miércoles, 23 de mayo de 2012

Mejor así


El martes pasado  las 6.30 de la mañana se emitió en España (Fox) el último episodio de 'House', que se ofreció en VOSE simultáneamente a su pase en EEUU y que servidor vio unas horas después porque no está tan chalado. Tras ocho temporadas, mis sensaciones se contraponen: por un lado, había que acabar con un producto que no daba más de sí y se ha hecho con tiempo, preparando un grand finale a lo largo de la última remesa de episodios con algún giro sorprendente -pero no patillero- que auguraba un capítulo final memorable.

Tristemente, la palabra que me viene a lamente tras el visionado es escapismo. Entre acabar a corte limpio, tipo 'Los Soprano' o dejarlo todo atado y bien atado, tipo 'A dos metros bajo tierra', David Shore ha optado por una opción intermedia, evasiva y poco imaginativa, muy a lo 'Perdidos'. No lo voy a destripar, pero según avanza la última entrega de la serie, el desenlace barato se va haciendo cada vez más previsible. En un alarde de escasa imaginación, además, algunos antiguos personajes regresan para poner ese toque nostálgico que aquí busca más la lágrima fácil que el guiño cómplice.

Lo mejor ha sido una alusión a 'El club de los poetas muertos' (¿lo pillan?) y escuchar por última vez la voz original de un prodigioso actor que ha mantenido en pie una serie de médicos protagonizada por un moderno Holmes gracias a su talento y  a algunos de los diálogos más afilados de la historia televisiva. 'House' se ha acabado -con la canción abajo indicada- y mejor que sea así.

Tema del día: 'Enjoy yourself', GUY LOMBARDO

lunes, 14 de mayo de 2012

Cinco jotas




Hace unos pocos años leí cosas muy buenas sobre 'Crematorio', una novela de peculiar estructura con el boom inmobiliario y la corrupción en la costa levantina como escenario. Pensé "esto tiene que estar bien" y no me volví a acordar hasta que ahora hace un año Canal Plus estrenó la serie basada en dicho libro. Sigo sin haber leído la novela pero, aunque con un año de tardanza, he visto por fin la adaptación televisiva y mi veredicto coincide con otras opiniones que leído por ahí: la mejor serie de televisión hecha nunca en España. Sí, ya, tampoco era tan difícil.

Si la edad de oro de la pequeña pantalla en EEUU coincide con el despegue de HBO y su búsqueda de un público exigente y de pago, muy bien podría ocurrir lo mismo en España con Canal Plus. Ojalá. Porque la primera experiencia en materia de series del canal de Prisa no es que no tenga nada que ver con 'El barco', 'Hospital central' o 'Águila roja'; es que no es la misma liga, ni siquiera es el mismo puto deporte, como diría Samuel L. Jackson.

Primero, una labor de guión diríase que hercúlea, que amalgama y reconstruye el material de la novela de Chirbes. Segundo, una inversión y un diseño de producción acordes a lo que tiene que ser un proyecto de calidad. Tercero, un acertado casting con grandes hallazgos y una soberbia dirección de actores que los ata en corto; nada de berridos ni aspavientos.

El resultado es una joya de la ficción televisiva, sólo que se trata de una ficción cuyo trasfondo no anda muy alejado de la realidad. Si alguien quiere entender qué ha pasado en la costa mediterránea en las tres últimas décadas e incluso cómo funcionaba el gilismo, 'Crematorio' resulta de lo más instructivo y ajustado a la realidad en muchas de su tramas. Se ha invertido dinero y talento y los policías parecen policías, los jueces, jueces, y las putas, putas.

Por encima de todos reina Pepe Sancho, que construye un Rubén Bertomeu inequívocamente español, con la grandeza de un Tony Soprano o un Al Swearengen, pero con el realismo y la veracidad de aquí. Bertomeu desprende verdad, y a su alrededor danzan lo mejor que pueden una quincena de personajes bien perfilados y convincentemente interpretados. En resumen, un auténtico cinco jotas.

