miércoles, 8 de junio de 2011

Jueves



Vuelta al Fórum. Es curiosa la sensación de cada año el primer día de festival propiamente dicho cuando enfilas la rampa de acceso, te miran la bolsa, la pulsera, la tarjeta, y entras. Es un poco como volver a casa, aunque de acogedor tenga lo justo. Bueno, el tema de pagar el plus del abono VIP sí otorga ciertas comodidades que, cuando piensas en los años en que ibas con tu entrada normal, valoras un montón.

Este año abrí fuego con Sonny and the Sunsets en el nuevo escenario Llevant, emplazamiento situado a una distancia respetable del nudo gordiano del festival. Si habitualmente uno gasta suela en el Primavera a modo de bien, en esta edición se han batido todas las previsiones y he caminado en tres días más que en todo el resto del año junto. Bien, llego al lugar casi deshidratado por la caminata y resulta que un fallo informático afecta a las barras y no se sirve bebida durante casi tres horas, salvo en un par de barras del recinto y el interior de la zona VIP. Lógicamente, apenas me quedé a ver a Sonny y compañía y me dispuse a desandar lo andado, entrar en la zona noble, trasegar una cervecita y presenciar el show de Of Montreal.

Un grupo este al que nunca he prestado demasiada atención y sobre el que andaba mal informado. Los hacía yo más metidos en la indietrónica y sonidos más o menos abstractos cuando en realidad practican un electropop con abundante carga festiva. No sé si era lo más apropiado para las 8 de la tarde, pero fue entretenido. Y poco más.

Siguiente parada, conjunto mítico. Los P.I.L. con John Lydon a la cabeza son de esas bandas a las que te apetece ver desde hace lustros, pero que por otra parte temes que den una actuación enloquecida con un tipo transtornado al frente y peleándose con el mundo. Pues no fue así. Tras una primera parte que no seguí con demasiada atención -los problemas de ir en grupo-, poco a poco fui entrando en situación y maravillándome de cómo con apenas un trío de músicos -aunque abundantes cachivaches tecnológicos- el temible ex Sex Pistols insuflaba vida al punk funk del que fue pionero para acabar rematando con la infalible 'Rise' y la tremanda 'Open up', producto de su colaboracion con los electrónicos Leftfield en los 90. Estimulante.

Seguimos con nombres de postín. El gran Nick Cave era uno de los pesos pesados que aún no había pisado el PS -cuentan por ahí que no había feeling entre las partes-, pero este año el certamen se quitó la espina con Grinderman, el proyecto entre blues y hard rock del capo de los Bad Seeds y su compinche habitual, Warren Ellis. Aun en la lejanía de la distancia, monumental sesión de power blues -como decían Los del Tonos- con una banda flamígera y ese frontman desatado e inspirador que es Mr. Cave cuando se siente cómodo.

El siguiente paso me parecía lo justo. De hecho, pensaba acompañar a la manada, comprobar dónde se situaba a continuación escaparme a comprobar cómo de chalados están a estas alturas los dos componentes de Suicide. Pero entre una cosa y otra, y, sobre todo, lo cómodo que se estaba con el escenario Llevant a la tercera parte de su capacidad, me quedé a todo el concierto de Interpol, bolo que, en su versión extendida, ya había presenciado hace unos meses en el Sant Jordi Club. Bien, todo correcto, sin sorpresas.

Posteriormente, vino un rato de descanso y socialización con los Flaming Lips en la lejanía, certificando una vez más que sin confetti ni números paracircenses son un grupo de tres canciones y que la falta de voz de Wayne Coyne le incapacita para subirse a un escenario. Por Dios, que no los traigan más a ningún festival; el que quiera verlos, que se rasque ex profeso el bolsillo.

Perdida la oportunidad de acercarme a otear el witch house de Salem -sobre los que luego he detectado unanimidad: fue un desastre-, peregriné a catar las excelencias de El Guincho en directo, plato que aún no he desgustado. Error: Había acabado. Así, lo que restaba hacer antes de irse a casa era cerrar el festival dándolo todo en el show del que debería ser artista residente del fetival, Girl Talk. El rey del mash up montó un fiestón con su dominio del sampler y la remezcla, todo ello aderezado además con unas gogós que quitaban el hipo y no concedió ni un respiro a la masa bailonga que se retiró a casa exhausta.

lunes, 6 de junio de 2011

Miércoles



En años anteriores, los bolos pre y post Primavera Sound se celebraban en Apolo, con algún problema que otro derivado de las limitaciones de aforo de la sala. Este año, ambas jornadas llevaron el grueso de su programación al Poble Espanyol con el resultado, al menos el miércoles, de que la cola de gente que se quedó fuera sin entrar fue de órdago. Algunos, como el ínclito V., tuvieron paciencia y suerte y entraron a las 11 de la noche para ver una actuación de una hora y, de paso, hacerme compañía.

