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miércoles, 23 de mayo de 2012

Mejor así


El martes pasado  las 6.30 de la mañana se emitió en España (Fox) el último episodio de 'House', que se ofreció en VOSE simultáneamente a su pase en EEUU y que servidor vio unas horas después porque no está tan chalado. Tras ocho temporadas, mis sensaciones se contraponen: por un lado, había que acabar con un producto que no daba más de sí y se ha hecho con tiempo, preparando un grand finale a lo largo de la última remesa de episodios con algún giro sorprendente -pero no patillero- que auguraba un capítulo final memorable.

Tristemente, la palabra que me viene a lamente tras el visionado es escapismo. Entre acabar a corte limpio, tipo 'Los Soprano' o dejarlo todo atado y bien atado, tipo 'A dos metros bajo tierra', David Shore ha optado por una opción intermedia, evasiva y poco imaginativa, muy a lo 'Perdidos'. No lo voy a destripar, pero según avanza la última entrega de la serie, el desenlace barato se va haciendo cada vez más previsible. En un alarde de escasa imaginación, además, algunos antiguos personajes regresan para poner ese toque nostálgico que aquí busca más la lágrima fácil que el guiño cómplice.

Lo mejor ha sido una alusión a 'El club de los poetas muertos' (¿lo pillan?) y escuchar por última vez la voz original de un prodigioso actor que ha mantenido en pie una serie de médicos protagonizada por un moderno Holmes gracias a su talento y  a algunos de los diálogos más afilados de la historia televisiva. 'House' se ha acabado -con la canción abajo indicada- y mejor que sea así.

Tema del día: 'Enjoy yourself', GUY LOMBARDO

lunes, 14 de mayo de 2012

Cinco jotas




Hace unos pocos años leí cosas muy buenas sobre 'Crematorio', una novela de peculiar estructura con el boom inmobiliario y la corrupción en la costa levantina como escenario. Pensé "esto tiene que estar bien" y no me volví a acordar hasta que ahora hace un año Canal Plus estrenó la serie basada en dicho libro. Sigo sin haber leído la novela pero, aunque con un año de tardanza, he visto por fin la adaptación televisiva y mi veredicto coincide con otras opiniones que leído por ahí: la mejor serie de televisión hecha nunca en España. Sí, ya, tampoco era tan difícil.

Si la edad de oro de la pequeña pantalla en EEUU coincide con el despegue de HBO y su búsqueda de un público exigente y de pago, muy bien podría ocurrir lo mismo en España con Canal Plus. Ojalá. Porque la primera experiencia en materia de series del canal de Prisa no es que no tenga nada que ver con 'El barco', 'Hospital central' o 'Águila roja'; es que no es la misma liga, ni siquiera es el mismo puto deporte, como diría Samuel L. Jackson.

Primero, una labor de guión diríase que hercúlea, que amalgama y reconstruye el material de la novela de Chirbes. Segundo, una inversión y un diseño de producción acordes a lo que tiene que ser un proyecto de calidad. Tercero, un acertado casting con grandes hallazgos y una soberbia dirección de actores que los ata en corto; nada de berridos ni aspavientos.

El resultado es una joya de la ficción televisiva, sólo que se trata de una ficción cuyo trasfondo no anda muy alejado de la realidad. Si alguien quiere entender qué ha pasado en la costa mediterránea en las tres últimas décadas e incluso cómo funcionaba el gilismo, 'Crematorio' resulta de lo más instructivo y ajustado a la realidad en muchas de su tramas. Se ha invertido dinero y talento y los policías parecen policías, los jueces, jueces, y las putas, putas.

Por encima de todos reina Pepe Sancho, que construye un Rubén Bertomeu inequívocamente español, con la grandeza de un Tony Soprano o un Al Swearengen, pero con el realismo y la veracidad de aquí. Bertomeu desprende verdad, y a su alrededor danzan lo mejor que pueden una quincena de personajes bien perfilados y convincentemente interpretados. En resumen, un auténtico cinco jotas.

Vídeo del día: 'Cruzando el paraíso', LOQUILLO

PD: Aunque les suene extraño, es el tema que suena en los créditos de entrada de la serie.

viernes, 17 de febrero de 2012

Elemental (o no tanto)


Estoy viendo un 'Sherlock' a diario y a veces casi me pongo a aplaudir. Qué gran acierto de cásting el tipo este de la cara de gremlin que atiende por Benedict Cumberbatch -hasta el nombre es estupendo y cien por cien sherlockiano- y qué bien hallado el tono actual para que no eche atrás a los fans del Holmes literario. Pensaba que 'House' era la mejor aproximación moderna posible al personaje, pero, como acostumbro, me equivocaba. La miniserie de la BBC galesa ha logrado la traslación perfecta de un personaje genuinamente victoriano a estos tiempos de móviles y GPS sin perder un ápice de la magia original, lo que, en estos tiempos de remakes y secuelas sin sentido, es digno de encomio.

Inciso: Ya que mi querido X. me planteó el otro día por qué House era el nuevo Holmes, me explico: Un tipo brillante, con una inteligencia insultantemente superior a la media, misántropo hasta extremos despreciables, un auténtico sociópata al que no le interesan las personas sino los retos, los desafíos; con una habilidad especial para la música y la química, algo común entre mentes fuera de lo común; que libera tensiones por medio de una adicción y que, cosas de la vida, vive en el 221 B. ¿De quién estoy hablando?

Volviendo a la versión de la BBC, quizás el mayor acierto sea guardar la mayor fidelidad posible a los textos de Conan Doyle. Así, los seis episodios emitidos hasta ahora -dos tandas, llamarlo temporada me parece excesivo, de tres- corresponden a otras tantas historias del padre de la criatura: 'Estudio en escarlata', 'Los bailarines', 'Los planos del Bruce-Partington', 'Escándalo en Bohemia', 'El perro de Baskerville' y 'El problema final'. En todos ellos, lógicamente, se han modificado persoajes y situaciones para adaptarlos a nuestar época, pero desde un prisma global, todo está en su sitio. Y, aunque la fidelidad sea un valor a tener en cuenta, ejem, lo mejor de ella es que funciona.

