miércoles, 26 de mayo de 2010

Vuelta a las andadas




Casi me olvido del obligado post anual que anuncia el retorno del homo festivalensis a la actividad. Suerte de que tengo unos lectores y lectoras que no me merezco -como la simpar M.- que reclaman que se cumpla con la tradición anual. Bien, por si alguno de ustedes no se ha enterado todavía, el Primavera Sound ya está en marcha y esta semana ya ha habido actuaciones a modo de precalentamiento en algunas salas de la ciudad y hasta en el metro.

No obstante, hoy miércoles tiene lugar uno de los eventos especiales con motivo del décimo aniversario del certamen: una cena-fiesta (vamos, donde no cenas) en el Castillo de Montjuïc con el añadido de la actuación de Los Planetas. La entrada está restringida a invitados, autoridades, prensa y vips varios, pero otra amable lectora del blog, A., se ha apiadado de mí y me lleva. Ya les contaré.

Por otra parte, el festival propiamente dicho, en el Fórum, plantea estas posibilidades. Son un punto de partida, porque luego, sobre la marcha, los planes se alteran.

Jueves: BIS / WAVE PICTURES / THE FALL / THE XX / SUPERCHUNK / BROKEN SOCIAL SCENE / BIG PINK / MISSION OF BURMA

Viernes: THE NEW PORNOGRAPHERS / SCOUT NIBLETT / SPOON / BEACH HOUSE / WILCO / MARC ALMOND / PIXIES / YEASAYER

Sábado: DR. DOG / NAN GRIZOL / FLORENCE AND THE MACHINE / THE DRUMS / THE CHARLATANS / GARY NUMAN / PET SHOP BOYS

Vídeo del día: 'Fire eyed boy', BROKEN SOCIAL SCENE

jueves, 20 de mayo de 2010

Barro, mosquitos y japos




Aparte del inminente final de 'Perdidos' -que tiene tela, vaya manera de perder los papeles, pero ya hablaré en breve de ello-, la sensación de la temporada televisiva -siempre que se tenga TV de pago o se use internet- ha sido 'The Pacific', la nueva vuelta de tuerca de HBO y del dúo Spielberg-Hanks sobre la II Guerra Mundial. Si tras el éxito de crítica y público que supuso 'Salvar al soldado Ryan', director y actor se unieron a la cadena de pago para rodar 'Hermanos de sangre', una miniserie sobre una compañía de paracaidistas yanquis que narra su periplo desde que se entrenan en Inglaterra hasta que ocupan Austria, ahora las miras se han centrado en la menos tratada en cine y televisión campaña del Pacífico.

En este caso, los guionistas se han centrado en las andanzas por separado de tres marines que combatieron en Guadalcanal, Cabo Gloucester, Peleliu, Iwo Jima y Okinawa. Y su trabajo ha servido para arrojar luz sobre batallas de las que el común de los mortales sabe más bien poco, como la de Peleliu, uno de los episodios más sangrientos de la contienda. En este sentido, el dramatismo y la sensación de verosimilitud de las escenas bélicas ponen los pelos de punta.

El realismo en las durísimas condiciones -lluvias, insectos, enfermedades, escasez- de la guerra del Pacífico también puntúa alto dentro de lo más destacado de esta miniserie (10 capítulos) que, desde luego, aleja toda condición romántica del hecho de ir a pegar tiros al enemigo. El único valor positivo que desprende es la camaradería, que de hecho era el eje sobre el que pivotaba su antecesora 'Hermanos de sangre'.

Ambas comparten también el testimonio de veteranos de la II Guerra Mundial que introducen cada capítulo con comentarios nada épicos y sí muy sabios. Es lo que tiene la provecta edad de estos señores y el haber sobrevivido a una carnicería: que te quitas importancia.

'The Pacific', no obstante, peca de irregular al alternar las historias de los tres protagonistas, tres tipos muy diferentes entre sí, y con circunstancias vitales más apasionantes en algún caso que en otro. Ello provoca que, en momentos determinados, uno quiera que X deje de salir en pantalla mientras se halla en retaguardia y la acción se centre en Y, que está combatiendo a los nipones a sangre y fuego. Lo mismo ocurre en el episodio que ilustra cómo los marines fueron enviados a Melbourne (Australia) tras la batalla de Guadalcanal y pasaron una temporada encantadora persiguiendo a las aussies: Narrativamente impecable, pero el cuerpo pide caña.

