martes, 28 de septiembre de 2010

Venganza



Como todo lo gratuito, los conciertos de fiesta mayor acostumbran a ser un horror. Todo llenísimo de gente a la que le trae al fresco lo que haya en el escenario porque ellos se han dado cita allí por el ambientillo, que lo que les mola es juntarse con la peñita con la actuación de fondo y dándole al canuto y a la cerveza de los pakis. Conocedor de todo ello no obstante acudí a la Plaza Real a ver el concierto de Mishima, que se inscribía dentro del festival BAM, la cita de la música menos obvia en las fiestas de la Mercè.

Al arribar, llenazo (lógico) hasta la bandera y batalla para ganar una posición digna desde la que seguir el bolo. A modo de curiosidad sobre el fenómeno del laterismo, decirles que me bebí cuatro latas de cerveza en 70 minutos sin moverme del sitio, así que, por mucho dispositivo policial que hubiese, suministro no faltó.

Por si alguien no los conoce, Mishima son una banda barcelonesa que arrinconó el inglés en beneficio del catalán y se ha encontrado desde entonces con un creciente éxito de público. Su reciente álbum, 'Ordre i aventura', retrata a un grupo imbuido por un sonido electroacústico que a mí me recuerda a los americanos The National, y aún más en directo, por mor de la voz grave y modulada del cantante, David Carabén.

Piano, órgano y guitarras de diverso pelaje arropan las composiciones con arreglos que emanan clasicismo, un poco à la Wilco. La popularidad del conjunto quedó retratada con cientos de personas declamando más que cantando las letras de los temas más reposados, ajenos al jaleíllo de los miles de curiosos.

Todo me hubiera parecido perfecto de no ser por una tendencia al final de la actuación a rematar las canciones con unos crescendos de cartón piedra, con más cálculo que locura, más cerca de Coldplay y su mantequilla para estadios que de Arcade Fire. También hay que decir que debí de ser el único que lo pensó porque la gente pareció irse la mar de contenta.

El que más, mi amigo X., que me pasó factura por todos estos años de acompañarme a conciertos en los que le he desgranado con detalle desde qué es un saxo barítono a quién compuso tal o cual canción. Como la venganza es un plato que se sirve frío, X. me comentó todas y cada una de las canciones -tres o cuatro de ellas son la que mas le gusta, al parecer-, alabó el poderío de los teclados -fuese órgano o piano- y cantó a viva voz buena parte de las letras, para solaz no ya mío sino de todos los que estaban a nuestro alrededor. Me lo merezco.

Siguiendo con las fiestas mayores, tres días después tocaba acudir a la cita anual en El Prat, esta vez con el hype de la música cantada en catalán, Els Amics de les Arts. Entre 'El club de la comedia' y 'Plats bruts', todo chistes de Erasmus propios de quien ha visto demasiadas reposiciones de 'Friends'. Y luego cantan, pero menos que parlotean. O casi lo mismo. Qué pesadez, madre del amor hermoso. Huyan, huyan.

Video del día: 'Un tros de fang', MISHIMA

martes, 21 de septiembre de 2010

¡Toma Morenooo!




Regresó la temporada de conciertos el viernes pasado con un artista de campanillas, al que muchos no dirá demasiado su nombre: Eels. En cambio, poca gente habrá que desconozca esta canción. Por cierto, para que vean que nuestro hombre no es un tipo corriente, elude interpretar 'Novocaine for the soul' en esta gira.

Pero lo menos corriente de la velada que nos ofreció el señor Mark Oliver Everett fue del telonero del telonero. Les cuento: Everett, alias Mr. E, alias Eels, tenía que actuar en Bikini a las 21.00. Como lo de ese local es vergonzoso -me refiero al overbooking y el uso de una sala anexa con pantalla de video para meter gente-, llegué a las 20.20 y descubrí no sólo que la sala principal ya estaba al 80% de su capacidad o más, sino que un ventrílocuo de edad provecta estaba actuando en el escenario. Si eso ya era grave, lo peor era que el abuelo en cuestión no tenía la más mínima gracia y hasta contó el chiste de "¿De qué? De Gramenet". Mortal.