Lo curiosa de esta producción es que se rodó un episodio piloto que nunca fue emitido. Según se filtró en el Reino Unido, las tramas posteriores son mucho más complejas que lo esbozado en este capítulo nonato. Bien mirado, el genio al que se le ocurrió un remake garbancero de 'Cheers' también podría haber aparcado el asunto hasta reconsiderarlo, como hicieron Stephen Moffat -un grande de la TV británica- y Mark Gatiss.

Aunque siempre sea recomendable optar por la V.O., en este caso la diferencia entre los matices del delicioso inglés sherlockiano y el doblaje cobra especial relevancia cuando entra en juego el malo de la función, el malvado James Moriarty. Encarnado brllantemente por Andrew Scott, su pinta y su manera de hablar resultan a cual más inquietante. Ya verán. Y olvídense de las patochadas de Robert Downey y Jude Law.

Vídeo del día: 'Mirror man', THE HUMAN LEAGUE

jueves, 19 de enero de 2012

En clave adulta



A priori, 'Juego de tronos' daba un poco de miedo. Una serie de libros sobre un mundo ficticio y medieval que recordaba demasiado a 'El señor de los anillos', epítome de lo plomizo en literatura y cine. Y para rematar el tema épico-mitológico, una frase rimbombante encaminada a despertar el miedo a lo tenebroso: "Winter is coming". Bien, mis temores eran infundados y no tengo nada que objetar: 'Juego de tronos' es buenísima.

Imagino que buena parte de los lectores de este blog la habrán visto ya. Para los que no, apunto que tiene el mérito de tratarse de una serie eminentemente de acción pero observada desde un prisma adulto, con unos personajes complejos y unas intrigas palaciegas que remiten más a 'Yo, Claudio' que a 'Spartacus'. Asimismo, al tratarse de una producción nacida para el mercado de pago, la dosis de sexo y violencia explícitos nunca pierde comba, con el añadido de que pocas escenas resultan gratuitas. Lo digo acordándome (por oposición) de 'Los Tudor', sin ir más lejos.

Puestos a encontrar defectos, el asunto de los dragones me mosquea un poco, porque siempre los he tenido por indicativo de mitología chusca. Por no hablar de poner la voz de Paco Rabal al lagarto en 'Dragonheart', que tampoco es que fuera una película para tomar muy en serio, pero... Al lío, que me pierdo. 'Juego de tronos' ha sido además una apuesta, si no desesperada, sí arriesgada, de HBO en un intento de reverdercer los laureles que en el último lustro parecían haberse agostado. La cadena llevaba unos años en que sus proyectos -algunos tan excelsos como 'Treme' o 'Boardwalk empire'- palidecían en cuanto a impacto popular al lado de ofertas de la competencia como 'Mad men' o 'Breaking bad'. Resumiendo: mucho dinero en producción sin miedo a que los contables te cierren el chiringuito, como ocurrió con 'Roma' y 'Deadwood'.

A riesgo de ser poco original, cierro con ovación y petición de oreja para Peter Dinklage, el actor enano que maravillara años ha en 'The station agent'. Además, tras verle recoger el Globo de Oro el otro día y escuchar sus palabras, no me cabe duda de que estamos ante un pequeño gran hombre. Ah, la segunda temporada llega esta primavera.

Vídeo del día: 'Pumped up kicks', FOSTER THE PEOPLE

viernes, 2 de diciembre de 2011

Antecedente




El periodista David Simon y el ex policía Ed Burns escribieron hace 15 años 'The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood', un libro que recogía las desventuras de una familia real atrapada en el infierno de la droga -consumo y negocio- en la parte más chunga de Baltimore. El relato recibió críticas estupendas y poco después HBO encargó una miniserie basada en el libro que se estrenó en 2000 como 'The corner'. Simon ya había visto como un libro suyo se transformaba en serie de televisión de gran éxito ('Homicidio') y desarrolló una carrera paralela como guionista y productor de televisión junto a su compinche Burns que acabó por alumbrar la mejor serie jamás rodada para la pequeña pantalla, 'The Wire'.

'The corner' viene a ser un boceto, un esbozo primigenio de lo que acabarían siendo las andanzas de McNulty y compañía. A diferencia de la historia caleidoscópica narrada en cinco temporadas, 'The corner' se centra en unos personajes concretos, una familia que fue de clase media y a la que la droga hundió, como a casi todo el barrio, en la miseria del gueto. En un epílogo tras el último capítulo, los auténticos personajes cuentan a la cámara en qué situación se hallan, reforzando la sensación de verosimilitud que desprenden los seis episodios de algo más de una hora. Por otra parte, buena parte del reparto repetiría con Simon, Burns y HBO en su fresco ampliado de las malas calles de Baltimore y también en su última producción, 'Treme'.

Lo malo es que vista ahora, y sobre todo después de 'The wire', el tono semidocumental de 'The corner' se hace cansino por momentos. Nada que reprochar a un producto honesto y, seguramente, necesario, pero la cotidianidad de la vida en la esquina y su verismo juegan en contra del ritmo narrativo propio del medio televisivo. No es que no haya lugar para la reflexión en el mundo de las series, pero es que ésta en concreto llega más de una década tarde. Imagino que verla en su momento debió de ser toda una experiencia, pero ahora, si uno ha digerido las colosales cinco temporadas de 'The wire', el impacto se amortigua.

Vídeo del día: 'If you call', SHARON JONES & THE DAP KINGS

martes, 2 de agosto de 2011

Bravo por la música

'Anvil! The story of Anvil': Sin temor a exagerar, éste es el mejor documental musical que he visto en mi vida. Y lo mejor es que versa sobre un grupo que no me interesa lo más mínimo. Los canadienses Anvil son un grupo de heavy metal que en los primeros 80 se hizo un nombre entre los aficionados al género, pero una serie de problemas contractuales les privó de dar el salto a la primera división y cayeron en el pozo del olvido. La cinta recoge el empeño de sus dos integrantes originales por no tirar la toalla y cómo su amor sincero por la música les lleva a vadear los mil y un problemas cotidianos de ser una banda más entre miles. Así tenemos estampas como la de unos melenudos cincuentones que recorren los garitos más cutres de la vieja Europa dirigidos por una fan reconvertida en mánager que no tiene ni idea de nada o la de cuando la hermana del cantante le presta un montón de dinero para que puedan financiar un álbum. Nunca pensé que escribiría esto en relación con unos metaleros de serie B, pero la sinceridad de 'Anvil! The story of Anvil' me sigue emocionando un año después de verla por primera vez.