Vídeo del día: 'Melancholy rose', MARC ALMOND

miércoles, 12 de mayo de 2010

Volando voy



Con notable retraso sobre la actualidad imperante, el que suscribe ha ido al cine a ver 'Up in the air', que ya sólo pasan (en BCN) en los cines Méliés, lo que da una idea de cómo sigue las novedades de la gran pantalla. La impresión a la salida es satisfactoria, aunque efímera. Una buena película que no llega a muy buena por culpa de una decepcionante recta final que conduce a que la memoria archive el visionado sin mayores problemas.

Por si no saben de qué va el asunto, les cuento: George Clooney encarna a un tipo encerrado en una coraza helada que pasa 320 días al año de viaje por EEUU empleado por una empresa dedicada al innoble cometido de anunciar despidos cara a cara cuando el responsable de hacerlo no se atreve. Este sujeto de sonrisa taimada y modales impecables resulta más falso que una promesa electoral cuando finge empatizar con los desgraciados a los que echa, no pierde la compostura y les vende la moto de que a partir de ese momento empieza lo mejor de sus vidas.

Este chacal ha hecho que moverse por hoteles y aeropuertos le haga sentirse como en casa. Justo al revés que el común de los mortales, los mostradores de alquiler de coches o facturación le resultan tan entrañables como una salita de estar. Ya se sabe, aquello de "fuera de casa, como en ningún sitio", que repiten los bohemios.

Ya no cuento más, pero les avanzo que a una primera mitad de película absolutamente impecable le sucede una segunda parte mucho más convencional, tramposa y moralista que da al traste con la carga vitriólica que contiene el arranque de la cinta. En fin, lástima del final, que no les desvelo, porque para ser una película de Hollywood la cosa destilaba una sanísima mala uva.

Y si éstos son los contras, voy a por los pros: Clooney se luce y plasma a la perfección el modelo de autosuficiencia business class que se desliza por las terminales aéreas. Pero quien me desarma es la estupenda Vera Farmiga, una mujer de las de verdad, no sé si me explico. Atractiva, interesante, con encanto y misterio como las de antes. Las películas de antes, aclaro, para no herir susceptibilidades.

Vídeo del día: 'Norway', BEACH HOUSE

martes, 4 de mayo de 2010

Oasis en la inmundicia



Cinco apuntes sobre cine más o menos reciente visto en casita durante las últimas semanas. O no elijo bien o no tengo mucha suerte. Bueno, reconozco que alguna la vi entera porque no daba crédito a lo que mostraba la pantalla. Que les sirva de aviso.

- 'Red de mentiras': Entretenida y poco memorable visión de Ridley Scott sobre las entretelas de los intereses norteamericanos en Oriente Medio. Involuntariamente maniquea, se sostiene por el empeño de Russell Crowe y Leonardo di Caprio en resultar creíbles. Quien quiera ver algo bastante mejor sobre el mismo asunto, y sin salir de Hollywood, que vea 'Syriana'.

- 'Algo pasa en Las Vegas': Sí, lo que pasa es que han ambientado allí por enésima vez una comedieta del todo prescindible y sin gracia alguna. ¿Dos que se emborrachan en la ciudad de los casinos y se despiertan casados? Si hasta en 'Friends' hicieron lo mismo, por Dios. Y para rematarlo, dos pésimos actores: Cameron Diaz y Ashton Kutcher. Me encantaría conocer a alguien que haya ido al cine y pagado por ver esto.

- 'La extraña que hay en ti': Continúa el festival de despropósitos. Ahora es Jodie Foster encarnando a una justiciera en los callejones de Nueva York como una Charles Bronson con mechas. La muerte violenta de un ser querido lleva a nuestra heroína a salir a la calle y meter en cintura a los malos -sí, parece 'Batman'- con la aquiescencia de un poli tonto y colado por sus huesos. En este caso, me gustaría preguntarle a la Foster "¿Por qué?".