Lo bueno es que sólo tuve que aguantarle cinco minutos. A continuación salió Alondra Bentley, una muchachita de estas que ahora cantan cosas lánguidas en inglés con su guitarra de CCC. Vamos, otra Russian Red. Tuvo cierto encanto y cantó seis canciones, así que no se hizo pesada. Lo mejor, cuando habló de las "cosas raras" que había visto en los camerinos.

Una pausa demasiado larga y un llenazo asfixiante precedieron la aparición de Eels sobre el escenario, secundado por una engrasada banda con dos guitarras, bajo y batería. Eso sí, si Mr. E salió con barbaza y gafas de sol, sus acompañantes lucieron igual, un detalle de extraño humor como el del ventrílocuo. Porque, agárrense, lo del muñeco parlante era una exigencia del artista que se ha repetido en toda la gira europea.

A partir de ahí, hora y media de repaso a su excelsa discografía con versiones de los Stones ('She said yeah') y Lovin' Spoonful ('Summer in the city') incluidas. Primó más la caña que la delicadeza, variantes ambas que Everett sabe hacer suyas con naturalidad y aún así el quinteto interpretó con tino

Me gustó y mucho el concierto, aunque supongo que mi satisfacción aún sería mayor si no hubiese visto la recta final subido sobre la barra esa que hay bajo los mostradores para apoyar el pie. Si, así estábamos. Tercemundista. Situación achacable tanto a la sala Bikini como a la promotora, Live Nation en este caso. Porque no es la primera ni la segunda vez.

A la salida, además del habitual merchandising, muchos se afanaban en hacerse con 'Cosas que los nietos deberían saber', el libro autobiográfico de Mark Oliver Everett en el que cuenta con ironía y sentido del humor una existencia trufada de tragedias que ponen el corazón como un puño. Lo compré hace dos meses y espero ponerme con él en breve.

Vídeo del día: 'Last stop this town', EELS

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Buenas sensaciones




Películas vistas en los últimos dos meses que ahora mismo recuerdo con diferentes sensaciones. En general, aceptables, aleluya.

- 'Buscando a Eric' : Ken Loach por fin se redime de tanta película mitinera cada vez más obvia -lejos quedan ya los tiempos de 'Riff raff' o 'Ladybird ladybird'- y entrega una cinta modesta repleta, claro está, de sabor working class. El hecho diferencial radica en que, si a Christian Slater se le aparecía Elvis en 'Amor a quemarropa', al protagonista de 'Buscando...' se le aparece Eric Cantona para aconsejarle qué hacer con su vida. Le roi convence como actor y casi lloro al verle jugar en imágenes retrospectivas. Una buena pequeña película.

- 'Resacón en las Vegas': Tenía muchas ganas de verla y... pues está bien, pero no hay para tanto. seguro que conocen esa sensación. Las expectativas y los comentarios te hacen enfrentarte a algo con ansia y luego llega la relativa decepción. En fin, tiene el punto gamberro y salvaje que se echa en falta habitualmente en las comedias made in USA pero la historia está apegotada más que hilada y la memoria apenas retiene algún gag realmente brillante. A un mundo de distancia de 'Supersalidos', la mejor comedia de la década.

- 'Pagafantas': Caso muy similar al anterior. Esperaba una comedia revolucionaria dentro del famélico panorama español y me encuentro una película amable y mucho más convencional de lo que imaginaba. Un par de golpes buenos, las referencias a Bunbury y un final así a pelo. ¿Se acabó el celuloide?

- 'Millennium 1. Los hombres que no amaban a las mujeres': Lo primero, apuntar que es uno de los peores títulos que recuerdo, de novela o de película, tanto da. Lo segundo, no he leído los libros de Stieg Larsson y no tengo intención de hacerlo: Mi pila de volúmenes pendientes es considerable y la trilogía del difunto escandinavo no entra a priori en mis preferencias. Dicho lo cual, el film me ha parecido correcto, entretenido y apresurado en su desenlace. Imagino que la compresión de nosécuantas páginas tiene eso, que quieres meter todo y no puede ser. Cine sueco, por cierto; aséptico pero funcional.