'Michael Jackson's This is it': Sobre la música de Michael Jackson tengo la opinión de que lo bueno que hizo es muy bueno, y que lo malo es pero que muy malo. De no haber muerto, me hubiera encantado verle actuar en Londres en esa tanda de 50 conciertos que ultimaba y cuya preparación recoge este film, el que se estrenó en cines al poco de su muerte. Ensimismado me quedo comprobando en qué estado de forma se encontraba el amigo cantando y bailando, qué barbaridad. Se le ve modoso, tímido, y hasta hipereducado con músicos y bailarines a los que alecciona, aunque, por ejemplo, sospecho -será machismo genético- que ficha a una guitarrista rubia por ser eso, mujer y rubia. Por la imagen, vamos; no porque quiera algo con ella. Anyway, la cinta recoge la espectacularidad del montaje que se iba a instalar en el O2 Arena y el gran trabajo que Jackson y acolítos estaban haciendo con 'Beat it', 'Wanna be startin' somenthing' o 'Man in the mirror'. Lástima.




'Genius within. The inner life of Glenn Gould': El nombre de Glenn Gould les dirá poco a los no aficionados a la música clásica y al piano en particular. El canadiense, fallecido en 1982, ha sido quizás el mejor pianista del siglo XX y al igual que por su legendaria grabación de las Variaciones Goldberg de Bach, también ha pasado a la historia como un genio excéntrico y extraño, tímido hasta lo patológico, friolero y obsesionado con los estudios de grabación. La cinta muestra en tono académico -quizás demasiado- el talento original y heterodoxo de un tipo que tocaba el piano en una sillita de niño y al que le teclado le llegaba casi por la barbilla. Un documental, en resumen, más interesante por el qué que por el cómo.




'It might get loud': Tres leyendas de la guitarra -sí, como el festival aquel del 92- se dan cita en esta cumbre de las seis cuerdas. Jimmy Page (Led Zeppelin), The Edge (U2) y Jack White (The White Stripes) desgranan cómo empezaron a rascar el nylon, cuáles fueron sus primeros instrumentos y cómo compusieron determinada canción. Independientemente del grado de interés que suscite cada artista, en la parcela técnica la cosa resulta apasionante y cualquier aficionado aprenderá dos o tres cosas. El broche es un encuentro de los tres en el que intercambian trucos y anécdotas, se enseñan unos a otros y acaban en una jam final la mar de amigable. Buen rollo a todo volumen.

Vídeo del día: 'Metal on metal', ANVIL

lunes, 18 de julio de 2011

Que no me los engañen



Tenía buena pinta 'Falling skies' según los tráilers -sí, ya, como todo-, pero aquí su oráculo de confianza, visto el cuarto episodio, ha decidido que por favor paren el tren, que se apea. Por una parte me aburro, pero lo peor no es eso, sino el irritante tono moralista familiar que desprende la serie. Tampoco sé de qué me extraño, teniendo en cuenta que viene avalada por la producción de Steven Spielberg, cuyas dos mejores películas -'Tiburón' y 'La lista de Schindler'-son las que más limpias de niños están. Pero me fastidia y mucho.

Para los despistados, aclaro que 'Falling skies' es otra vuelta de tuerca al tema de la invasión alienígena. La acción empieza cuando ya hemos sido invadidos y los protagonistas forma parte de una resistencia organizada al estilo de la Revolución Americana. De hecho, el batallón, o escuadrón, o milicia, o lo que sea, es el 2º de Massachussetts. Nuestro protagonista es un profesor de Historia reconvertido en bravo soldado que combate junto a su hijo adolescente mientras el pequeño queda en retaguardia y el menor está secuestrado por los extraterrestres, que usan a los críos para vete a saber qué.

La madre murió en el ataque inicial, lo han adivinado. El héroe es lo mejor de la función; encarnado por Noah Wyle, el de 'Urgencias', que da el tipo convenientemente. Claro que no es culpa suyo que parezca muy joven para tener un hijo de 16 años, sobre todo si el vástago aparenta 21. Y el resto de personajes son tan arquetípicos que dan grima: el asiático guerrero, el negro de buen corazón, la hispana ultrarreligiosa, el jefe frío e insensible...

La maldita obsesión por los niños de la factoría Spielberg acaba por hundir la función. El look de 'Falling skies' no anda muy alejado del de 'La guerra de los mundos', pero lógicamente, el presupuesto para efectos especiales no es el mismo. No sería un asunto tan importante si el guión tuviera chicha, pero va a ser que no.

En definitiva, la serie promete una cosa pero ofrece otra muy por debajo de las expectativas. Ya lo saben, que no me los engañen.

Vídeo del día: The man who sold the world, DAVID BOWIE

martes, 22 de marzo de 2011

Frío, frío



Scorsese y HBO unen fuerzas para una serie ambientada en los años de la Ley Seca en Atlantic City. El anuncio nos tuvo a muchos casi un año pendientes de la llegada de 'Boardwalk empire', que prometía hacerse con un puesto en lo más alto del escalafón catódico. Pues bien, vista ya la temporada de debut, no hay para tanto. Es correcta y poco más, así que uno tiene derecho a sentirse decepcionado.

Voy primero con lo malo: 'Boardwalk empire' transmite más frialdad que Iniesta en una verbena. Le falta vida, aire, duende, mojo, llámenlo como quieran. No hay una dirección que imprima un tono, un sello característico, a la historia. No recuerdo ahora mismo ningún plano ni secuencia memorables cuyo recuerdo se adhiera a la retina. Tampoco hay diálogos a la altura del esfuerzo invertido en la producción; demonios, una historia de rufianes, corruptos y mafiosos en los (aparentemente) felices años 20 -con personajes reales incluidos como Capone y Luciano- y ni una sola línea que retener.

Tampoco brilla la labor actoral de Michael Pitt como Jimmy, más tieso que una escoba e incapaz de transmitir las turbulencias interiores que atormentan a su personaje. Precisamente esa sensación de que 'no pasan cosas' puede que sea el mayor problema de la producción, ya que, a diferencia de, por ejemplo, 'Mad men', el mundo interior de los personajes no consigue hacer avanzar la acción.