Vídeo del día: 'Cruzando el paraíso', LOQUILLO

PD: Aunque les suene extraño, es el tema que suena en los créditos de entrada de la serie.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Adiós, MCA


El hiphop siempre me ha parecido un mundo extraño, salvo cuando se aproxima a otros géneros o cuando se quita importancia a sí mismo, lejos del rollo gangsteril o perroflautista. Por eso me gustaban los Beastie Boys, a los que no me arrepentiré nunca de no haber ido a ver en directo, porque eran impredecibles, innovadores y nunca aburrían. Y digo gustaban porque hace unos días murió Adam Yauch, más conocido como MCA (en el centro de la foto), a consecuencia de un cáncer linfático. Nadie lo ha dicho oficialmente, pero a nadie se le escapa que no habrá más Beastie Boys.

De los tres de Brooklyn, MCA era mi favorito. No sabría decir por qué, la verdad, pero me hacía gracia su poco dotada voz y su aura de punk metido a rapero. Además, era el que más me gustaba ver en vídeos como 'Sabotage' o 'Three Mcs and one DJ', posiblemente por su pinta de antiestrella de un género tan dado al lujo insultante. El trío estaba fichado el año pasado para el Primavera Sound, pero la enfermedad de Yauch abortó el asunto y nos dejó compuestos y sin novia. Descanse en paz.

Vídeo del día: 'Intergalactic', BEASTIE BOYS


viernes, 4 de mayo de 2012

Me sobren paraules


Entre una cosa y otra, hacía tiempo que no pisaba Razzmatazz. Había olvidado lo incómoda que resulta, las columnas que te obstaculizan, lo complicado de que te atiendan en las barras, en fin, menudencias. Bien, todo eso y más cosas volvieron a mi mente con motivo del concierto de Antònia Font auspiciado por eso llamado TRESC y que viene a ser como los bancos que regalan sartenes: competencia desleal para el que tiene una tienda de sartenes. A lo que iba, entrada gratuita con invitación, lo que se traduce en, lógicamente, un alud de fans con escaso poder adquisitivo -conocidos también como postadolescentes- y un reguero de gente a la que lo que ocurra en el escenario se la trae al pairo; total, es gratis, se puede beber y es viernes.

Tras estas pinceladas de sociología barata, paso a informarles de que el directo de Antònia Font no ha ganado demasiados enteros en los últimos meses. En la dualidad combo festivo - banda de matices, a los mallorquines les puede el empuje de su público y tiran por la primera opción a cañón. Respecto al bolo de hace un año en el Casino de L'Aliança, nada de espacio para la degustación de sonidos, digamos, deconstruidos. Todo más directo y urgente, que el público manda.

Ya no tocan de cabo a rabo 'Lamparetes' sino que intercalan sus temas con píldoras del resto de su discografía, con lo que quien más quien menos ve su expectativas colmadas. El problema estuvo en un sonido empastado y no especialmente alto que facilitaba escuchar las conversaciones de los espectadores próximos poco interesados en la actuación y que acababa conduciéndote a hacer lo mismo. Yo confieso.

¿Entonces? Ni bien ni mal, situación similar aunque con diferentes coordenadas a la vivida al día siguiente en La 2 de Apolo con motivo del concierto de Niños Mutantes. El cuarteto siempre se ha mostrado solvente sobre las tablas, pero el problema estriba en que las composiciones que ahora mismo defiende en directo -vamos, su último disco- adolecen de falta de brillantez. 'Náufragos' no contiene ninguna canción que apetezca volver a escuchar, no hay un estribillo, un riff o una estrofa a los que agarrarse. La fórmula resultona de antaño -'Todo es el momento', de 2008, sigue sonando bien, por no hablar de los EPs anteriores- se ha petrificado y, al igual que otros compañeros de generación, ahora me aportan más bien poco. Recuerdo especialmente un par de momentos Coldplay con eooooosss y ooohhhhhhssss (ver vídeo del día) que me torcieron especialmente el gesto.