Cuando accedí al remedo de plaza castellana que es el centro de tan pintoresco recinto, aún no había empezado la actuación de Comet Gain, grupo que, por cierto, actuaba en el certamen gracias al empeño de los fieles integrantes del foro del Primavera, algo así como el The Kop del festival. La banda británica oscila entre el pop de guitarras de segunda mano y el soul descacharrado à la punk y su fórmula, contagiosa y apropiada para una tarde soleada, se vio algo deslucida por una sonorización con tendencia al crujido. Nada especialmente grave.

Uno de los nombres de este año para quien esto escribe eran Echo and the Bunnymen, que giran actualmente con un show centrado en sus dos primeros discos -'Crocodiles' (1980) y 'Heaven up here' (1981)- con el añadido de algunos hits en dos segmentos: entre los temas de un álbum y otro,y al final, como bis. Formato curioso, no cabe duda, y que requiere tiempo, porque dos LPs enteros y seis canciones más no son moco de pavo. Total, unos 110 minutos.

Que pasaron en un suspiro, porque ellos lo valen. Los dos supervivientes -y no es una metáfora- del cuarteto original comandan la banda con la maestría a prueba de bombas a la guitarra de Will Sergeant y el carismático desdén de Ian McCulloch entonando con menos voz pero haciendo suyas las canciones de modo que su interpretación no se resienta. Un artistazo. Mi único lamento obedece a que, a diferencia de anteriores actuaciones, no cayó una de mis 10 canciones favoritas de todos los tiempos en los bises. Pero sonaron joyas como 'Nothing lasts forever', 'Rescue', o 'Lips like sugar', así que reproches los justos.

El cierre de la velada no era de la misma vaina, como dicen en Venezuela. Caribou, autor de uno de los mejores temas de 2010, elabora en sus discos un pop electrónico más orientado a la deconstrucción que al estribillo llenapistas. Por eso, su directo repleto de clase y de savoir faire supuso una de las más agradables sorpresas de la semana. Una actuación dinámica y cargada de matices que no me importaría volver a ver (y escuchar) mañana mismo.

domingo, 5 de junio de 2011

Martes



De nuevo en Apolo, saltó la polémica con la actuación prevista del gran Eli Paperboy Reed, que se anunciaba con la coletilla 'playing his favourites' y no con 'and The True Loves', que es su banda habitual -magnífica- de acompañamiento. Vamos, que el mozalbete iba a desgranar al piano y la guitarra las canciones de todas las épocas que más le ponen, con acento, lógicamente, en los años 60 y el soul de sellos inmortales como Stax o Motown. Pero la masa que paga el abono de un festival quiere zapatilla, así que hubo cierta desoprobación al comprobar lo exiguo de la alineación.

Más problemas: No sé si el piano había estado bebiendo, pero el hecho es que no iba. Aclaro que me refiero a un aparato eléctrico, no a uno de cola. Así que la guarnición del menú fue siempre la misma, guitarra eléctrica tocada con una púa anillada al pulgar que se usa para tocar el banjo, el dobro y no sé qué más. ¿Aburrido? Ni por asomo. El de Massachussetts tiene arte, carisma y voz para entretener al respetable el tiempo que haga falta armado con una botella de Anís del Mono, así que nos descubrió algunas gemas semiolvidadas, echó mano de algún tema de su cosecha y nos puso la piel de gallina en más de un momento.

El handicap que sí costó superar fue la tendencia habitual de la gente al parloteo. En el cine, en los conciertos, la gente habla cada vez más, y sin modular la voz ni acercarse a la oreja del interlocutor. Esto, habitualmente, ya me cabrea y me desconcentra, pero el problema es especialmente delicado si la charleta corre a cargo de las propias amistades y estás situado frente al escenario en la posición de extremo izquierdo, rozando la línea de fondo. En fin.

Antes que Eli Paperboy Reed estuvieron sobre el escenario The Pepper Pots, combo gerundense de soul bastante reputado que, en mi opinión, resulta correcto y poco más. Las tres cantantes alternan protagonismo con relativa solvencia, pero instrumentalmente el grupo no consigue que la mecha prenda, a diferencia sin ir más lejos de otro combo local, The Confidents, orientado a los sonidos de los primeros 60s, si bien más marcados por el beat y el r'n'r. La aparición final de The Pepper Pots arropando al estadounidense no pasó de irrelevante, con una falta de actitud -imperdonable en el género- generalizada entre los que subieron.