Aclaro aquí que Scorsese dirigió el primer episodio y ejerce como productor ejecutivo, uno más de un grupo que incluye al polifacético Mark Wahlberg, pero que el máximo responsable del proyecto, lo que se conoce como creador, es Terence Winter, que se curtió en el equipo de 'Los Soprano'. Winter se puso manos a la obra a partir de un libro sobre los años oscuros en los que floreció Atlantic City bajo la égida del cacique republicano Nucky Johnson.

Ahora toca lo bueno: Steve Buscemi como el mandamás que controla la ciudad y KellyMcDonald-la esposa de Josh Brolin en 'No es país para viejos'- como inmigrante irlandesa bordan sus papeles. La ambientación, los decorados o el vestuario alcanzan el sobresaliente, cosa por otra parte lógica con un presupuesto sólo para el episodio piloto de 18 millones de euros. Y ha nacido un mito erótico llamado Paz de la Huerta, un bicho que quita el hipo y sale desnuda unas cuantas veces.

Con todo, 'Boardwalk empire' ha conocido un moderado éxito de crítica y público en EEUU y fue renovada en seguida para una segunda temporada. Triunfó en los Globos de oro y apunta alto para los próximos Emmy. Es curioso que los galardones televisivos suelan ser una garantía a diferencia de los cinematográficos, sobre los que es mejor no hablar. Tampoco hay mucho que decir sobre los créditos iniciales de la serie, los peores que he visto en una producción de calidad.

Vídeo del día: 'Kaputt', DESTROYER

lunes, 28 de febrero de 2011

Villarato





El mundo es injusto. Sé que no les descubro nada, pero me revienta que series como 'Dexter', 'True blood' o 'Damages' se hayan ido alargando sin que nadie pusiera freno a tanta espiral de despropósitos -de las tres me tuve que bajar en marcha-, mientras que una pequeña joya como 'Rubicon' fue cancelada al final de la primera temporada. Lo peor es que fue una sorpresiva decisión empresarial motivada por la audiencia, escasa para las previsiones del canal AMC, con lo que la historia dista mucho de ser autoconclusiva y te quedas un poco así.

Inciso: Claro que, pienso yo, en un canal de pago, por magros que sean los ratings -ojo, tampoco era el caso, que 'Rubicon' tenía sus fieles- se trabaja para huir de la dictadura de la audiencia. Y además están las ventas internacionales para cuadrar los números. Y tampoco era una serie cara, todo interiores y unos cuantos exteriores en el sudeste de Manhatan. En fin...

La serie es un thriller de espionaje a la antigua usanza, con poca acción y mucha tensión. Nuestro héroe es un analista que trabaja en una agencia de inteligencia apartada de la acción, un reducto de cerebritos con una mente privilegiada para la observación, el análisis y la formulación de hipótesis, nada de pegar tiros por ahí ni infiltrarse en terceros países. Pero claro, las cosas se complican con la muerte en extrañas circunstancias del superior inmediato de Will, el protagonista encarnado por James Badge Dale, uno de los marines de 'The Pacific'.

A partir de aquí, la trama se complica motivando cada vez más al espectador inquieto con reminiscencias de 'Los tres días del cóndor' o 'La conversación'; es decir, recuperando lo mejor del cine conspirativo de los 70. Los perezosos dirán que es lenta, que el protagonista es un triste o que no pasa nada en la mayoría de capítulos. Y es verdad... o puede que no, si se saben unir los puntos.

Punto extra a favor: un personaje, el jefe de Will, un sujeto oscuro e irremediablemente atractivo que atiende por Kale Ingram -interpretado de forma soberbia por Arliss Howard, el Cowboy de 'La chaqueta metálica', quién lo diría- y que rompe moldes en muchos aspectos. Lo peor de haber guillotinado el programa es perderle la pista a un personaje de los que marcan época. Ni bueno ni malo, diferente.

La sensación que me queda tras este coitus interruptus es similar a la de haber tenido una novia (¿novieta?) durante dos o tres meses, una chica realmente especial, no la más guapa pero sí de las más listas, con la que conectas en aspectos que nunca te hubieras imaginado, pero con la que, por desgracia, lo acabas dejando (mejor aún, te deja ella) porque las cosas, simplemente, han de ser así. Y lo aceptas y tratas poner cara de cínico que está de vuelta de todo. Pero te jode, y mucho.

Vídeo del día: 'Fuck you', CEE-LO GREEN

jueves, 9 de diciembre de 2010

Está bien pero tampoco mata


Con el título ya está casi todo dicho, pero voy a extenderme un poco. He aquí dos series -en plural la frase no queda igual de bien- de formato corto (22-24 minutos) que han tenido bastante éxito en EEUU y que son bastante recomendables si uno no tiene nada mejor que ver. Pero hay todo un mundo catódico ahí fuera y el día sigue teniendo 24 horas, con lo que yo he abandonado ambas en el séptimo u octavo episodio con cierto dolor de corazón que, si les soy sincero, tampoco ha durado demasiado.

A la protagonista de 'Nurse Jackie' la habrán reconocido porque es Edie Falco, más conocida como Carmela Soprano en una conocida serie de mafiosos en chándal. Ahora es una enfermera y madre de familia agobiada y enganchada a los tranquilizantes, aunque, a diferencia de un famoso médico cojo de ficción, ella se preocupa de verdad por los pacientes y por sus seres queridos. Eso no quita que se zumbe al farmacéutico del hospital para acceder sin problemas a los barbitúricos.

Lo que no me ha convencido de la serie es todo lo demás. El resto de personajes son caricaturas apenas esbozadas, como la doctora inglesa superpija, la becaria de enfermería o el joven médico guaperas e ignorante. La mezcla de drama y comedia que tanto se lleva hoy en día chirría aquí un poco, ya que los saltos entre un tono y otro son demasiado acusados. Manca finezza, en resumen. Eso sí, la Falco está inmensa y vale la pena asomarse a la pantalla sólo por ella.