Y luego está el elevar la anécdota -en este caso el 'Como yo te amo'- a la categoría de cierre apoteósico sobreactuando para el respetable. Hombre, yo también la he berreado la mar de a gusto en ocasiones, pero jugarse la última baza de este modo después de una velada poco satisfactoria me dejó como con mal cuerpo. Rarito que es uno.

Vídeo del día: 'Hundir la flota', NIÑOS MUTANTES


jueves, 3 de mayo de 2012

Con lo bien que iba todo...


Cuando una actuación que preveías correcta y poco más arranca de matrícula de honor y se mantiene así por más de media hora, no te puedes creer tu buena suerte. Lo malo surge cuando llegan algunos bajones puntuales y el balance se te queda en notable alto. Lo que en otras circunstancias hubiera dado pie a esa cara de bobo que te deja la felicidad no pasa en cambio de media sonrisa lamentando lo que pudo haber sido y no fue. No sé si me explico.

Todo ello viene a colación tras el concierto de The Waterboys en el Coliseum hace unos días. Ya se hacía la cosa un poco extraña con la elección de un teatro -a veces cine- como local, la fecha (domingo) y la hora (las 20.00), pero son cosas de ese ente extraño llamado Festival de Guitarra, un absurdo cajón de sastre cuyo paraguas igual cobija a Mikel Erentxun y a Elliot Murphy, a Els Amics de les Arts y a Vieux Farka Touré, o a una banda de tributo a los Eagles (!) y a La Bien Querida.

La velada se anunciaba como 'An appointment with The Waterboys', jugando con el título del nuevo y aprovechable álbum del combo, 'An appointment with Mr. Yeats', que a su vez se inspira en textos del poeta irlandés W. B. Yeats. Sí, muy bien traído todo. De hecho, no se notó que por España giró una versión abreviada del combo, un quinteto, cuando en el Reino Unido no se suben menos de siete al escenario.

Tampoco hizo demasiada falta. Con un Mike Scott al frente en muy buena forma -tanto en voz como a las seis cuerdas- sus acompañantes le arroparon con prestancia incluido un, para mi gusto, estomagante abuso del violín. Lo mejor de The Waterboys -'A pagan place' (1984), 'This is the sea' (1985)- aunaba el dylanismo de 'Blonde on blonde' con una desbordante energía de aires célticos. Pero, ay, cuando el equilibrio deja paso al folklorismo digno de 'Gente joven' -ese maldito violín- o a un pseudonúmero teatral con máscaras que te inspira más vergüenza ajena que otra cosa no puedes dejar de pensar "con lo bien que iba todo...".

Y eso que el repertorio tuvo un planteamiento casi perfecto alternando el nuevo álbum con joyas añejas como 'Don't bang the drum' o 'The pan within' que, la verdad, servidor hubiera disfrutado más en otro tipo de recinto. En esa recta final cayó además mi favorita, 'Be my enemy', un trueno de canción que me enloquece desde hace más de 25 años.

Y como perfecto resumen de una noche que estuvo muy bien cuando podía haber sido legendaria, la tanda de bises enfervorizó al público menos exigente y nos dejó a algunos con cara de tonto. Echar a perder media 'The whole of the moon' con un arranque en clave reggae es un truco barato indigno de Scott, al igual que jugar a los bailes tipo yenka con el cierre de 'The fisherman's blues'. Triunfaron The Waterboys, inapelablemente sí, pero...

Vídeo del día: 'A girl called Johnny'



lunes, 23 de abril de 2012

Compuesto y sin novia


La buena noticia es que ya puedo disponer de mis fines de semana con tranquilidad, aunque sólo un mes, que luego hay PS y Eurocopa. La mala ya la conocen. Veamos (algunos motivos de) por qué las huestes de Mordor se impusieron con toda justicia a los pequeños cruzados de las esencias balompédicas.