Al término de la horita de actuación de Reed, el programa indicaba que era el turno de Garotas Suecas. No me pregunten, porque apenas vi cinco minutos antes de tomar la de Villadiego y no recuerdo bien el qué pero sí el cómo. Regular, como mucho.

Lunes



Jornada de calentamiento, algo descafeinada, para abrir boca el primer día de festival y actos satélites. Llegar a Apolo, que te pongan la pulsera -VIP, faltaría más-, entrar a una sala prácticamente vacía, la primera cerveza de la semana, esperar a Ó., las buenas viejas costumbres de cada año. Me perdí a Mountains (¿?) pero pude ver en inmejorables condiciones el breve pase -unos 40 minutos- de Nacho Umbert & la Compañía. Poco que añadir a lo visto hace unos meses en el Auditori: un artista sólido que bordea en imposible equilibrio los abismos de la emoción y los páramos de la monotonía.

Y luego, en vez de quedarme a ver un grupo del que me habían hablado bien -The Bitter Springs- y un valor seguro como el entrañable Darren Hayman -el que fuera líder de Hefner-, como mi acompañante (¡cobarde!) se retiró, opté por una postura conservadora a lo Maguregui: que queda mucho festival y si te quedas aquí solo te vas a desmadrar el primer día. Cosa que acabó ocurriendo aunque ya sin nada que ver con el PrimaveraSound; pero ésa es otra historia.

martes, 31 de mayo de 2011

Me miro en el espejo y soy feliz




La felicidad debe de ser algo muy parecido a esto. Vi el partido en directo rodeado por 20.000 personas -lo que en principio no me va nada- pero resultó una experiencia extrañamente gozosa aunque entre los nervios y la multitud no retuve más detalles que los básicos. Pero el domingo me lo tragué entero dos veces seguidas y casi me pongo a llorar. Un weekend de lo más emocionante, no cabe duda.

- VALDÉS: Si ya es el mejor portero del mundo del mundo -ex aequo con quien ya saben-, ahora además es uno de los mejores libres. Podría jugar en el equipo que quisiera, pero nadie más podría jugar a su nivel en el Barça.

- VAN DER SAR: Un caso curioso. Mejor portero a los 40 años que a los 28. Se despidió con un partidazo, salvando tres goles cantados. En el de Messi, el que diga que canta es que no se ha puesto bajo palos en la vida. La Pulga busca el palo largo con su habitual slalom y Vidic, que cubre el corto a ojos del holandés, se aparta tras el disparo en una maniobra extraña que vence al meta.

- ALVES: Ya no es el animal incontrolable que arrasa el lado derecho de la pradera, sino que ha aprendido a espaciar sus subidas y sorprender así al rival. Lo que conlleva dejar de desnudar su espalda y que la zaga se sienta más protegida. Parecía difícil,pero este año ha mejorado como futbolista.

- FABIO: Parecía a simple vista el eslabón más débil de los mancunianos y mantuvo aceptablemente el tipo. Sostuvo un precioso duelo con Pedro, que tuvo que viajar al otro lado del área para marcar.

- MASCHERANO: Un futbolista como la copa de un pino. Los mediocampistas adaptados al puesto de central están acostumbrados a cometer faltas, tácticas y de las otras, para frenar al contrario. Pero un defensa que hace faltas es un mal defensa y El Jefecito lo pilló el primer día. Va al cruce como el mejor Puyol, y eso es mucho.

- FERDINAND: Siempre me ha parecido un jugador sobrevalorado, producto de los años de vacas gordas (futboleras, se entiende) en las Islas. Un central que la toca poco y sufre bastante a campo abierto chirría bastante en 2011. ¿Que va bien de cabeza? Huy, eso contra el Barça, para defender, sirve de mucho.

- PIQUÉ: Alto, rápido, técnico, valiente, listo, guapo, triunfador, con idiomas... El hombre más envidiado del mundo. Si compran el DVD del partido, pueden etiquetarlo como 'Curso de Jugar de Central'. Estuvo imperial.

- VIDIC: Ay, Sir Alex repudió al catalán porque se había enamorado del croata. A diferencia de la final de Roma, no le pudo la responsabilidad y jugó un buen partido, salvo una cosa rara que hizo en el gol de Messi. No conozco por qué es el actual capitán del Man U, pero sí sé que tiene cualidades para serlo por galones en poco tiempo sin que nadie se extrañe.