Por otra parte, 'Modern family' adopta el modelo de falso documental tipo 'The office' para diseccionar lo que quiere ser la familia actual made in USA. Un matrimonio -tonto él, soberbia ella- con dos hijos, el madurito padre de ella y su segunda mujer -una colombiana de toma pan y moja, su foto encabeza este blog- más el hijo gordito de ésta, y la pareja gay -uno de ellos también hijo del sesentón- que acaba de adoptar una niña vietnamita.

Por lo leído antes de su aterrizaje en España, pensaba que 'Modern family' destilaba más mala uva. Pero no. Tiene cierta acidez, pero convenientemente rebajada por la correspondiente dosis de sacarina -o moralina, como quieran-. Vamos, que de ahí a dinamitar la institución familiar, como anunciaban algunos cuando se estrenó en EEUU media un trecho.

Al cabo de unos cuantos capítulos, el tema de "siempre-nos-peleamos-pero-en-el-fondo-nos-queremos" acaba por cansar. Lo mejor es lo cabrón y pasota que puede ser el abuelo casado con morenaza, encarnado por Ed O'Neill, conocido también como el marido holgazán de 'Matrimonio con hijos'. Si les interesan los premios, 'Modern family' -título intraducible, imagino, al igual que 'Nurse Jackie'- se impuso en los últimos Emmy como Mejor Comedia frente a la gran favorita, ese engendro para adolescentes con dudas llamado 'Glee'.

Ah, Edie Falco también se llevó su Emmy hace unos meses como actriz de comedia. En categoría dramática ya había ganado tres por 'Los Soprano'.

Vídeo del día: 'La mel del meu rebost', BIKIMEL



miércoles, 15 de septiembre de 2010

Buenas sensaciones




Películas vistas en los últimos dos meses que ahora mismo recuerdo con diferentes sensaciones. En general, aceptables, aleluya.

- 'Buscando a Eric' : Ken Loach por fin se redime de tanta película mitinera cada vez más obvia -lejos quedan ya los tiempos de 'Riff raff' o 'Ladybird ladybird'- y entrega una cinta modesta repleta, claro está, de sabor working class. El hecho diferencial radica en que, si a Christian Slater se le aparecía Elvis en 'Amor a quemarropa', al protagonista de 'Buscando...' se le aparece Eric Cantona para aconsejarle qué hacer con su vida. Le roi convence como actor y casi lloro al verle jugar en imágenes retrospectivas. Una buena pequeña película.

- 'Resacón en las Vegas': Tenía muchas ganas de verla y... pues está bien, pero no hay para tanto. seguro que conocen esa sensación. Las expectativas y los comentarios te hacen enfrentarte a algo con ansia y luego llega la relativa decepción. En fin, tiene el punto gamberro y salvaje que se echa en falta habitualmente en las comedias made in USA pero la historia está apegotada más que hilada y la memoria apenas retiene algún gag realmente brillante. A un mundo de distancia de 'Supersalidos', la mejor comedia de la década.

- 'Pagafantas': Caso muy similar al anterior. Esperaba una comedia revolucionaria dentro del famélico panorama español y me encuentro una película amable y mucho más convencional de lo que imaginaba. Un par de golpes buenos, las referencias a Bunbury y un final así a pelo. ¿Se acabó el celuloide?

- 'Millennium 1. Los hombres que no amaban a las mujeres': Lo primero, apuntar que es uno de los peores títulos que recuerdo, de novela o de película, tanto da. Lo segundo, no he leído los libros de Stieg Larsson y no tengo intención de hacerlo: Mi pila de volúmenes pendientes es considerable y la trilogía del difunto escandinavo no entra a priori en mis preferencias. Dicho lo cual, el film me ha parecido correcto, entretenido y apresurado en su desenlace. Imagino que la compresión de nosécuantas páginas tiene eso, que quieres meter todo y no puede ser. Cine sueco, por cierto; aséptico pero funcional.

- 'Te quiero, tío': Como 'Resacón...', otra comedia americana sobre treintañeros. En este caso, la gracia estriba en la defensa de la amistad masculina frente al creciente virus del calzonacismo. Todo esto se traduce en una sucesión de chistes guarros y flojetes que se aguantan gracias a la habilidad de Jason Segel, mientras Phil Rudd -ese actor de cabeza enorme- hace de sí mismo una vez más. No obstante, tiene un punto entrañable, será por lo de la camaradería y todo eso.

- 'Black water': Me la encontré anoche en un canal extraño y me atrapó. Cuatro personas, un cocodrilo y los pantanos australianos. No hace falta decir nada más, como decía Schuster. Da miedito por lo simple de su propuesta, como 'Open water', y también está basada en una historia real.

Vídeo del día: 'Tengo que beber', TCR



martes, 27 de julio de 2010

El arte de hacer reír




Mi serie favorita de los últimos meses es una comedia, lo que es noticia dada la cantidad de desastres que produce este género. 'Big bang' se emite por el canal TNT casi en bucle -es decir, emiten la primera temporada, la segunda, la tercera...y vuelta a empezar- pero no es difícil de encontrar en internet si ustedes no sintonizan este canal de pago. Dicho lo cual, la historia versa en torno a dos físicos veinteñaeros que comparten piso.

Uno de ellos, Sheldon, es un genio con un cociente de 187 que cursó la carrera de adolescente y ahora es un ególatra incapacitado para la empatía y las relaciones sociales. Un cretino muy inteligente, en suma. Su compañero, Leonard, resulta mucho más normal -tiene interés por el sexo, no como Sheldon- aunque comparte aficiones geeks como 'Star trek', los cómics y la ciencia ficción en general. Estas filias acaparan buena parte de sus conversaciones.

La vecina del rellano es Penny, una rotunda y rubiaca camarera de Nebraska muy alejada del mundo científico con la que, obviamente, habrá marro. Completan la alineación otros dos jóvenes investigadores, un judío salido que aún vive con su madre y un hindú con pánico a las mujeres.

A partir de aquí, los diálogos incisivos, las réplicas mordaces y el sarcasmo más agudo están asegurados. Así deberían ser todas las sitcoms: veinticinco minutos de guión ágil y actores solventes en el difícil equilibrio que requiere la comedia. En el meollo destaca la personalidad esquizoide de Sheldon, misántropo, obsesivo, bastante gilipollas en suma. Al principio, me sacaba de quicio, me parecía el tipo de personaje imbecil que no me hace gracia, como Kramer en 'Seinfeld' o Phoebe en 'Friends'. Pero después de un par de episodios vi la luz y cambié de opinión: Sheldon es muy grande.