VALDÉS: Dos fogonazos bastaron para condenarle. El primero, producto de la mala suerte. El segundo fue un error de tomo y lomo, con una salida a ninguna parte que entregó el gol a Cristiano.

CASILLAS: Su reino no es de este mundo.

ALVES: Partido digno de Stoichkov. Cuanto peor le salían las cosas, más se descentraba y más pedía la expulsión a gritos. Su rendimiento esta temporada -motivos personales aparte- ha sido preocupante, y su ubicación como extremo ha funcionado las menos de las veces.

ARBELOA: Uno de los futbolistas más inteligentes de la élite. Consciente de sus limitaciones, aguantó el envite de Tello y supo comerle la moral. Cerró a cal y canto su banda y apenas pisó campo contrario.

PUYOL: Hay días que es mejor no levantarse de la cama. Si el jugador con mayor capacidad de concentración del planeta se arma la picha un lío al despejar bajo los palos es que es mejor cambiar de canal.

PEPE: Unas gotas de método stanislavski no empañan un partido correcto, y, sobre todo, tranquilo. Poco exigido al jugar el Barça sin '9' y con Messi arrancando lejos de su posición,pasó una velada de lo más apacible.

MASCHERANO: Un valladar, como siempre. Sostuvo al equipo en el tramo final del choque, cuando las contras de los blancos anunciaban un inminente 1-3. Como se resfríe, el concepto "defensa de tres" pasará a ser un anacronismo.

RAMOS: En su colosal línea de esta temporada, en la que posiblemente haya sido el mejor defensa del globo. Insuperbale por alto y por bajo, con la excepción de la asistencia de Messi a Xavi.

ADRIANO: Quizás le falte contundencia para la defensa de tres, que restringe las subidas por la banda. El contragolpe del Madrid que supuso el segundo gol del Madrid le pilló mal situado. Y en un córner no puede emparejarse con Pepe.

COENTRAO: Jugó el de los 30 millones... y no pasó nada. Podría decirse que tuvo suerte al poner Guardiola a Alves de extremo y no a un mejor regateador como Cuenca, Alexis o Pedro, pero lo cierto es que el hombre cumplió.

BUSQUETS: Impreciso en la entrega y acosado por el rival, casi nunca encontró a los volantes con rapidez. La defensa de tres le obliga a un estatismo que los contrarios agradecen, sabedores de que le encontrarán siempre donde esperan.

XABI ALONSO: Correoso en defensa, supo sumar superioridad para frenar a Messi sin necesidad de buscar los tobillos. No se prodigó en los pases largos.

THIAGO: Acusó al principio el 'síndrome Cesc' también conocido como 'no-sé-dónde-ponerme', hasta que, vista la incapacidad de Xavi, tomó las riendas. Mucha personalidad, poca fortuna.

KHEDIRA: Mou le puso de perro de presa sobre Iniesta y cumplió con creces. Encima, sacó petróleo de su única y extraña virtud en ataque, el rebote a balón parado.

XAVI: Inofensivo. Resulta sencillo decirlo ahora, pero para jugar mermado por las molestias en el sóleo al igual que en Stanford Bridge, quizás mejor que no se hubiera vestido de corto. Independientemente del fallo ante Casillas, aclaro.

DI MARÍA: El más discreto de su equipo. El partido estaba para él, con un Madrid engrasado y veloz, pero no ha hallado la forma ideal desde que volvió tras la lesión.

INIESTA: Lo intentó, pero tuvo tres problemas: Tello, Xavi y Khedira. El primero no supo crear situaciones de superioridad por la banda izquierda; el segundo apenas pudo conectar con Messi y surtir de balones a la delantera que despejaran las vias al área; el tercero recibió órdenes de no perder de vista al manchego.

ÖZIL: En una nueva exhibición de intermitencia protagonizó dos de los momentos destacados del partido. En la primera parte pudo cerrar el duelo tras irse de dos contrarios con mucha clase y pisar el área; allí le pudo el vértigo y se aflojó. En la segunda le tocó la lotería al recibir un balón libre de marca en medio campo y lo puso de maravilla para CR7.