- 'Te quiero, tío': Como 'Resacón...', otra comedia americana sobre treintañeros. En este caso, la gracia estriba en la defensa de la amistad masculina frente al creciente virus del calzonacismo. Todo esto se traduce en una sucesión de chistes guarros y flojetes que se aguantan gracias a la habilidad de Jason Segel, mientras Phil Rudd -ese actor de cabeza enorme- hace de sí mismo una vez más. No obstante, tiene un punto entrañable, será por lo de la camaradería y todo eso.

- 'Black water': Me la encontré anoche en un canal extraño y me atrapó. Cuatro personas, un cocodrilo y los pantanos australianos. No hace falta decir nada más, como decía Schuster. Da miedito por lo simple de su propuesta, como 'Open water', y también está basada en una historia real.

Vídeo del día: 'Tengo que beber', TCR



miércoles, 25 de agosto de 2010

Incontestable



He tardado cinco meses, pero lo he conseguido. He acabado '2666', de Roberto Bolaño. Son 1.100 páginas, aclaro. Y la tardanza, he de añadir, es sólo achacable a mi carácter perezoso y mi inconstancia congénita, porque, seguro que ya lo han leído por ahí, '2666' es una obra maestra. Larga, eso sí.

Para los profanos, aclaro que el insigne tocho se compone de cinco partes bien diferentes, aunque hábilmente hiladas por el autor para configurar un círculo narrativo que se cierra, aunque no cabría hablar de un final convencional. Precisamente esa estructura, alejada de los cánones más ortodoxos, es la que permite a Bolaño narrar con diversas voces, en una exhibición de habilidad discursiva que le permite amoldarse a lo que pide el relato, variando el tono sin que el conjunto se resienta.

Sólo la cuarta parte, dedicada a los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez -aquí llamada Santa Teresa-, adolece de una rigidez formal de aquí te espero. Parece en (muchas) ocasiones más un informe policial que un texto de novela, lo que, si bien concuerda con la intención estilística de Bolaño, al lector puede hacérsele harto indigesto. De hecho, más de uno -he investigado al respecto- ha abandonado '2666'en la estantería al quedarse atorado en esta parte del libro.

Para los que aguanten queda el placer de un novelón como los de antes, decimonónico por su extensión y, tal vez, sus pretensiones. Que no es lo mismo que pretencioso, porque a '2666' no se le ven las costuras. Y su éxito póstumo ha sido tal que incluso resulta cool apostar en contra de su calidad y no falta quien hable de globo hinchado, historia perfecta con autor fallecido y otras majaderías. Ni caso. Believe the hype.

Vídeo del día: 'Hearts of love', CROCODILES

martes, 27 de julio de 2010

El arte de hacer reír




Mi serie favorita de los últimos meses es una comedia, lo que es noticia dada la cantidad de desastres que produce este género. 'Big bang' se emite por el canal TNT casi en bucle -es decir, emiten la primera temporada, la segunda, la tercera...y vuelta a empezar- pero no es difícil de encontrar en internet si ustedes no sintonizan este canal de pago. Dicho lo cual, la historia versa en torno a dos físicos veinteñaeros que comparten piso.

Uno de ellos, Sheldon, es un genio con un cociente de 187 que cursó la carrera de adolescente y ahora es un ególatra incapacitado para la empatía y las relaciones sociales. Un cretino muy inteligente, en suma. Su compañero, Leonard, resulta mucho más normal -tiene interés por el sexo, no como Sheldon- aunque comparte aficiones geeks como 'Star trek', los cómics y la ciencia ficción en general. Estas filias acaparan buena parte de sus conversaciones.

La vecina del rellano es Penny, una rotunda y rubiaca camarera de Nebraska muy alejada del mundo científico con la que, obviamente, habrá marro. Completan la alineación otros dos jóvenes investigadores, un judío salido que aún vive con su madre y un hindú con pánico a las mujeres.

A partir de aquí, los diálogos incisivos, las réplicas mordaces y el sarcasmo más agudo están asegurados. Así deberían ser todas las sitcoms: veinticinco minutos de guión ágil y actores solventes en el difícil equilibrio que requiere la comedia. En el meollo destaca la personalidad esquizoide de Sheldon, misántropo, obsesivo, bastante gilipollas en suma. Al principio, me sacaba de quicio, me parecía el tipo de personaje imbecil que no me hace gracia, como Kramer en 'Seinfeld' o Phoebe en 'Friends'. Pero después de un par de episodios vi la luz y cambié de opinión: Sheldon es muy grande.