- ABIDAL: La recuperación de este hombre es cosa de brujería. Y, yendo más allá de su enfermedad, sería mi candidato a jugador más mejorado de la temporada -un galardón de la NBA que no sé si aún se concede- porque lo que este hombre ha crecido como jugador es asombroso. Y a una edad además en la que muchos ya están de vuelta y piensan en su último contrato.

- EVRA: Una de las grandes decepciones de la noche. Mal ubicado, destrozó la línea que marcaba Vidic y se mostró especialmente despistado en la irrupción de Pedrito que supuso el 1-0. Además, una galopada hasta la línea de fondo en los primeros minutos fue su único bagaje ofensivo.

- BUSQUETS: El que tenga tiempo y paciencia, que bucee en internet estos días para leer lo que dicen de él gente como Sacchi, Löw o Bielsa. El que no, que se maraville con el recital de colocación -otro más-, de corto y toco, que se marcó el hijo del pseudoportero. Quien, por otra parte, ¿qué demonios enseña a Valdés? ¿Lo que no hay que hacer? Ése sí era su fuerte.

- CARRICK: Un buen mediocentro de acompañamiento, aseado para los cánones ingleses incluso, pero tácticamente muy verde para leer lo que se le venía encima. Uno que no hará las maletas este verano. Imagino.

- XAVI: Cuando le veo jugar así me cabreo conmigo por sentenciarle hace un lustro y con él por no haber tenido carácter hasta que se cruzó Luis Aragonés en su vida. Si son de los de tiempo y paciencia, repasen despacio la jugada del primer gol, cuando conduce, protege, otea, espera, amaga y filtra el pase a Pedrito. Se me caen las lágrimas.

- GIGGS: Todos en pie. Ferguson le jugó una mala pasada al situarle en el centro a causa de su falta de velocidad, imaginando que la banda de Alves sería como el circuito de Montmeló. Error: el Barça vuela por el centro, triangulando y hasta en circular, y es ahí donde desarbola al rival, con la superioridad de los bajitos al grito de 'toco y me voy'. El galés ni la olió, pero verle sobre el campo fue algo grande.

- INIESTA: A este hombre le cuesta despertar en los partidos, los primeros minutos no son su fuerte, y el equipo se resiente. Pero cuando ha tomado cuatro notas de la situación, más vale ponerse a cubierto. Hace cosas al alcance de muy pocos con una facilidad insultante -por algo en Inglaterra le llaman sweet- y siempre aparece en los grandes partidos. Scholes sabe de esto, y por eso se quedó su camiseta.

- PARK: En coreano, 'el hombre que corre'. Muy honrado, pero no tocó bola. Casi le da un infarto en la segunda parte, harto del rondito culé.

- PEDRO: Una debilidad personal. Como Raúl, no es el más rápido, ni el más fuerte, ni el más técnico, pero tiene ese algo que le diferencia de los demás. Me gustaría saber a quien le enmendó la plana Pep cuando dijo que se lo quedaba, porque vaya ojo clínico, por Dios. Este chaval tiene un cuajo tremendo, porque tirarle un penalti a Van der Sar con el balón en juego y un defensor en el cogote es de cracks.

- VALENCIA: Asustaba en los días previos por su gran forma física, pero rodó el balón y no hizo más que faltas, algunas hasta groseras -no violentas, sino chapuceras- para un partido de grandes futbolistas. Le viene muy grande esa camiseta, y no sólo por la final.

- MESSI: Tengo miedo. De que se rompa y luego ya no sea el mismo, como Ronaldo; de que descubra un día los alicientes de la vida nocturna y se dedique a beber y bailar, como Ronaldinho; de que aparque la competitividad por la comodidad, como Romario. Y no me reprochen mi miedo, porque nunca había llevado en el bolsillo, como ahora, el mejor diamante del mundo.

- ROONEY: Cuando controlaba y despegaba, era como sumergirte en una jaula con tiburones blancos. Hermoso y aterrador. Él solo fue a por el partido cuando peor pintaban las cosas, nos metió el miedo en el cuerpo, metió un chicharrazo que ni te cuento, peleó todas las bolas sin dar una mala patada y jamás bajó los brazos. Un rival de esos que hacen que valores más tu triunfo. Vamos, como solía ser el Madrid.

- VILLA: Nunca se ha rendido por muy mala suerte -esos postes- que tuviera. Y en la final siguió igual. Como Dios es justo, le premió no con un gol de delantero centro ratonil sino con una majestuosa obra de arte que igual les recuerda a algunos que aquí el pollo es el 9 de la selección campeona del mundo y no un tuercebotas.