MESSI: Desconectado y poco inspirado, no acertó con las diagonales que buscan el latigazo con la zurda o habilitar a un compañero en el área. Sólo una vez lo logró pero Xavi no atinó solo ante el meta.

BENZEMA: Definitivamente, el francés ha explotado como delantero que apenas pisa el área. De hecho, cuanto menos se acerca al portero, más se agranda su figura. Tanto por su corpachón como por sus recursos para utilizarlo. Mucho hablar del falso '9' en el Barça y resulta que el que lo tiene es el Madrid. El gol no es lo suyo, pero eso son menudencias con Cristiano enchufado.

TELLO: Muchos consideran que el partido le vino grande. Menos que a Alves, diría yo. Sí es cierto que el choque no pintaba para él, y que quizás debió haber sido sustituido antes. El balón que mandó al marcador le afectó y luego tuvo otra ocasión que marró por querer asegurar y disparar centrado.

CRISTIANO RONALDO: Tampoco hizo el partido de su vida, pero tuvo una que había que meter y la metió. Siempre supone una amenaza tremenda y la defensa de tres le concede mucha ventaja.

Vídeo del día: 'Just dial my number', JEREMY JAY

miércoles, 18 de abril de 2012

Michael, el justiciero



'Harry Brown': Un señor mayor que sirvió en los Royal Marines rememora los viejos tiempos de armas cuando una pandilla de narcos mata a su mejor amigo y decide vengarse. No es exactamente 'Gran Torino' ni tampoco 'El justiciero de la ciudad', pero hablamos de Michael Caine, mucho mejor actor que Clint Eastwood o Charles Bronson, sin ir más lejos. Película menor e inédita en salas en España, pero enormemente disfrutable.




'La red social': Con guión de Aaron Sorkin y dirección de David Fincher, parece raro afirmar que una película sea correcta y poco más. Será porque la historia que cuenta se ha repetido hasta la saciedad, pero el nivel de sorpresas / emociones que depara el visionado es uno o ninguno. Tras ver el film, sólo me parece reseñable el buen nivel del elenco actoral, con Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg) y Andrew Garfield (Eduardo Saverin) a la cabeza. Eso sí, me sobrevino la sigueinte reflexión: Curiosamente, el factótum del gran invento de la década en materia de relaciones sociales es un sociópata incapaz de mostrar empatía ni con un espejo, un pajillero resentido en definitiva.Y si la película muestra esto y no ha habido querella al canto, va a ser que es verdad.




'Valor de ley (True grit)': Decepción inesperada tratándose de los Coen. Primera mitad bastante seria y segunda parte descompensada, con detalles impropios de la trayectoria de los hermanos cineastas, como la inanidad del personaje de Matt Damon. No se trata de ese absurdo cosido a la fatalidad que impregna los mejores trabajos del tándem -pienso en 'Muerte entre las flores'- sino en detalles pintorescos más deslavazados que otra cosa. En su favor apuntaré que la niña no sólo no es estrangulable sino que mira de tú a tú a Jeff Bridges a lo largo de todo el metraje. Mi consejo: Busquen la versión primigenia, de Henry Hathaway, con John Wayne.






'Blackthorn': Sensaciones opuestas respecto a la anterior. Esperaba poco y pasé un rato la mar de gozoso con algunos grandes momentos a cargo del inmenso Sam Shepard. Y a priori la cosa no prometía: Producción española, ambientada en Bolivia, en los años 20 -del siglo XX, ojo-, y sale Eduardo Noriega. Bien, pues dentro de la subvariante crepuscular del género, Mateo Gil firmó el año pasado un peliculón de aúpa, con aroma a clásico, retomando un mito del imaginario western como Butch Cassidy. Enorme.