Hasta el momento, van tres temporadas de 'Big bang' y la cuarta está al caer en EEUU. Tengo ganas, porque me he visto la serie entera ya dos veces: la dan en TNT a la hora de comer, qué le voy a hacer.

Vídeo del día: 'Days like this', VAN MORRISON

lunes, 26 de julio de 2010

Trampa y cartón



Debería ver menos pelis y más series, porque... Bueno, también podría elegir mejor.

- 'Slumdog millionaire': El mismo perro de siempre con collar indio. Un guión con más trampas que una timba carcelaria, filmado con el estilo efectista y videoclipero habitual de Danny Boyle ('Trainspotting', 'La playa'). El héroe más bueno que Gandhi, el amor imperecedero, el malo que se redime, la miseria chic de Bombay... Y acaba la peli con un número de Bollywood que... bueno, como si salieran Siempre Así en los créditos de una peli de Amenábar. Incomprensible.

- 'Radio encubierta' (The boat that roacked): Basada en la historia de la primera emisora pirata, Radio Caroline, que emitía desde un barco en aguas internacionales, la cinta muestra cómo desaprovechar una gran historia y un reparto con lo mejor de la comedia británica actual -más Philip Seymour Hoffman-. Blanda, chorra y con historia de iniciación adolescente incluida, no podría haber salido peor.

-'007. Quantum of solace': Languidecía a la deriva la saga Bond cuando una trilogía rival, Bourne, le puso las pilas. Más amargura, más dobleces, menos macizas por la cara... un nuevo agente, el muy válido Daniel Craig, puso cara y ojosa esta reconversión a un nuevo cine de acción en el que el héroe sí se magulla. Esta segunda entrega de la nueva etapa retoma a Bond tras 'Casino Royale' y mantiene el tipo. Adrenalina y complots internacionales, qué más se puede pedir. Lástima que la crisis haya paralizado el rodaje de la nueva peli de 007.

- 'Gordos': Olvídense de Daniel Craig. El muy competente Daniel Sánchez Arévalo ('Azuloscurocasinegro') arma una combinación de drama y comedia con el tema de la obesidad como percha y un grupo de terapia como sujeto coral, pero el que mucho abarca -valga la gracia- poco aprieta y la cinta avanza a trompicones de forma desigual, con algunos personajes y diálogos mal dibujados y peor encajados. Las transformaciones físicas son de aplaudir -premio para Antonio de la Torre- pero con eso no basta para armar una historia. Ah, y a ver si Raúl Arévalo deja de poner la misma cara de carcomido en todas sus películas.


- 'Crank (Alto voltaje): Este pasote de acción sin pies ni cabeza tiene cierta gracia partiendo de esa premisa: de que no hay por dónde cogerlo. Solo así se puede uno tronchar a gusto con las peleas, persecuciones, tiroteos y demás minucias que le acontecen al personaje de Jason Statham, que necesita un papel a su altura pero ya. No explico de qué va, porque no tiene ningún sentido, pero la gracia estriba en que el prota tiene que enchufarse periódicamente nosécuantosmil voltios para que no se le pare el corazón. Todo esto mientras le persiguen la poli y los malos. No es Kurosawa, no.

Vídeo del día: 'And she was',TALKING HEADS

lunes, 19 de julio de 2010

Enciclopedia viviente



He aquí un nuevo capítulo de 'Jóvenes promesas de la música visitan la Ciudad Condal'. El protagonista de hoy atiende por Solomon Burke, lo que, me temo, a la mayoría de lectores no les dirá mucho. En cambio, si les aviso de que es el autor e intérprete original de esta canción, igual ya saben por dónde van los tiros. Sí, la misma que grabaron en su momento los Rolling Stones, Wilson Pickett o los Blues Brothers

Nuestro hombre lleva cinco décadas dando guerra en el show business y ha tocado buena parte de los palos de la música negra: soul, blues, gospel, rock and roll, rhythm & blues... Por eso, su concierto en Apolo era una buena oportunidad de darse un baño de negritud musical.