- 'Al final del camino': Una de las razones más sólidas para mandar a hacer puñetas el cine comercial español. Guión malo, chistes pésimos, actores horribles -mención especial para Fernando Tejero y Javier Gutiérrez- y una moralina de mesa camilla que tumba de espaldas. Todo esto a cuenta del Camino de Santiago, cuyos responsables de promoción, imagino, habrán puesto dinero para que Roberto Santiago -autor de las ya horrendas 'El penalti más largo del mundo' y 'El club de los suicidas'- perpetre esta birria.

- 'My blueberry nights': Por fin, el oasis en la inmundicia. Entre tanta comedia romántica tirando a patética como corre por el mundo, Won kar Wai ('In the mood for love', 'Happy together') demuestra que aún se pueden hacer cosas dignas en este género. Una pareja, un café neoyorquino y una road movie intercalada demuestran que con un buen guión, buenos actores -Jude Law, Norah Jones (sí, la cantante), Natalie Portman, Rachel Weisz, Chan Marshall (sí, otra cantante, alias Cat Power), David Strathairn- y un director con pellizco no hace falta mucho más. La atmósfera recuerda en ciertos momentos a 'Cosas que nunca te dije', de cuando la Coixet distinguía entre sensibilidad y sensiblería.

Vídeo del día: 'No te metas a mi facebook', FACEMAN

sábado, 1 de mayo de 2010

Vendaval sónico



Aturdido y anonadado quedó servidor la noche del viernes en el Maremágnum después de asistir a la demoledora actuación de Triángulo de Amor Bizarro. Ruido, mucho ruido, pero maravillosamente encauzado; ya saben, la potencia sin control no sirve de nada.

Por si alguien se sonríe con el nombre del grupo, les avanzo que lo tomaron de esta imperecedera canción de New Order. Hace un par de años o así les vi en las fiestas de santa Coloma de Gramenet y ya me produjeron una muy grata impresión: el vendaval sónico y la distorsión de The Jesus and Mary Chain combinado con la velocidad y los textos venenosos de Parálisis Permanente o Surfin' Bichos. Además, tenían una gran prestancia escénica, desafiante incluso, nada que ver con esos grupos indies semiclandestinos cuyos miembros se buscan unos a otros sobre las tablas.

Presentaban entonces su debut, un álbum homónimo al que siguió 'El hombre del siglo V', un volumen con versiones maqueteras y cuatro canciones inéditas. Ahora, por fin, ha salido a la calle 'Año santo', un pepinazo en toda regla con sólo nueve temas en media hora y una retahíla de títulos impactantes: 'De la monarquía a la criptocracia', 'El baile de los caídos', 'El culto al cargo o cómo hacer llegar el objeto maravilloso'...

Y lo pasearon en el ciclo de conciertos que organiza Depósito Legal -histórico local de L'Hospitalet- en la plaza Odisea del complejo comercial erigido en pleno puerto barcelonés. Tocaban antes Los Punsetes, pero el hecho de haberles visto recientemente me hicieron llegar justo antes de que saliera a escena el antes trío, ahora cuarteto de largo nombre.

Fueron apenas 50 o 55 minutos de actuación, pero memorables. A todo volumen, empleando el ruido como un instrumento más, los Triángulo dieron rienda suelta a un aquelarre sonoro que dejó a buena parte de la concurrencia boquiabierta. Mayormente, la no muy conocedora y que acude al lugar en cuestión porque no se paga y hay ambiente. Que de todo hay en la viña del Señor.

Vídeo del día, 'Himno de la bala', TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO


miércoles, 28 de abril de 2010

Mal perder



Dentro de la retahíla de deportes que no me interesan lo más mínimo, el alpinismo opta a diploma olímpico. Con lo bien que se está en la playa, ¿para qué demonios hay que subir a 8.000 metros y jugarse la vida? Si es para un documental de la BBC, vale, pero si me dicen que es un deporte, no compro.

A todo esto, los imitadores de las cabras montesas se han creado una mitología a su gusto con todo ese rollo de la conexión mágica con la montaña, el desafío del hombre contra la naturaleza, etc. Todo místico y altruista, a años luz de la mercantilización del fútbol y otras disciplinas peseteras.