Hasta el momento, van tres temporadas de 'Big bang' y la cuarta está al caer en EEUU. Tengo ganas, porque me he visto la serie entera ya dos veces: la dan en TNT a la hora de comer, qué le voy a hacer.

Vídeo del día: 'Days like this', VAN MORRISON

jueves, 20 de mayo de 2010

Barro, mosquitos y japos




Aparte del inminente final de 'Perdidos' -que tiene tela, vaya manera de perder los papeles, pero ya hablaré en breve de ello-, la sensación de la temporada televisiva -siempre que se tenga TV de pago o se use internet- ha sido 'The Pacific', la nueva vuelta de tuerca de HBO y del dúo Spielberg-Hanks sobre la II Guerra Mundial. Si tras el éxito de crítica y público que supuso 'Salvar al soldado Ryan', director y actor se unieron a la cadena de pago para rodar 'Hermanos de sangre', una miniserie sobre una compañía de paracaidistas yanquis que narra su periplo desde que se entrenan en Inglaterra hasta que ocupan Austria, ahora las miras se han centrado en la menos tratada en cine y televisión campaña del Pacífico.

En este caso, los guionistas se han centrado en las andanzas por separado de tres marines que combatieron en Guadalcanal, Cabo Gloucester, Peleliu, Iwo Jima y Okinawa. Y su trabajo ha servido para arrojar luz sobre batallas de las que el común de los mortales sabe más bien poco, como la de Peleliu, uno de los episodios más sangrientos de la contienda. En este sentido, el dramatismo y la sensación de verosimilitud de las escenas bélicas ponen los pelos de punta.

El realismo en las durísimas condiciones -lluvias, insectos, enfermedades, escasez- de la guerra del Pacífico también puntúa alto dentro de lo más destacado de esta miniserie (10 capítulos) que, desde luego, aleja toda condición romántica del hecho de ir a pegar tiros al enemigo. El único valor positivo que desprende es la camaradería, que de hecho era el eje sobre el que pivotaba su antecesora 'Hermanos de sangre'.

Ambas comparten también el testimonio de veteranos de la II Guerra Mundial que introducen cada capítulo con comentarios nada épicos y sí muy sabios. Es lo que tiene la provecta edad de estos señores y el haber sobrevivido a una carnicería: que te quitas importancia.

'The Pacific', no obstante, peca de irregular al alternar las historias de los tres protagonistas, tres tipos muy diferentes entre sí, y con circunstancias vitales más apasionantes en algún caso que en otro. Ello provoca que, en momentos determinados, uno quiera que X deje de salir en pantalla mientras se halla en retaguardia y la acción se centre en Y, que está combatiendo a los nipones a sangre y fuego. Lo mismo ocurre en el episodio que ilustra cómo los marines fueron enviados a Melbourne (Australia) tras la batalla de Guadalcanal y pasaron una temporada encantadora persiguiendo a las aussies: Narrativamente impecable, pero el cuerpo pide caña.

Vídeo del día: 'Melancholy rose', MARC ALMOND

martes, 4 de mayo de 2010

Oasis en la inmundicia



Cinco apuntes sobre cine más o menos reciente visto en casita durante las últimas semanas. O no elijo bien o no tengo mucha suerte. Bueno, reconozco que alguna la vi entera porque no daba crédito a lo que mostraba la pantalla. Que les sirva de aviso.

- 'Red de mentiras': Entretenida y poco memorable visión de Ridley Scott sobre las entretelas de los intereses norteamericanos en Oriente Medio. Involuntariamente maniquea, se sostiene por el empeño de Russell Crowe y Leonardo di Caprio en resultar creíbles. Quien quiera ver algo bastante mejor sobre el mismo asunto, y sin salir de Hollywood, que vea 'Syriana'.

- 'Algo pasa en Las Vegas': Sí, lo que pasa es que han ambientado allí por enésima vez una comedieta del todo prescindible y sin gracia alguna. ¿Dos que se emborrachan en la ciudad de los casinos y se despiertan casados? Si hasta en 'Friends' hicieron lo mismo, por Dios. Y para rematarlo, dos pésimos actores: Cameron Diaz y Ashton Kutcher. Me encantaría conocer a alguien que haya ido al cine y pagado por ver esto.

- 'La extraña que hay en ti': Continúa el festival de despropósitos. Ahora es Jodie Foster encarnando a una justiciera en los callejones de Nueva York como una Charles Bronson con mechas. La muerte violenta de un ser querido lleva a nuestra heroína a salir a la calle y meter en cintura a los malos -sí, parece 'Batman'- con la aquiescencia de un poli tonto y colado por sus huesos. En este caso, me gustaría preguntarle a la Foster "¿Por qué?".

- 'Al final del camino': Una de las razones más sólidas para mandar a hacer puñetas el cine comercial español. Guión malo, chistes pésimos, actores horribles -mención especial para Fernando Tejero y Javier Gutiérrez- y una moralina de mesa camilla que tumba de espaldas. Todo esto a cuenta del Camino de Santiago, cuyos responsables de promoción, imagino, habrán puesto dinero para que Roberto Santiago -autor de las ya horrendas 'El penalti más largo del mundo' y 'El club de los suicidas'- perpetre esta birria.

- 'My blueberry nights': Por fin, el oasis en la inmundicia. Entre tanta comedia romántica tirando a patética como corre por el mundo, Won kar Wai ('In the mood for love', 'Happy together') demuestra que aún se pueden hacer cosas dignas en este género. Una pareja, un café neoyorquino y una road movie intercalada demuestran que con un buen guión, buenos actores -Jude Law, Norah Jones (sí, la cantante), Natalie Portman, Rachel Weisz, Chan Marshall (sí, otra cantante, alias Cat Power), David Strathairn- y un director con pellizco no hace falta mucho más. La atmósfera recuerda en ciertos momentos a 'Cosas que nunca te dije', de cuando la Coixet distinguía entre sensibilidad y sensiblería.