De hecho, fue como sumergirse en una enciclopedia de esos sonidos, porque Burke no se limitó a desgranar sus viejas canciones y alguna de su reciente álbum 'Nothing's impossible', sino que recuperó alguna versión con la que triunfó años ha ('Proud Mary', de Creedence Clearwater Revival y popularizada por Ike & Tina Turner) e interpretó otras, como 'Sittin' on the dock of the bay' (Otis Redding), 'Georgia on my mind' (Ray Charles) o varias que he olvidado tras la resaca del día siguiente.

A todo esto, el señor Burke canta sentado en una especie de trono a causa de su problemas de salud y de su peso, que debe andar por 150 o 160 kilos. Y no exagero. Con las luces en penumbra le acercan su silla de ruedas al sillón mientras las dos violinistas tapan la operación, al igual que en la retirada. Y si les parece curioso que lleve dos violinistas -una de ellas, por cierto, de toma pan y moja-, su banda incluye además dos coristas -hijas suyas-, dos teclistas, guitarra, bajo, percusión y batería. Sí, mucha gente, además de los enfermeros o fisioterapeutas que cuidan al jefe. Toda una troupe de gira.

Además de dedicarse a regalar rosas y collares a las primeras filas -no a servidor-, Burke cantó como la leyenda que es y demostró estar en excelente forma vocal. En cambio, a causa de su limitaciones físicas, su hija le iba quitando la corbata, desabrochando la camisa o secándole la frente. Mientras él cantaba tremendamente, además. Show must go on.

Vídeo del día: Cry to me, SOLOMON BURKE

miércoles, 14 de julio de 2010

¿Y ahora qué?



Siguiendo con la tradición de este blog de pasar cuentas uno a uno tras los grandes acontecimientos futbolísticos, he aquí la disección de La Roja triunfante, término que se inventó un día Luis Aragonés y que ha calado en la gente y, sobre todo, los medios, tan perezosos y faltos de originalidad como siempre. A todo esto, en los dos últimos años, el Barça ha jugado el mejor fútbol de la Historia y España ha ganado la Eurocopa y el Mundial, así que mi reflexión tras la euforia es ¿y ahora qué? Bueno, al lío:

CASILLAS: Él sí que se lió al principio, con más nervios de lo habitual y el Jabulani haciendo de las suyas. Encima, tuvo que aguantar las idioteces sobre su novia sin torcer el gesto y ejerciendo de capitán. A la hora de la verdad, con Robben delante, volvió a ser el de siempre, el mejor portero del mundo junto a Valdés. Y que no me vengan con Julio César ni Marco Antonio.

REINA: Como portero, está un par de peldaños por debajo de sus dos compañeros de selección. Eso sí, para tomarse unas cañas tiene que ser la bomba.

VALDÉS: El enemigo de Reina, el de las malas caras... paparruchas. Uno más del grupo y, según los enviados especiales que no siguen al Barça, un tipo que se entrena como si le fuera la vida en ello.

RAMOS: Se fue entonando partido a partido. Nunca estuvo muy exigido en defensa, gracias a Piqué y Busquets, por lo que pudo soltarse la melena en ataque. Buscó el gol de cabeza de forma casi obsesiva.

PIQUÉ: Se le fue la cabeza contra Paraguay al cometer un penalty clamoroso, pero dejó su sello de calidad en todos los partidos. Encima es guapo. ¿Qué pensará ahora Ferguson?

PUYOL: El arte del cruce. Te vas con un regate y aparece el de la melena como una locomotora y te limpia el balón sin que sepas de donde ha salido. Erró al medir una carrera de Robben en la final, pero su chicharro en semis le eleva a los altares.

CAPDEVILA: Llegó justo de gasolina y se notó. Entre eso y las subidas de Ramos se prodigó muy poco en ataque. Tampoco estuvo muy exigido en su banda. Cumplió, sin más.

ALBIOL: Mala suerte, chico, pero tampoco hubieras jugado .

MARCHENA: Hay que ver lo cafre que es en el campo y lo sensato fuera de él. En el banquillo se comportó como el líder que es.

ARBELOA: Pensé que iba a jugar más, al no andar fino Capdevila. Pero el de Tàrrega al menos es zurdo, por lo que el madridista apenas ha disputado unos minutos.