- CHICHARITO: De momento, es un buen rematador, pero no sabe buscarse las habichuelas por su cuenta. Habrá que seguir su progresión. El sábado quedó inédito a todos los efectos.

- PUYOL: Esperaba jugar en vez de Abidal y aún así le cedió el brazalete para recoger la Copa. Si tuviera un verbo fluido sería un caudillo.

- SCHOLES: En pie otra vez. El último partido de uno de los mejores volantes ofensivos que ha habido no estuvo a la altura de su leyenda, pero estos tipos son así. No rechistan. Juegan y punto. Y si pierden, se ponen la camiseta de Iniesta, costumbre que se está perdiendo en estos tiempos de mercadotecnia deportiva.

- KEITA: Testimonial en el partido, pero vital en el equipo. De los que echaremos mucho de menos el día en que no esté.

- NANI: Un chaval con impresionantes aptitudes que aún no se ha leído ni el reglamento. Con lo que podría llegar a ser.

- AFELLAY: Un jugador interesante, que en el Barça recuerda al primer Simao, pero muy mejorado. Joven, con mucho margen de aprendizaje, pero lo suficientemente baqueteado para chuparse un disparo en la primera bola que pilla en una final de Champions. Valiente.

- FERGUSON: Concedió demasiados espacios al triángulo mágico blaugrana (Xavi, Iniesta y Messi) alejando de la zona central a sus perros de presa (Park, Valencia). Trabajo imposible para sólo dos hombres, más aún si son de perfil tocador como Giggs y Carrick. ¿Estaba Fletcher lesionado?Puede ser, pero el ManU hubiera ganado un potosí con el eje del Liverpool casi reciente: Mascherano y Xabi Alonso.

GUARDIOLA: Vence y, sobre todo, convence. Un día le dirá a Pinto que se tire de un quinto piso y el otro dirá "mejor de un sexto" mientras sube las escaleras.

Vídeo del día: 'Autosuficiencia', PARÁLISIS PERMANENTE

lunes, 23 de mayo de 2011

El Homo Festivalensis (y Futbolensis) calienta



Como cada año por estas fechas, el Homo Festivalensis vuelve a la vida y a este blog para dejar constancia de su razón de existir, el Primavera Sound; lo más grande, añado, que Dios ha creado junto al Barça y los Rolling Stones. En esta ocasión, nuestro ejemplar va a pasar de las habituales tres jornadas en el Parc del Fòrum a, atención, siete noches seguidas de música en directo. Un reto sólo al alcance de las especies más evolucionadas musicalmente.

El maratón arranca hoy lunes en Apolo y seguirá mañana en la misma sala. El miércoles se traslada al Poble Espanyol, como antaño, para dejar espacio a las tres jornadas agónicas junto al mar que tendrán un epílogo dominical de nuevo en ese monumento al kitsch que hay en Montjuïc.

Este blog informará detalladamente pero no esperen puntualidad en las informaciones: lo que no puede ser no puede ser, etc... De m,omento les avanzo algunos platos fuertes del menú por si quieren hacer un tast: Echo and the Bunnymen, PJ Harvey, Pulp, The National, Grinderman, Belle and Sebastian, John Cale, Leo Messi, Víctor Valdés, David Villa, Andrés Iniesta... Porque el sábado hay final de la Champions, un partido que, a lo que parece, veré en el recinto primaveril en pantalla gigante. Sí, amigos, dos de los tres elementos de la Santísima Trinidad juntos en hora y lugar. Me puede la emoción, qué le voy a hacer.

Así que no hay previo de la final en el blog. Next week, a toro pasado, habrá el acostumbrado análisis pormenorizado de-esos -que-parece-que-sepas-un-huevo-de-fútbol. Pero no teman, seguro que en este blog amigo encuentran lo que buscan.

Hala, valor y al toro.

Vídeo del día: 'Ghost rider', SUICIDE

lunes, 16 de mayo de 2011

Soy más simple que eso



No conocía a Javier Mije así que imagino que puse cara de extrañeza el día en que una fiel lectora del blog me entregó 'El fabuloso mundo de la nada' como regalo de cumpleaños, un librito de apenas 100 páginas. ¿Una novelita corta tipo 'Seda'? Pues no, son relatos. Una docena, para ser más exactos, con el circo como excusa unitaria para casi la mitad.