Ahora bien, cuando a Edurne Pasaban le da por ser la primera mujer que holla la cima de los 14 ochomiles -en dura pugna con una coreana llamada atención Oh- hay que aplaudir unánimemente y animarla en este desafío. ¿Pero no habíamos quedado en que aquí no hay competitividad? Y viene lo mejor: dice la coreana que ya está, que prueba superada, y la otra reclama como un equipillo de fútbok para que le retiren una tarjeta. Pues vaya fair play.

Sí, ya. Lo que hay es un montón de dinero en juego. Publicidad, libros, programas de televisión y una larga ristra de maneras de rentabilizar el asunto de el hombre (o la mujer, en este caso) frente a la pared de hielo y roca. Nada, a otro perro con ese hueso.

Vídeo del día: 'Let's go surfing', THE DRUMS

viernes, 16 de abril de 2010

¿Qué será lo que tiene el negro?



Ya que voy a contar cuatro cosas sobre la última película de Roman Polanski, supongo que sería lógico referirme a lo de su detención en Suiza 40 años después de salir pitando de EEUU a causa de su procesamiento por presunta violación a una menor. Por mucho corporativismo artístico que haya copado los medios, por mucho que según qué lectura jurídica los hechos puedan haber prescrito y por muy tramposa que fuera la instrucción de la causa en su día, hay una cosa que no cambia: Polanski drogó a una niña de 13 años para, a continuación, zumbársela. Que la entonces menor le haya perdonado puede ser un atenuante, pero no exime de que la justicia le meta un buen paquete.

Hasta aquí la lección de moral. Ahora, al cine. Para empezar, problemas en el título: ' The ghost writer' se traduce como 'El escritor' cuando, en puridad, debería ser no 'El escritor fantasma' -que no tiene sentido en español- sino 'El negro' o 'El negro literario'. Pero claro, en estos tiempos de corrección política hubiera sido mucho pedir un poco de respeto a la intención original del autor. Seguramente con lo de la niñita y el cineasta polaco la distribuidora ya tenía bastante.

El argumento del film y de la novela de Thomas Harris -autor enfrascado en una trilogía de novelas históricas sobre Cicerón- gira alrededor de un escritor de autobiografías; es decir, un negro literario, encarnado por Ewan McGregor, al que le cae el encargo de su vida: hacerse cargo de la memorias de un ex premier británico laborista y muy proamericano al que le llueven las acusaciones de crímenes de guerra cometidos con su anuencia. Sí, Tony Blair estará cabreadísimo, pero al menos le han puesto la cara de Pierce Brosnan. Y otro nombre, claro; si no, al juzgado.

El autor viaja a una isla en Nueva Inglaterra donde el político y su círculo íntimo se han refugiado (no sea que en su país le entrullen) y se hace cargo del proyecto, paralizado hasta su llegada a causa de la muerte en circunstancias cuando menos oscuras de su antecesor. No cuento más, pero les avanzo que esa muerte -los tres o cuatro primeros minutos del metraje- contiene los únicos planos de la película en que no aparece McGregor, omnipresente durante más de dos horas.

No se resiente de ello 'The ghost writer' (la vi en VO). Es más, pasa rápida gracias a la buena mano de Polanski para combinar la vertiente de thriller puro y duro con la denuncia política. Lástima de una escena -digamos de acción- mal resuelta por inverosímil, pero el relato fluye manteniendo la tensión y hasta cierta carga erótica. Por otra parte, la villa del político y la isla donde está situada conforman un elemento esencial para definir el clima de malos presagios que acompaña la acción. En gran medida, la película guarda relación con obras anteriores de Polanski, como 'Chinatown' o 'La semilla del diablo', donde el protagonista se huele algo pero no deja nunca de ir a remolque de quienes tejen los hilos.