'Rubber': Un neumático descubre una pila de gomas quemadas e inicia una venganza contra las personas consistente en usar sus poderes mentales para volarles la cabeza. Esto es, agárrense, el argumento de una película que, obviamente, pasó por el Festival de Sitges y alcanza unas cotas de entrañable bizarrismo que servidor no recordaba hace tiempo. Ojo, que la cinta no está mal y resulta por momentos, dentro de lo absurdo, realmente inquietante.

Vídeo del día: 'Reach the rock', HAVANA 3AM

viernes, 13 de abril de 2012

La cosa se complica


Me senté a ver el derbi del oso y el madroño albergando una pequeña, minúscula esperanza de que la tradición se torciera y el históricamente tercer equipo de España me diese una alegría. En vano, qué le vamos a hacer, la cosa se complica. Tampoco me voy a quejar porque peor les sentó a ellos, que perdieron. Again.

1.- La actuación del Atlético me supuso una enorme decepción. No por perder ni por que te metan cuatro, si no porque aún no sé a qué juega. El día del Barça apunté en otro lado que si llega a estar Manzano en el banquillo en vez del Cholo se arma la de Dios es Cristo. Como no veo todos los partidos del Atleti, ruego a algún colchonero que me informe de cuál es el plan, si es que lo hay.

2.- Courtuois, obviamente, mal; pero los centrales son para darles de comer aparte. Godín tira el partido de mala manera con un penalti estúpido y Perea... es Perea. Por Dios, que alguien les diga que dejen de recular hasta el área pequeña en cada contra. No hace falta ser la Bélgica de los años 80, pero un defensa tiene que manejar el fuera de juego a estas alturas de la vida.

3.- El centro del campo colchonero tenía buena pinta a priori, pero luego fue de lo más intrascendente. Dar tres pases para ganar 20 metros no te puede llevar ocho segundos. Lo de Diego, al que tenía ganas de ver, fue apoteósico. Lento e impreciso, era como ver al actual Deco en el Fluminense. Menudo lastre, la mare de Déu.

4.- Voy a decirlo: gran partido de Pepe y gran labor de concienciación por parte de alguien, que logró que el tipo ni pestañeara cuando le agredieron -era roja- en un córner. Y la temporada de Ramos es a-co-jo-nan-te.

5.- Dirán que soy un ventajista y que si las bestias negras y tal, pero Özil y Benzema, ayer, discretos en el mejor de los casos. Y son partidos como el de ayer o como contra el Barça, cuando una colonia de hombre se la juega.

6.- CR7 estuvo superlativo y se echó el equipo a la espalda. Sigue chupando más de lo aconsejable, pero dado que el hombre estaba inspirado -y sus compañeros, no- quién le va a decir algo.

7.- Di María sorprende por muy visto que le tengas. Nadie sabe de qué juega exactamente, pero el tipo es un incordio permanente. En la esquina del área siempre puede centrar o disparar y armarte una buena.

8.- Pronóstico liguero: A ver qué pasa en Champions y hablamos.

Vídeo del día: 'Love interruption', JACK WHITE

jueves, 22 de marzo de 2012

Malas decisiones


Creo que cada vez salgo menos satisfecho de los conciertos de artistas nacionales. Tampoco diría que sea una regla inamovible -véase la actuación de Josele Santiago-, pero esta sensación crece en mi interior paulatinamente, sobre todo en los bolos regidos por parámetros próximos al indie pop. Ése fue el caso de Klaus & Kinski, dúo murciano que se multiplica en directo y que presentó en La 2 de Apolo su tercer elepé, 'Herreros y fatigas'.

Partiendo de una delicadeza pop muy de La Buena Vida, la banda se mueve en un principio por la fina línea que separa sensibilidad y cursilería. Lo malo es que cae tras varias canciones en el terreno de lo sensiblero y sólo escapa de ahí gracias a salidas de tono como esos momentos de electropop a lo Dorian que resultan de lo mas sonrojante, o ese mal entendido eclecticismo que redunda en un pastiche de difícil digestión. Dicho lo cual, esta opinión no la suscribirían las decenas de fans que ocupaban las primeras filas del local y que apludieron incluso los soporíferos parlamentos de la cantante.