Como À. es de confianza, puedo escribir sin miedo a herir sus sentimientos que no me ha gustado. Tampoco diría que es un mal libro; más bien diría, en un alarde de originalidad, "no eres tú, soy yo". Porque la prosa poética aplicada al relato breve, la sobredescripción, el ejercicio de funambulismo narrativo que supone incorporar palabras como 'exánime' al relato de una acción corriente, entre otras virguerías muy de licenciado en Literatura Comparada, me alejan de la historia, en vez de transportarme a un mundo en el que reina la imaginación al Valhalla de las letras.

Vamos, que con los años me he vuelto más de sota, caballo y rey en materia literaria. Y, pensándolo bien, también cinematográfica. Menos es más, lo que no supone, ojo, que le tengan que dar a uno las cosas masticadas. Por eso, concluyo, el estilo de Mije no es para mí. Pero no dudo de que los aficionados a la lectura de las viejas historias de corazones rotos, desamores y susurros del alma sí sabrán valorarlo.

Vídeo del día: 'Stagger Lee', WILSON PICKETT

lunes, 9 de mayo de 2011

Competición doméstica (y II)

A continuación, la segunda parte del repaso a las novedades discográficas más destacadas en la escena española del boom de lanzamientos que habitualmente coincide con la primavera.


FERNANDO ALFARO: Tengo tal miedo a la decepción que lo escucho una y otra vez para quitarme temores y prejuicios de encima. Veredicto: Mejora 'Carnevisión', su anterior trabajo, pero no creo que nadie vaya a recordar 'La vida es extraña y rara' como un hito en la trayectoria del factótum de Surfin' Bichos y Chucho. Brilla sobremanera 'Camisa hawaiana de fuerza', pero en general -y parafraseando a Alfredo Relaño- me invade la sensación de que ya ha escrito sus mejores 25 canciones. Vídeo: 'Extintor de infiernos'.




LAGARTIJA NICK: Después de una etapa de delirios noise, sus últimos discos muestran una voluntad de apostar por un sonido más seco y crudo. En este sentido, 'Zona de conflicto' sigue la senda de 'El shock de Leia' (2007) o 'Larga duración' (2009) y adolece igualmente de carencia de canciones tan conseguidas como las de sus primeros álbumes. Suenan los nueve temas uno tras otro y la memoria se revela incapaz de retener un riff, un estribillo o un verso. Correcto pero anodino. Vídeo: 'Zona de conflicto'.



NACHO VEGAS: El otrora adalid del cortavenismo depura su estilo y esquiva la tentación de recrearse en el personaje torturado, ese ídolo de posadolescentes diferentes. Persiste la temática, esa bajada a los abismos personales que conlleva el desamor, pero el ex Manta Ray abre las ventanas y ventila su apuesta musical, de la mano especialmente de Abraham Boba. El personaje, que había logrado que dejara de interesarme el músico, se evapora. Un paso adelante. Vídeo: 'La gran broma final'.




SR. CHINARRO: "Habrá que hacer el amor", canta optimista Antonio Luque en 'Una llamada a la acción', un claro ejemplo de cómo ha entrado la luz en la habitación sombría que fue durante años el mundo del sevillano. Sus últimos discos ya habían trazado una línea alejada de esa poesía críptica y esa infraproducción que tantos seguidores le proporcionó en los 90, pero con 'Presidente' sube la apuesta abriéndose a un sonido decididamente primaveral y hasta al swing, con una riqueza de arreglos que engrandecen las canciones y al artista. Sigue siendo Sr. Chinarro, pero ahora es mejor. Vídeo: 'Vacaciones en el mar'.

jueves, 5 de mayo de 2011

Vivitos y coleando




Como en las buenas historias épicas, el Bien triunfó sobre el Mal. Pero el paisaje después de la batalla es desalentador. Gente madridista habitualmente con criterio ha enloquecido llevada por la marea del lloriqueo mourinhista, varios medios de comunicación que aún no habían perdido el norte se han dedicado a competir con los chalados de siempre y, en general, hemos visto poco fútbol. A continuación, unas notas del último y definitivo asalto del que hemos salido vivitos y coleando, apunto para la final.

VALDÉS: Sale reforzadísimo del cuádruple choque. Concentradísimo en el arco, saliendo rápido al cruce y dando pases con más acierto que varios madridistas. El gol de Pedro nace de sus botas y no precisamente al patadón.

CASILLAS: Sensaciones contrapuestas. Por primera vez, me ha decepcionado con sus gestos sobre el césped y sus declaraciones postpartido. No sé hasta dónde son producto de la obediencia debida, ya se verá en el futuro. Por otra parte, le estoy dando vueltas a lo de si el mejor jugador español de todos los tiempos es Xavi, Raúl... o este portero. Siempre es decisivo, milagroso. Él aguantó al Madrid en la eliminatoria.