El reparto, de excepción, es una de su grandes bazas. Salen, por ejemplo, en papeles realmente reducidos, Timothy Hutton, Jim Belushi o Eli Wallach. Correctos Brosnan -irlandés haciendo de escocés- y Tom Wilkinson -inglés haciendo de estadounidense, vaya lío-, y bravo por las dos mujeres con papeles de imporatncia. Como turbia esposa del ex inquilino de Downing St. lo borda Olivia Williams, una mujer realmente interesante. Y no menos gozosa en su madurez aparece Kim Cattrall, a quien no reconocí -se parece, pensaba durante la proyección- a causa de su perfecta imitación del acento inglés. Por si alguen no sabe quién es, se ha pasado una década haciendo de comehombres en 'Sexo en Nueva York'. Pero si el lector tiene una edad, tal vez reconozca a esta loba aulladora.

El desenlace, muy de Polanski, se agradece. El caballero seguramente no sea eso, un caballero, pero, como dijo Guardiola de Antic, sabe un huevo de cine.

Vídeo del día: 'As time breaks off', DELOREAN

lunes, 12 de abril de 2010

Madurez y seriedad



Ni jugando medio partido con una mano atada a la espalda (eso vino a ser el experimento Alves) corrió peligro la victoria del Barça en el Bernabeu. Es curioso que el Pep team juegue los derbis más a gusto en el estadio madridista que en el propio; será cuestión de madurez, imagino. Aquí tienen el habitual uno por uno de estas ocasiones:

VALDÉS: El mejor portero del mundo. Su ausencia del Mundial supondría un escándalo, y Del Bosque se lo está pensando. A su frialdad y concentración se ha añadido un juego de piernas nunca visto en un guardameta.

CASILLAS: Junto a Julio César, el segundo mejor portero del mundo. La parada a Messi sacando una pierna es antológica.

PUYOL: Está inmenso. Físicamente, le costó arrancar el curso, pero ahora vuela. Llega a todo y sin cometer faltas.

S. RAMOS: El viaje que le arreó a Messi expresa perfectamente su frustración. Quiso tirar de su equipo y cuando pidió balones le enviaron sandías.

PIQUÉ: Tras un tramo central de la temporada algo dubitativo, volvió a doctorarse en Chamartín. Asombró al esprintar con CR9 y llegar juntos a la meta.

ALBIOL: Vivió relativamente tranquilo sin un 9 al que tapar. Cuando a Messi le dio por asomar por su zona, lo hizo a tal velocidad que había poco que hacer.

MILITO: Fundamental en la defensa a balón parado y tirando la línea del fuera de juego. Un seguro de vida.

GARAY: Más o menos como Albiol, con la particularidad de que sufre más al salir a campo abierto. Va justito para esa camiseta.

MAXWELL: En su línea de jugador maduro y sin alardes. Lee muy bien el fútbol y por eso encajó desde el primer día en el Barça.

ARBELOA: Contuvo a Alves en la primera parte y anduvo siempre atento. Contra el gol de Pedrito poco pudo hacer: extraordinario envío y mejor definición.

BUSQUETS: Un par de errores puntuales no lastran una actuación fastuosa. Hablando de medios defensivos, roba como Makelele, se coloca como Deschamps y la toca como Rijkaard. Vamos, que parece Mauro Silva.

X. ALONSO: El plan de Florentino -sin extremos a los que lanzar ni volantes con que combinar- le limita a buscar a los puntas a la tremenda. En lo defensivo, choca más de lo que debería y sufre ante los tocadores. Y si el Barça tiene algo...

KEITA: Es el pegamento perfecto y el ejemplo más claro de la solidaridad que le pide Pep al equipo. Estuvo de notable, como acostumbra.

GAGO: Lo bueno es que lo dio todo. Lo malo es que eso sea tan poca cosa.

XAVI: Imperial. Si la versión 1.0 fue un buen jugador algo frío, la 2.0 -que salió al mercado hará unos cuatro años- es el mejor centrocampista del globo. Gobierna los partidos, las finales y los derbis con un compás.

MARCELO: Atolondrado como acostumbra. No ha nacido para jugar en el Madrid, como diría aquél.

ALVES: Extraviado como extremo, ni se acercó a la línea de fondo. De lateral no rompió porque era hora de tocar y asegurar el dominio. De hecho, subió una vez y Guardiola lo quería matar.