Hablando de soporífero, me aburrí como una ostra en el concierto el día anterior de Grupo de Expertos Solynieve, y mira que su segundo trabajo, 'El eje de la Tierra', me tiene ganado con algunos momentos francamente inspirados como 'La nueva reconquista de Graná' o 'Blues chillando en un cubo'. Sobre esta última, un amiguete me informó en el mismo concierto que no es sino una versión del 'Shouting in a bucket blues' de Kevin Ayers, uno de los popes de la psicodelia británica de los 60 y 70 al que no he seguido mucho.

Y no es que fuera un mal concierto, sino que el tan cacareado folk rock de aires mediterráneos y californianos se me acaba por hacer cansino sobre un escenario a la que han sonado cinco canciones, con las excepciones más inspiradas que arriba he reseñado. Esta all star band granadina, con miembros de Los Planetas, Lori Meyers o 091 tiene todo para ofrecer sobre las tablas un set rico instrumentalmente, con letras apreciables y, sobre todo, matices -que en definitiva son lo que hace grande a una canción-. Y de hecho lo hace, pero a mí no se me contagia este buenrollismo sureño bien entendido, sino que me invade la misma sensación de monotonía que en otras ocasiones en que los he visto en directo.

Moraleja: Tengo que elegir mejor a qué conciertos ir.

Vídeo del día: 'Mamá, no quiero ir al colegio', KLAUS & KINSKI

miércoles, 7 de marzo de 2012

Tienes cielo


Hay cosas, como la clase, el estilo o el talento, que no son dudosas. Se tienen o no se tienen. Ése es el caso de otro ilustre veterano que actuó hace unos días en La 2 de Apolo y que atiende por Robyn Hitchcock. Si por ese nombre no les viene nada -ni siquiera en compañía de The Egyptians-, pueden probar con The Soft Boys, aunque lo más probable es que tampoco. Bien, el amigo Robyn está a punto de cumplir los 60 años y es de esos prodigios que se han mantenido toda la vida en media tabla dentro de la Liga del pop-rock con querencia folkie y psicodélica.

Poca gente tiene las tablas, el encanto y la sapiencia para ofrecer una hora de concierto en solitario, pertrechado con una guitarra y una ocasional armónica y que el interés no decaiga ni un momento. Y olvídense del tópico del cantautor doliente y lloroso. Nada de eso; el amigo Hitchcock proyecta un halo de sensibilidad muy alejado de esos parámetros, ya sea cuando recupera los temas de su vieja banda o cuando presenta las composiciones de su notable Tromso, Kaptein, editado el año pasado en Noruega.

Ecos a Dylan, Beatles o Byrds se sucedieron desde el escenario mientras yo pensaba lo que debieron escuchar  los mallorquines La Granja a a este tipo mientras grababan 'Azul eléctrica emoción'. Hablando de grupos españoles, otra banda de culto, los Surfin' Bichos, homenajearon en su día al ex Soft Boys adaptando su 'Heaven' en 1993. El resultado -con ese emocionante "Tienes cielo / el cielo en la mano" puede escucharse en 'Family album'.

El único pero posible al bolo era imaginar qué hubiera pasado de venir acompañado de una banda. Afortunadamente, el Señor escucó mis plegarias y en la recta final de a actuación subieron a tocar con él los integrantes de Cohete, el grupo que había ejercido de telonero y que lamentablemente, me perdí. No sé cuánto habían ensayado, pero el resultado fue excelso. Desconozco el caché de los madrileños, pero si yo fuera Robyn los adoptaba inmediatamente como banda de acompañamiento. Las tres canciones que tocaron dejaron un sabor de boca inmejorable. Vale, en Madrid tocó en un teatro y acabó el show en el vestíbulo del mismo cantando al piano. Igual eso es aún mejor.

Vídeo del día: 'I often dream of trains', ROBYN HITCHCOCK