Vídeo del día: 'No te metas a mi facebook', FACEMAN

martes, 9 de marzo de 2010

Tiempos nuevos, tiempos salvajes



Llevo unas semanas desechando series que seguía y que ya no me motivan ('True blood', 'Hung')y catando nuevos sabores catódicos. De momento, estoy satisfecho con la oferta culinaria de 'Sons of anarchy', visible en el flamante canal Fox Crime y disponible (imagino) en la vasta oferta de internet. La trama versa sobre las andanzas de una tribu de moteros, los citados 'hijos de la anarquía', que se dedican a nobles actividades como la extorsión o el tráfico de armas y regentan un taller mecánico que hace las veces de tapadera.


El embrollo familiar que sustenta la acción viene a ser un cruce entre 'Macbeth' y 'Hamlet'. Por si no hay muchos fans de Shakespeare en la sala, amplío: el protagonista, futuro presidente del club de motoristas, es un querubín -clavado a Kurt Cobain- cuyo padre fundó la hermandad pero falleció hace unos años. A su muerte, su viuda -la mamá del rubito- se casó con el colega de toda la vida del difunto y actual mandamás, que hizo además de padre del muchacho.


Y en el momento presente, entre una actividad ilegal y otra, el joven heredero se dedica a leer una especie de memorias de su padre, donde lamenta que el sueño de anarquía y libertad original acabara convertido en una rama macarra del crimen organizado. Con lo que se prevé pelea de gallos en el corral de las Harley entre padrastro e hijastro.


Punto a favor: El líder de los Sons of Anarchy luce la pinta de Ron Perlman, esa bestia parda alta y algo jorobada que ha actuado en innumerables films, pero protagonizado pocos, como 'Hellboy'. El resto del reparto tiene bastante cuajo -sale hasta Drea de Matteo, la sobrina de Tony Soprano- y, qué demonios, es una serie de acción de las que la pequeña pantalla no va sobrada, sobre todo después del fiasco de 'Flashforward' y de la absoluta ida de olla que es la temporada final de 'Perdidos'.


Y como toda serie de calidad tiene un personaje que es más malo que la tiña y a la vez está cargado de matices que le otorgan profundidad, les recomiendo que presten atención a la mamá del protagonista, encarnada por la gran Katey Segal. Esta señora, que fue la madre de 'Matrimonio con hijos' y hace de esposa de John Locke en 'Perdidos', da auténtico miedo cuando se pone estupenda en 'Sons of anarchy'. Prueben, prueben.


Vídeo del día: 'Stylo', GORILLAZ


PD: Ojo a la estrella del final del clip.

lunes, 22 de febrero de 2010

Martini y aceituna



He tenido que recurrir al (glorioso) archivo de este blog para confirmar que no había escrito ya sobre la, probablemente, mejor serie televisiva de la actualidad: 'Mad men'. Es lo que tiene mi memoria, que recuerda con precisión conversaciones banales de hace 20 años y olvida lo que hice ayer. En fin, no me podía creer que no aún hubiese dedicado un post a esta maravilla que los paladares exquisitos sabrán apreciar.

En España, Canal + emite actualmente la tercera temporada, que finalizó hace tres meses en EEUU. Creo que Cuatro emitió la primera temporada en un infame horario de madrugada, con lo que imagino que nadie se enteraría. Pese a ser la serie más premiada del último lustro en su país, con un interminable listado de Emmys y Globos de oro, tampoco se crean que allí la gente sabe de qué va la vaina, ya que se emite en AMC, un canal por cable que carece del tirón de HBO o Showtime, y que tiene bastantes menos abonados.

Ambientada en el Nueva York de los primeros años 60, 'Mad men' recrea la vida dentro y fuera del trabajo de los empleados de una de las mayores agencias de publicidad del país. Y vale que son los Estados Unidos, pero hay que ver lo que hemos cambiado, socialmente, en 50 años. A diferencia de España, hablamos del mismo régimen político y no de una nación con las heridas aún abiertas de una guerra civil. No, el zarandeo al american way of life empieza justo ahí, con la lucha por los derechos civiles, el asesinato de Kennedy, el nuevo papel de la mujer, y, sobre todo, Vietnam.

Por lo leído, pensarán ustedes que. o bien se trata de una chapa histórico-sociológica con vocación didáctica o bien 'Cuéntame' made in USA. Pues no, más bien todo lo contrario. Las tramas fluyen con fluidez (perdón por la cacofonía) sin moralinas ni lecciones y su abanico de personajes resulta fascinante, con el enigmático Don Draper -interpretado por Jon Hamm- a la cabeza del personal masculino. Una pandilla, en mayor o menor medida, de machistas redomados a la altura de su tiempo, al igual que las mujeres, en su mayoría satisfechas con su papel de floreros y deseosas ante todo de pasar por la vicaría.

Y lo que acaba por atrapar de mala manera al espectador es la ambientación. Los trajes, los colores, la decoración, el beber y fumar a todas horas, sobre todo en el trabajo... todo ello le transporta a uno al corazón de la historia. A diferencia de 'The Wire' o 'A dos metros bajo tierra', 'Mad men' no es un lingotazo que se bebe de un trago y te sacude el sistema nervioso mientras balbuceas "Uaaahhhhhh"; es un martini que se saborea sin prisas disfrutando hasta la aceituna. Por último, dos detalles: su creador, Matthew Weiner, se fogueó como guionista en 'Los Soprano', que no es mala escuela; y 'Mad men', que se traduce literalmente por "hombres locos" alude en realidad a los publicistas por su lugar de trabajo, las agencias radicadas en la (Mad)ison Avenue de Manhattan.

Vídeo del día: 'In the evening', RAY CHARLES

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Cateto a babor





¿Recuerdan ustedes la serie Roseanne? Fue un pelotazo en los últimos 80 y primeros 90, con una entrañable caterva de personajes arquetípicos de la América profunda, que en gran medida dieron pie al retrato de los Simpson. Ahora, los fans televisivos de los EEUU más catetos tenemos un nuevo modelo que admirar: 'Eastbound and down'.