VAN DER VAART: Sus cualidades técnicas pesan muy poco en los partidos de verdad. De no ser por el mano a mano fallado, no recordaríamos si jugó o no.

MESSI: Ha llegado al máximo nivel como jugador, el de los que ganan partidos. Y a los 22 años. No sé qué más decir y tampoco he dicho nada original.

HIGUAÍN: Un caso insólito de ataques de irrelevancia. El sábado padeció uno de los más severos.

PEDRITO: Mi héroe del partido, sobre todo por cómo se aplicó en defensa. El control orientado del gol es fabuloso, por no hablar de la definición. Jugador eléctrico, de optimismo contagioso.

C.RONALDO: Su egoísmo es aún mayor que su talento. Juega para él, no para el equipo. Y en los choques decisivos, eso es pegarse un tiro en el pie.

INIESTA: Mermado físicamente, aportó control y poco más. Quizás Bojan hubiera dado más en esos minutos.

GUTI: Está para lo que está. Su pase a Van der Vaart lo tendrá aún a los 60 años.

MÁRQUEZ: Entonado. Suplió su lentitud con colocación como en sus mejores tiempos.

BENZEMA: Entró para contentar al palco. Puede que sea el nuevo caso Anelka.

RAÚL: Cuando entró dije 'si hay un barullo en el área, lo caza'. Acerté. Lástima de la torpeza de Benzema.

Vídeo del día: 'My old ways', DR. DOG

martes, 30 de marzo de 2010

Superfluo e innecesario



Cuando pensaba que el rizo de la incompetencia era ya imposible de rizar por parte del Ayuntamiento de Barcelona, héte aquí que el alcalde y sus secuaces han perpetrado una doble jugada difícil de creer incluso tratándose de quien se trata. Me refiero a la reforma de la Diagonal y a la petición de albergar unos Juegos Olímpicos de Invierno.


Sobre la larga avenida, la cuestión que primero me asalta es: ¿seguro que hace falta? Vamos, que todo es mejorable, pero teniendo en cuenta que la zona próxima a Passeig de Gràcia y Rosselló lleva cerca de cuatro años en obras, no sé si ahora los vecinos de la zona tendrán ganas de otro lustro de jaleo.


El retoque afectaría al tramo comprendido entre Francesc Macià y Glòries. Curiosamente, el segmento que el consistorio considera más urgente reformar -de F. Macià a Pg. de Gràcia- acoge -cada vez más- las tiendas barcelonesas de grandes firmas de moda internacional como Gucci o Armani, cuyos responsables no creo que decidiesen invertir en un área decadente. Tampoco tengo constancia de movimiento vecinal alguno que reivindique meterle mano a este trozo de la Diagonal.


Lo de reducir el tráfico no tiene mucho sentido, porque se canalizaría por otras calles y atascaría la parte alta del Eixample. En cuantro a unir los tranvías del Besòs y del Baix Llobregat, pues... quizás primero habría que preocuparse de que la gente pagara el billete. Y luego, habría que pararse a pensar quién hace trayectos de 12 o 14 kilómetros en tranvía y en qué ciudad, habiendo como hay una red de metro. Que no está mal pero que, puestos a invertir, habría que ampliar antes que el tranvía.


A todo esto, el ínclito alcalde ha decidido que el pueblo es soberano y ha montado una consulta popular para que cualquiera vote una de las dos opciones propuestas y una tercera más sensata: dejar el asunto como está y dedicarse a las cosas serias. Si ya es absurdo someter una cuestión de tal calado a votación ciudadana -¿por qué no votar sobre el coste del bicing o la recogida de basuras?-, la cosa raya la idiotez al abrirse el espectro del electorado hasta los 16 años. Con un par.


¿Inversión innecesaria? Puede ser, vamos, seguro, pero agárrense que hay más. Porque el proyecto que sin ningún género de dudas es abusrdo, costoso y superfluo es el de hacer de la Ciudad Condal una sede olímpica, esta vez invernal. Con la que está cayendo -me refiero a la crisis económica y a los ignotos brotes verdes-, Hereu se descuelga con otro proyecto faraónico (como buen alcalde barcelonés) que nos saldría todos por un pico y cuya utilidad se le escapa a todo el mundo.