BUSQUETS: Otro de los que han ido de menos a más. Ha acabado jugando como un maestro, sin alharacas pero con el gancho siempre a punto para rebanar el cuero al contrario. Si Del Bosque lo adora será por algo.

JAVI MARTÍNEZ: Testimonial. Dicen que es un cachondo y que se ha sumado al gang de los gamberros (Piqué, Cesc...).

XABI ALONSO: Hasta Del Bosque tiene que haberse dado de que su fútbol no es el de los bajitos. El toco y me voy no es lo suyo, a él le va jugar de mariscal como en los viejos tiempos. Su mayor capital es su disparo lejano. Se aplicó en defensa.

SILVA: Decepcionado y decepcionante. Físicamente no estaba bien y llegó a Sudáfrica muy justo. Con la competencia que hay, era lógico que fuera al banquillo.

XAVI: Sobremarcado la mayor parte del torneo, siguió a lo suyo con tranquilidad. Nunca dejó de ser la referencia y sus compañeros siempre le buscaron. El faro del campeón.

CESC: En un mundo perfecto, hubiera sido titular por Alonso, pero esto es lo que hay. Tiene un gen competitivo por encima de la mayoría y será el jefe absoluto en 2014. Cumplió con creces en los minutos que jugó, véase el gol de...

INIESTA: Por fin el mundo entero se ha dado cuenta de que este chaval es irrepetible. Juega de lo que quiere y de lo que el equipo necesita. En la banda, entre líneas, siempre se ofreció. Con tanta lesión este año, llegó fresco al Mundial y se notó. Sólo le pararon a patadas. Del gol ya no digo nada.

MATA: Él mismo sabía que, con los que tenía por delante, poco iba a jugar. Ir al Mundial ya fue un premio.

VILLA: Este chaval tiene que ver porterías en el techo cuando se acuesta. Vaya fijación con el gol. Le fue mejor con Torres cerca porque el del Liverpool fija a los centrales, pero aún sin él siempre fue un incordio para los rivales. Goles son amores.

TORRES: Lo de Silva también reza para él. Nervioso por no andar fino, le costó coger velocidad. Era lógico que acabara saliendo del once titular. Encima, cuando tuvo un gol cantado, Pedrito ni le miró.

LLORENTE: Revulsivo. Por mucho que algunos se empeñaran, vino como recurso para según qué partidos, no como opción de principio. Hizo lo que tenía qué hacer, salir y amargarle el día a Carvalho. Por cierto, no me resisto a citar a la agencia EFE: "Llorente, primer riojano que gana un Mundial de fútbol en categoría absoluta...". En cambio, navarros, catalanes y andaluces ya había varios ¿no?

PEDRITO: Debe de ser un coñazo ser el tío que cae bien a todo el mundo. Jugó como siempre, sin complejos, a comerse al rival, una veces con más acierto que otras, pero siempre seguro y con confianza. La sorpresa de Del Bosque.

NAVAS: Perdió el puesto por su contumacia en centrar a los rivales, pese a irse con facilidad de su par. A diferencia de Pedrito, le vino todo un poquito grande. Crecerá. Su juego, me refiero.

DEL BOSQUE: Mucha gente se piensa que es un señor amable y educado que elige a 11 chavales de entre un grupo buenísimo y hala, a jugar. Pues no, es mucho más. Es el que logró que el grupo de los galácticos jugara al fútbol o el que hizo que Ronaldo (el de los dientes) se pareciese, durante unos meses, al de antes. Y en el Mundial ha sido el que ha apostado por Pedrito, ha puesto a Llorente cuando el partido lo pedía o ha dado confianza a Casillas ignorando el affaire Carbonero. Además, tras el leñazo contra Suiza, dio tranquilidad al equipo y este respondió. Ha nacido para enseñar fútbol.

Vídeo del día: 'Cath', THE BLUEBELLS

viernes, 9 de julio de 2010

Escenas de matrimonio



Hace días que tengo pendiente escribir algo sobre el pasmo que me dio cuando vi por fin hace unas semanas 'Vicky Cristina Barcelona'. Ya sé que no es un asunto de rabiosa actualidad, pero es que cuando la estrenaron y se sucedieron las críticas negativas, ya pensé que sería mala; eso sí, de ninguna de las maneras creía que iba a quedar para los anales del horror cinematográfico. Me explico:

1.- El guión no se aguanta por ningún lado, ya desde el principio. Las dos yanquis que vienen a culturizarse a la Ciudad Condal son directamente hostiables, así como la pareja que las acoge. Pero bueno, paga Mediapro y hay que rodar en Barcelona. La historia, al parecer, es lo de menos.