PIQUÉ: O cómo jugar al fútbol de defensa. Veloz, colocado, potente y sin hacer más faltas de las necesarias. Como dicen en Inglaterra, Man of the Match.

CARVALHO: Central competente en su área, resulta contundente cuando juega arropado. Si tiene que salir a campo abierto, sufre como un alevín y pega como un descosido. Podría haber visto fácilmente una segunda amarilla.

ALVES: Estos días hemos conocido la versión más tímida del brasileño, sin alegrías ofensivas y siempre pendiente del imprevisible Di María, que dos veces se le escapó -una en la final de Copa- y dos tantos subieron al marcador.

MARCELO: Los dos goles, el suyo y el de Pedro, ahondan en la teoría de que el Madrid necesita fichar este verano un lateral izquierdo y que el puesto del ex de Fluminenese no está en la zaga.

INIESTA: No hay partido que no haga dos o tres cosas de 'oooohhhhhhhh...'. Sirvió a Pedro el mismo pase milimetrado que envió a Xavi el día del 5-0. Partido que, por cierto, aunque muchos parecen haberlo olvidado, fue esta misma temporada.

LASS: Su mejor partido contra el Barça desde que llegó a Chamartín. Hizo faltas porque ésa es su obligación en el pivote, pero no arriesgó una roja como en otros partidos. Desde el 2-6 sigue a Xavi a cierta distancia no sea que le vuelva a enviar a por tabaco como aquel día.

VILLA: Quizás no meta goles, pero barre casi todo el frente de ataque y se desfonda en la presión. Además, Pep le mandó abrir el campo y hacer sitio por el centro a Messi y quien se incorporara desde la segunda línea. Imprescindible.

DI MARÍA: Un puñal por su banda. Una señal de stop para Alves cuando piensa en sumarse al ataque. Y un ejemplo de sangre fría al ceder a Marcelo tras el rechace del poste. La mejor noticia para el Madrid es que mantuvo la regularidad los 90 minutos.

PEDRO: Recuperada la forma física, vuelve a ser incansable. Tiene ángel este chico, que marca goles en los momentos realmente importantes. Su definición, control con la derecha y disparo con la izquierda, es magistral.

KAKÁ: El año que viene estará en Corinthians, Vasco de Gama o Flamengo. No es que se haya acabado para el fútbol de élite como Ronaldinho; es que a ver quién se la juega y se hace cargo de su ficha.

MESSI: Vale que siempre quiera jugar, pero habría que guardarlo en formol hasta el día de la final, que un día de estos reventará . Y que le miren los tobillos, porque eso no es normal.

CR7: Soñaba con Piqué y Puyol, y ahora también con Mascherano. Encima, tuvo la desgracia de que su soberbia arrancada que acabó con el balón en la red no sirvió para nada. El árbitro erró, pero no es gol. Piqué le mete muslo y cadera -falta y tarjeta amarilla- y el de Madeira rueda por los suelos y atropella a Mascherano, lo que también es falta. El colegiado no vio la primera pero sí la segunda. Error de bulto. Ahora bien, aquí no hay compensación posible. El balón no le lega legalmente a Higuaín de ninguna manera. Desde un punto de vista divino quizás no sea del todo justo, pero el fútbol es así.

ABIDAL: Gran noticia. No obstante, lo de aplaudir en otros partidos en el minuto 22 era una memez. Ni se había muerto ni estaba a punto.

BENZEMA, ADEBAYOR & HIGUAÍN: ¿Por qué?, como diría Mourinho. Aunque sería mas apropiado ¿para qué?

GUARDIOLA: Conservador con los cambios, supo mantener la cabeza fría en los momentos delicados. Detallazo con Abidal. No estoy muy seguro de si procedía dar la vuelta al ruedo que ordenó.

KARANKA: Un pobre hombre que está haciendo el mayor de los ridículos. El año que viene, o el otro, Mou estará en Manchester o Munich mientras que el vitoriano tendrá que apechugar por lso campos de España -a ver en qué división- con el recuerdo de estos días. Me recuerda a Bakero como cómplice de Koeman en Valencia de una de las mayores canalladas del fútbol español. Por cierto, ni héroe de Kaiserslautern el uno ni de Wembley el otro; para mí son unos miserables los dos.

FLORENTINO PÉREZ: Responsable por omisión de todo con lo que se va encontrar el Madrid ahora fuera de casa, por España y por Europa. No queda ni rastro del caballero que se plantó en Barcelona el día del entierro de Kubala para sostener el brazo de Di Stéfano.

