CASILLAS: Vendido en los goles, tuvo que estar muy atento a su palo corto para que la derrota no fuera mayor. Segundos después del final, en declaraciones a Canal Plus, se mostró extrañamente resignado.
PINTO: Desafortunado en el gol, tampoco perpetró la cantada del siglo. Se sobrepuso sin mayores problemas y mostró cuánto ha mejorado jugando con los pies.
ALTINTOP: Una de las presencias inesperadas de la noche. Aguantó el uno contra uno a Iniesta más de lo que cabía esperar, pero acusó la inactividad cuando quiso hacer más. Con el balón en los pies, él mismo no se veía de lateral.
ALVES: Acusó haber dejado un agujero a su espalda en el gol del CR7 y se pasó el resto del choque mirando de reojo al portugués y dudando si sumarse al ataque o no.
CARVALHO: Algunos pronosticaron desastre al verle en el once, pero pasó bastante desapercibido gracias a la cercanía entre defensa y medio campo con que se plantaron los blancos. Arropado, su creciente falta de velocidad se nota menos. Debió ser expulsado por una patada alevosa.
PIQUÉ: Errático. El gol del Madrid es culpa suya mucho más que de Pinto. Si tienes a Alves a dos metros por detrás hay que cerrar la línea de fondo y no retar a un fenómeno como Ronaldo a que pase y dispare. En la segunda parte, se comió un centro globero de Altintop que tardó media hora en caer del cielo y sólo la falta de precisión de Benzema evitó el tanto.
RAMOS: Va ganando en serenidad en los partidos contra el Barça. Buena actuación la suya, atento al cruce y poderoso en el juego aéreo. Su eclosión como central ha acabado por crear un problema en el lateral diestro.
PUYOL: Prodigioso en colocación y solvencia en la marca. El gol es un síntoma de su confianza en sus posibilidades en las dos áreas.
COENTRAO: Agobiado. Obedeció y no abandonó la trinchera en todo el partido, pero se las veía y las deseaba al emplearse junto a la banda. Le tira más irse al centro, donde se siente más acompañado.
ABIDAL: Siempre atento, siempre rápido, siempre preciso. Como reza el manual del lateral, subió para sorprender. El bailecito del gol estuvo fuera de lugar.
PEPE: El tremendo error de concentración que concede el gol a Puyol ha soltado esa espoleta que tiene en el cerebro. A partir de ahí, el acabóse. Si yo fuera del Madrid, esperaría que Casillas, Ramos y Arbeloa le pusiesen las cosas claras de una vez.
BUSQUETS: Una nueva exhibición desde el eje. Aguantó las acometidas iniciales de Pepe sin perder la concentración y ofreció el acostumbrado curso de colocación y apoyo al compañero para centrocampistas.
ALONSO: Decepcionado y decepcionante. Mou le quitó los galones de mariscal y lo envió a reforzar el flanco de Altintop por si Iniesta galopaba en diagonal. El tolosarra, fuera de foco toda la noche, mostró su perfil más bronco, inimaginable antes en él.
XAVI: Tardó en hallar su sitio, cual termómetro perfecto del equipo. A la que su juego empezó a carburar, las combinaciones del Barça fueron eternizándose. Le costó encontrar a Messi, pero siempre tuvo a Busquets.
LASS: Muy pendiente de Messi. Inofensivo en ataque como acostumbra, pocas veces se ha visto tan acompañado en la labor de frenar a los volantes del Barça. Muy discreto.
INIESTA: Desacertado en el área, hizo mejor primera parte que segunda, al contrario de lo que acostumbra. Quizás debería haber intercambiado posición con Cesc para refrescar el ataque.
BENZEMA: Ofreció una pincelada de gran clase en la apertura a Ronaldo que acabó en gol. Y se acabó. Falto de espíritu y resignado, falló un gol de cabeza imperdonable en un delantero de su caché.
CESC: Si en el partido de Liga de hace un mes le costó horrores encontrar su sitio sobre el césped, ayer no lo consiguió. Batallador y desubicado ante el muro defensivo madridista, filtró dos pases de oro a Alexis e Iniesta, y poco más.
C. RONALDO: Apremiado por su entrenador, corrió hacia atrás como pocas veces. Desafiado por Piqué, respondió con un disparo que sorprendió a Pinto. Su declive en la segunda parte bien pudo deberse a molestias físicas.
ALEXIS: Ante otros rivales parece sobrerrevolucionado, pero contra el Madrid se halla en su salsa. Un martirio para los defensores, que no imaginan que el chileno pueda proteger balones a lo Ibrahimovic o embestir como Rooney. Hasta Casillas se quedó a cuadros cuando cabeceó al palo.
HIGUAÍN: Tocó siete balones hasta que fue sustituido en el minuto 65. Fuera del área es un poste a la deriva.
MESSI: La tela de araña que el Madrid tejió en torno a él le dejó con muy pocos espacio sin que Alves o Alexis supieran aprovecharlos. El asunto, sin embaro, alumbró una nueva faceta eneargentino: la paciencia. No desesperó por patadas o pisotones y aguardó a que todos sus rivales le acecharan para convertir a Abidal en goleador.
ÖZIL: Visto y no visto. Ni siquiera bregó como se espera cuando se va perdiendo en casa.
ADRIANO, THIAGO y CUENCA: Anecdóticos los tres.
CALLEJÓN: Lo intentó por todos los medios, pero el desánimo había cundido entre sus compañeros.
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