Porque, por si el edil no lo sabe y piensa en promoción, Barcelona ya está en el mapa. De hecho, y con letras bien gordas, destaca en el mapa europeo del turismo basura y los visitantes indeseables. A no ser que queramos convertirla ahora en el nuevo Aspen o Gstaad, lo que comportaría algún que otro problemilla. Véase si no el episodio de la nevada de hace unas semanas, cuando pareció que unas horas de tormenta invernal iban a acabar con la civilización occidental.


En fin, de aquí a un año hay elecciones municipales y huelga decir cómo pintan las encuestas para el actual equipo de gobierno. Porque estas locuras sólo las causa la mayor de las desesperaciones: perder el sillón.


Vídeo del día: 'Walk out to winter', AZTEC CAMERA

viernes, 19 de marzo de 2010

El fin de la inocencia



Por fin he logrado hacerme en DVD con 'Gimme shelter', el documental sobre la gira estadounidense de los Rolling Stones de 1969, que se cerró con un macroconcierto lleno de incidentes en el circuito de Altamont (California), y la muerte ante las cámaras de un chico a manos de los Hell's Angels. El asesinato de Meredith Hunter certificó el fenecer de la era hippy, el flower power y la utopía sesentera en general. Era el fin de la inocencia.

Los hermanos Maysles convencieron a los Stones de acompañarles con la cámara filmando a todas horas en el último tramo del tour, algo impensable hoy en día con una gran banda. El asunto arranca con el concierto del Madison Square Garden -'Jumpin' jack flash', 'Love in vain', 'Satisfaction'- y alterna con tomas de los legendarios estudios Muscle Shoals, en Alabama, donde se grabaron 'Wild horses' o 'Brown sugar'.

Asimismo, intercaladas a lo largo del metraje, aparecen las imágenes que tomó otro equipo durante esos días en el despacho de un abogado en San Francisco. Infinitas llamadas de teléfono en torno a las negociaciones para el concierto de fin de gira: un festival gratuito con varios grupos, la respuesta californiana a Woodstock, celebrado unos meses antes. Pero los problemas surgen desde el principio: De las afueras de San Francisco se pasa a un circuito de velocidad con una única carretera de dos carriles como acceso, la previsión de asistentes crece cada día, el caos organizativo se ve venir, la policía pone todas las trabas posibles ante la imaginable invasión de decenas de miles de personas...

El día del concierto, todo apunta al desastre. Kilómetros y más kilómetros con coches en las cunetas, más de 300.000 personas con un altísimo índice de colgados de LSD y otras sustancias, y de remate, la peregrina idea de encargar la seguridad del concierto a los Hell's Angels. Una concesión que los Stones ya habían hecho meses atrás en el Hyde Park londinense, pero claro, los moteros británicos son unas monjitas al lado de las bestias pardas que toman el control en Altamont.

Las palizas e incidentes son constantes, e incluso un componente de Jefferson Airplane queda fuera de combate a manos de los Ángeles. El concierto de los Stones sufre constantes interrupciones y el bolo transcurre en un ambiente de violencia inimaginable. Plano legendario: En un momento dado, Jagger canta, y a unos metros, un motero le mira con la mayor cara de odio y desprecio. Va a pasar algo gordo.

Y pasa: Tocan 'Under my thumb' -la leyenda siempre dijo que era durante 'Sympathy for the devil'- y un chaval negro con un traje verde que empuña un revólver es apuñalado ipso facto por los Hell's Angels. Terror, confusión y los Stones que se apiñan en su helicóptero para salir de allí cuanto antes. Luego se supo que tres personas murieron más en el concierto, dos por accidente y una por drogas.

El cierre, con Jagger viendo las imágenes en la sala de montaje, es como un espejo. El cantante tiene la misma cara de pasmo que el espectador que ve el suceso por primera vez. Si usted tampoco lo ha visto, tiene suerte, porque el documental íntegro puede verse aquí. Comprobará cómo, gracias a Dios, han cambiado los festivales.

Vídeo del día: 'Gimme shelter', THE ROLLING STONES