2.- Como los personajes no transmiten absolutamente nada, hay que aguantar una voz en off durante todo el metraje para que la acción avance. De lo contrario, aún estaríamos ante la pantalla esperando a que aquello arrancara.

3.- Lo de la Barcelona idealizada y de postal entraba dentro de lo previsible. Tampoco el Manhattan del director es muy real. Pero al menos, un poquito de bullicio en el Parque Güell o en la plaza dels Àngels (la del Macba) ayudaría a creerse algo este truño. Ah, avísenme cuando se celebre una de estas veladas flamencas para 20 personas al aire libre.

4.- ¿Tan mal le iban ya las cosas a Roures que le vendió celuloide rancio a Allen? ¿Lo de que toda la peli se vea anaranjada es cosa de mi televisor? ¿Por qué no luce la incomparable luz de Barcelona?

5.- Bardem hace lo que puede, Scarlett parece estar pensando en su cosas, Rebecca Hall es lo mejor con diferencia, pero lo de Pe, sus berridos y mohínes, es de juzgado de guardia. Cuando discute con su ex, me viene a la memoria 'Escenas de matrimonio'.

6.- Las escenas erótico-festivas son risibles, pero la del rollete entre la Cruz y la Johansson resulta involuntariamente cómica. Ay, el viejo Woody y sus calenturas.

7.- Pero si sale hasta Joel Joan haciendo bulto...

8.- Y se acaba porque sí cuando lo digo yo, dijo Woody Allen. Menos mal, por otra parte, que no dura demasiado.

Vídeo del día: 'Un africano por la Gran Vía', RADIO FUTURA

jueves, 8 de julio de 2010

Nombres del Mundial (III)



DEL BOSQUE: La única persona que le ha sacado de sus casillas en 60 años fue Anelka. Con calma, con tranquildad y sin plegarse a los Relaños de turno, el salmantino ha afinado la orquesta que le legó Aragonés y ahora domina no sólo las alegres partituras de Mozart sino los exigentes pentagramas de Wagner. Su éxito al frente de la Roja supone asisismo el desdoro de...

FLORENTINO PÉREZ: Llámenme ventajista, pero es para mear y no echar gota, con perdón. Sus tres apuestas del curso pasado han hecho un Mundial, digamos, discreto. Ni Cristiano Ronaldo ni Kaká ni mucho menos Benzema -que de hecho se quedó en su casa, ignorado por Doménech- han brillado en la cita surafricana. En cambio, para escarnio del dueño de ACS, Del Bosque le saca los colores a Queiroz, España se dispara en el escalafón con el juego y los futbolistas del Barça como referentes, y los apestados Robben y Sneijder llevan a la final a una de las Holandas más discretas que se recuerdan.

VAN GAAL: No se rían, no. El testarudo técnico es el responsable no sólo del resurgimiento de un Bayern de Munich que ha vuelto a la élite europea tras casi una década de bandazos, sino de haber reconvertido a tres futbolistas con tendencia natural a la dispersión y que han triunfado ya en este Mundial: Schweinsteger -de carrilero corajudo a medio centro mariscal-, Robben -ahora culmina más que antes lo que empieza- y Van Bommel, que ha dado dos pasos atrás para sustentar su selección en el eje y soltar unas patadas de auténtico maestro.

FORLÁN: Uruguay es un grupo aguerrido, con un buen técnico, una camiseta histórica y una promesa con nombre de Balón de Oro a la que aún le queda bastante para acercarse al gallego que triunfó en el Barça y el Inter. El resto es un futbolista descomunal, Diego Forlán, quizás el mejor 9 del mundo junto a otro Diego, Milito. Si Holanda o Alemania lo tuvieran en sus filas, la Roja no se corona. Que lo hará, espero.

Vídeo del día: 'Mundo sereno', JULIO BUSTAMENTE