TVE: Nunca comulgué con los que tildaban de madridista a De la Casa ante el micrófono. Era soso, pero bastante ecuánime. Y era del Madrid, que no es ningún pecado como piensan algunos. Pero lo de Sauca es harina de otro costal. Y mira que pensaba que no había cadena pública más partidista y fanática que TV3. El colega a pie de campo amigo de Casillas también es para darle de comer aparte.

TV3: Hay cosas que nunca cambiarán, como la parcialidad e infantilidad de Jordi Grau en comentarios y entrevistas, pero la cadena catalana se ha apuntado dos tantos con su delegado en Madrid, Sebas Guim. Él fue quien preguntó a CR7 si como jugador de ataque le gustaba el sistema del Madrid. Y él fue quien le planteó a Mou si sus equipos no se quedaban con diez a causa del excesivo ardor que el portugués exige a sus hombres. Preguntas hechas con educación pero con firmeza que muchos otros no se han atrevido a hacer. Bien por él.

Vídeo del día: 'Alive and kicking', SIMPLE MINDS

lunes, 2 de mayo de 2011

Palabras mayores




Volví al teatro casino de l'Aliança del Poble Nou casi 21 años después de mi última visita -escasamente relacionada con la música pop- para asisitir a la puesta de largo de 'Lamparetes', el excelso álbum con el que Antònia Font han retomado la actividad después de un hiato. Muy coqueto el local, brillante y barata la idea de usar lamparitas viejas -¿lo pillan?- como escenografía y un público más familiarizado con el reciente boom del pop en catalán que con la paleta de sonidos amalgamados en el disco.

Es decir, que los primeros 50 minutos transcurrieron en un silencio casi religioso mientras la banda interpretaba de pe a pa su flamante disco, todo un salto en su progresión artística, en el que se han desembarazado de ese tonillo a orquesta de la cabra que el exceso de teclado aportaba. En cambio, Joan Miquel Oliver se aplica con la guitarra y un amplio juego de pedales que consiguen vestir cada canción con el ropaje sonoro que demanda. Bravo.

Liquidado el asunto promocional, y sin mediar descanso in intermedio, los mallorquines premiaron a su afición con un amplio surtido de sus temas más exitosos: 'Alegria', 'Robot', 'Bamboo'.... Dicho así suena fantástico, pero en realidad no fue tan maravilloso. Primero, el concierto se extendió hasta casi las dos horas, lo que resulta excesivamente largo para un show en el teatro sin pausa ninguna. En géneros más proclives al desarrollo instrumental, como el rock o el jazz, entre solos e introducciones pueden abrirse o cerrarse fases, pero el formato de canción pop es sota, caballo y rey.

Y además de larga, la segunda mitad del bolo estuvo muy mal planeada. A la media hora tuvimos un crescendo con el cantante invitando a ponerse de pie y batir palmas -ese cáncer de los conciertos- con las luces de la sala casi totalmente encendidas. Acaba el tema apoteósicamente y, en vez de despedirse, hala, otra canción, tranquilita, normalita, de las que 'sí, vale, está bien' y punto. Coitus interruptus total y la situación que se repite 15 minutos después, otra vez luces de pasillos encendidas y sensación fin de fiesta... que queda en nada. Aplausos y otro tema a medio tiempo.

Otra cosa es que, a estas alturas de partido, los conciertos de pop-rock en un teatro han perdido todo el sentido. Hace unos pocos años, permitían escuchar al artista con cierta tranquilidad, con el respeto que inspira un marco escénico tradicional, etc... Ahora, si a la mínima uno no se levanta del asiento -que les den a los de detrás- a dar las malditas palmas es como si estuviera tirando el dinero. Conclusión: el mismo ambiente gallináceo que en una sala, con respeto cero a artista y resto del público -la gente ya no se habla al oído, lanza comentarios al aire-, pero sentado y sin poder beber.

En mi caso, me lo voy a pensar muy mucho antes de volver a un teatro a ver un concierto de esta guisa. Salvo, claro está, que sea un grupo o solista legendario que no ofrece ninguna alternativa. A todo esto, anoche vi un póster que anunciaba en el Palau de la Música a Rosendo, toma ya.

Y con esta digresión me estoy alejando del quid de la cuestión: Antònia Font ha establecido un hito tan poderoso con sus nuevas canciones que cabe hablar de un antes y un después. El antes ya me gustaba, pero adolecía de un directo pobre y con tufillo a orquestilla veraniega de tercera. El después son palabras mayores.

Vídeo del día: 'Dins aquest iglú', ANTÒNIA FONT