La traducción española, 'De culo y cuesta abajo', me parece horrible, aunque entiendo que una traducción literal (Hacia el Este y p'abajo) no tendría mucho gancho. Bien, al lío: Un beisbolista de éxito, capullo y hortera como él solo, inicia la cuesta abajo de su carrera hasta que finalmente es despedido y acusado de doparse con esteroides. Acabado y casi arruinado, vuelve a su pueblo natal, en Carolina del Norte, se instala de okupa en casa de su hermano y su panoli esposa y se las ingenia para trabajar de profesor de gimnasia en el instituto local, donde da clase su antiguo amor de juventud, a punto ahora de casarse.


Con este planteamiento, la serie nos regala uno de los personajes más entrañables -por cutre- desde hace años: Kenny Powers, el ídolo caído que aún se cree una estrella y se comporta como tal. Este imbécil integral que insulta a todo el mundo resulta fascinante ya desde su aspecto gorilesco coronado por el mullet, el peor peinado de la historia.


Punto a favor: De momento, consta de una temporada de seis capítulos a 25 minutos la entrega. La segunda llegará a los hogares estadounidenses abonados a HBO ya en 2010. La primera se estrenó allí hace siete meses y ha llegado hace unos días a Canal Plus. Del actor protagonista, Danny McBride, no hay demasiadas referencias, salvo que salía como secundario en 'Tropic thunder'. Sí les sonará uno de los creadores de la serie, el gran Will Ferrell, que se ha reservado un escueto papelito.


Vídeo del día: 'Charlotte sometimes', THE CURE


viernes, 27 de noviembre de 2009

La televisión es nutritiva



Se me había pasado hablarles de 'Dead set', una descacharrante producción británica de sólo cinco episodios -cortitos, menos el primero, que dura 45 minutos- que cuenta cómo se vive en la casa del Gran Hermano inglés... mientras los zombis han invadido el resto del mundo. Y me he acordado porque anoche, haciendo zapping, llegué a preguntarme de dónde sale tanto imbécil para concursar en la edición española de GH.

Si quieren ustedes ver una aguda y lúcida crítica a la televisión basura y al fenómeno GH, no se pierdan esta serie. Si les gustan las pelis de zombis al estilo '28 días después', tampoco. 'Dead set' ofrece entretenimiento, mala leche, ironía, sang i fetge y además está muy bien realizada. Aquí se nos escapan estos detalles, pero cuenta con abundantes cameos de concursantes reales del GH británico y hasta de la presentadora del show, lo que le da un aire verista muy conseguido. De hecho, se aprovechó una expulsión auténtica del reality para usar planos del tinglado y del gentío.

En el Reino Unido la emitió el canal de pago E5 y aquí hizo lo propio Canal Plus hace unos meses. He leído en algún sitio que Cuatro la tiene en cartera a la espera de emisión. Y siempre tienen ustedes el vasto mundo de internet a su disposición para encontrar un atajo si la espera se hace demasiado larga. No se si me explico.

Vídeo del día: 'Parklife', BLUR

jueves, 26 de noviembre de 2009

Adiós, jugón



Hace más de un mes que murió Andrés Montes. Como a tantos otros, no me gustaban tanto sus retransmisiones de fútbol como las de baloncesto, especialmente las de NBA en Canal +, que me acompañaron durante una década. Me empezó cayendo regular hasta que, al cabo de un par de noches, me sorprendí riéndome yo solo con sus payasadas. Y me hice fan, de él y de sus muletillas: mi preferida era "¿Qué broma es ésta, Daimiel?".

No he escrito nada antes porque no se me ocurría nada original que decir. Sigo igual, pero he encontrado un par de textos que valen realmente la pena escritos por Antoni Daimiel y Santiago Segurola.

Adiós, jugón.

Vídeo del día: 'Soul man', SAM & DAVE

miércoles, 12 de agosto de 2009

Shakespeare en el Oeste



Estas últimas semanas he dado buena cuenta de una de las delicadas joyas que periódicamente nos entrega a los amantes de las buenas series la cadena HBO. Se trata de 'Deadwood', la mejor aproximación al mundo del Oeste desde 'Sin perdón' de Clint Eastwood, con la que comparte una visión realista, nada mitificadora, de aquella época. Barro, suciedad y cutrez a porrillo debían conformar el ambiente en aquellos tiempos y bien que lo plasma esta serie, al igual que el lenguaje repleto de fucks.

La trama: Estamos en 1876 y Deadwood es un campamento minero al pie de las Rocosas en lo que ahora es Dakota del Sur. Se trata de un lugar sin ley que aún no pertenece a los Estados Unidos y en ese marco de buscavidas, mineros, putas y mangantes varios se dan cita una serie de personajes, la mayoría de los cuales existió realmente, y alguno de los cuales puede que les suene, como Wild Bill Hickok, Wyatt Earp o Calamity Jane.

Rodada con profusión de medios y una adecuadísima ambientación, la serie huele a HBO por los cuatro costados. El tempo, los diálogos, las interpretaciones... todo ello tiene factura de clásico, en especial las lecciones que dictan actores muy solventes, con el gran, el inmenso Ian McShane a la cabeza. Su personaje, Al Swearengen, es el mejor compendio posible de los arquetipos shakesperianos y el único que puede desbancar a Tony Soprano del trono de los hijoputas televisivos. Es obligado, una vez más, acercarse a la versión original. La voz de McShane -igual le han visto en 'Sexy beast' o 'Scoop'- es una de las más tremendas que pueden escucharse.

Yo, que soy de los de V.O, en este caso no he tenido elección, ya que me he hecho con el pack made in USA de las tres temporadas, que no está doblado en castellano sino en mexicano. Y como que no apetece oír chupavergas en vez de cocksucker. Eso sí, los subtítulos los he tenido que leer como un güey más. Es lo que tiene comprar en Amazon.

Lo único malo que se me ocurre es también una interpretación, la de Timothy Olyphant -el malo de la cuarta Jungla de Cristal-, que se pasa los 36 episodios con un rictus que quiere transmitir ira contenida y mueve más a la risa que otra cosa. Y, bueno, hay otra cosa negativa. 'Deadwood' es una obra inacabada y así quedará. HBO le propuso al creador del proyecto una cuarta temporada de sólo seis episodios y éste contraofertó con dos TV movies como cierre. Finalmente, nada ocurrió y el final de la tercera temporada quedó como el definitivo.

Próximo objetivo: temporadas 3, 4 y 5 de 'The wire'.

Vídeo del día: 'Almost blue', CHET BAKER