jueves, 4 de junio de 2009

Homo emocionadus



Con el alborozo de recibir de nuevo en la Ciudad Condal a mi amigo y sin embargo tocayo R., me planté el sábado en el Fórum a charlar con él mientras escuchábamos el rock americano de los veteranos The Jayhawks. Entre una cosa y otra, me di cuenta de que se me había olvidado ir a ver el concierto de Kitty, Daisy and Lewis, una de las novedades más estimulantes de este año. Otra vez será.


Chequeando una y otra vez el reloj, atacamos la cena mientras atendíamos al amable folk-pop de Herman Düne. Ya saben, tipo con barbas y pinta de bohemio rasgando alegres y tarareables melodías a la guitarra. Le podríamos haber prestado mayor atención, es cierto, pero había que irse preparando para la madre de todos los conciertos.


Para resumir un poco, Neil Young estuvo a la altura de su leyenda. Gran aglomeración de gente en el escenario principal pero relativa comodidad, y un ambiente muy entregado al canadiense. Se hablaba de que iba a tocar dos horas y media -no había referencia directa, era el primer bolo de la gira europea- que al final quedaron en hora y tres cuartos. Estupendo. No sobró nada. Como tiene que ser, nos dejó con ganas de más.


Arrancó con 'Mansion on the hill', una favorita personal, para atacar luego uno de sus (y mis) hitos: 'Hey hey my my'. Cuando el riff sobresaturó los amplificadores, la piel se me puso de gallina, pero, según avanzó la canción, me ocurrió algo que no recuerdo que me haya pasado nunca en un concierto. Me refiero a que me sobrevinieron un temblor y una serie de hipidos de esos que suelen preceder a las lágrimas. Sí, casi me pongo a llorar con un tema conducido por una guitarra machacona, algo debe de ocurrirme. En fin, me pasaron muchas cosas por la cabeza en esos momentos, pero se los voy a ahorrar, que esto no es 'Hablar por hablar'.


A lo que iba. Young alternó sus facetas acústica y eléctrica y nos regaló algunas de las mejores joyas de su cancionero: 'The needle and the damage done', 'Cortez the killer', 'Cinnamon girl', 'Heart of gold'... Con casi 64 años a cuestas, dictó una lección magistral de lo que se denomina habitualmente rock americano, bien sentado al piano o arrimando su Gibson Les Paul a los amplis en busca de acoples.


Me iba a extender en detalles sobre el asunto, pero me cuesta poner por escrito algo que resultó tan sensacional (de sensaciones, vull dir). Prefiero zanjarlo aquí y rememorar ese estremecedor "Marlon Brando, Pocahontas and me" con que cierra la canción dedicada a la princesa india. Ah, cerró con 'Rockin' in the free world' y el 'A day in the life' de los Beatles.


Tembloroso y emocionado, me reencontré con mis acompañantes y pusimos proa a la otra punta del recinto a escuchar a otra de las revelaciones del certamen: Ezra Furman and the Harpoons. Sí, ya, otro nombre que tiene tela. Aires de Dylan rejuvenecido para una banda que contagia optimismo, actitud y savoir faire, y con un cantante que aún se debe de estar preguntando qué le dijo un tipo harto cocido -servidor- que se acercó a felicitarle por el bolo un rato después. Quiero verlos otra vez.


Supongo que luego vimos algo de The Soft Pack, pero no recuerdo nada al respecto. Sí tengo claro que los siguientes en el mismo escenario, Black Lips, fueron la última banda que vi este año. Antes de las 4, cosa extraña, emprendimos la retirada. Y no me pregunten por el resto de la programación del festival en otros lugares, como el Parc Joan Miró o la sala Apolo, porque el día tiene 24 horas y algunas de ellas son para dormir.


Vídeo del día: 'Down by the river', NEIL YOUNG

miércoles, 3 de junio de 2009

Homo bailotensis




Me hubiera gustado ver a Damien Jurado (sin parentesco conocido con La Más Grande), pero el hecho de que actuara a las 17.00 lo hacía prácticamente imposible. Además, he decidido que no voy a ir a los conciertos en el Auditori salvo que toque alguno de mis ídolos intocables. Así que inicié el periplo de nuevo cara al sol para llegar al penúltimo tema de Los Punsetes, mi grupo español favorito de los últimos quince meses.


La siguiente parada del peregrinar primaveril nos llevó a Spiritualized, con uno de los mejores directos que se pudieron ver en el Fórum. El grupo de Jason Pierce, un superviviente de las aventuras tóxicas, ha abandonado los excesos -tanto farmacológicos como musicales- y ahora combina su psicodelia con blues y hasta gospel en un conglomerado de soul eléctrico del que bien podrían tomar nota los cada vez más perdidos Primal Scream.


Me hubiera gustado quedarme a ver todo el bolo, pero la sensación indie de este año aguardaba en otro lado. Con ustedes, desde Brooklyn, atención, The Pains of Being Pure at Heart. Sí, vaya nombrecito. Da igual, estos mozalbetes saquean con pericia y buen gusto el legado de The Pastels, los primeros The Jesus and Mary Chain o los The Wedding Present más melódicos para ofrecer algo más de media hora de actuación arrolladora, con un hit detrás de otro: toma-toma-toma. El tipo de grupo por el que vale le a pena salir de casa e ir a un concierto.


A continuación, cena en el césped mientras vemos y escuchamos a Art Brut. Potente directo, pero su poderosa actuación, a medio camino entre Franz Ferdinand y Robocop Krause, nos pilla con el bocadillo aún en el esófago y no nos entregamos. Sí lo empezamos a hacer justo después con Throwing Muses, nombre capital de la escena bostoniana de los primeros 90, junto a Pixies o Dinosaur Jr. En eta etapa de resurrección -sí, otros que han vuelto- no está Tanya Donnelly, pero la otra cabeza pensante del grupo, Kristin Hersh, se basta y se sobra para cantar un excelente repertorio de indie rock. Respeto.


Sigamos con ilustres veteranos. Jarvis Cocker, antaño al frente de Pulp, venía con su flamante segundo trabajo en solitario, que sorprendemente suena a rock crudote. Y aquello arrancó con visos de ser memorable, con una banda ajustada y pujante y el carisma inmarchitable del propio Jarvis, que lo dio todo. Lo malo es que a los 20 minutos el asunto inició una lenta e imparable cuesta abajo, con un repertorio plano al que el excéntrico vocalista no logró sacar partido pese a momentazos dignos de la gran estrella que es. Ergo: cuando se hizo una capa con la pancarta que alguien le tiró y que rezaba 'Jarvis tío bueno'.


El revival 90s siguió con el electro pop elegante y chic de Saint Etienne, que nos deparó un grandes éxitos delicioso y disfrutable. Me faltó 'You're in a bad way', pero no se puede tener todo. El bajonazo vino con el enésimo cambio de escenario, y no por esperable fue menos deprimente: Bloc Party tienen tres canciones buenas, todas ellas en su primer álbum. Ahora llevan ya tres y aburren al personal con unos ladrillos como menhires, que causan bostezos e invitan a explorar nuevas propuestas.


Y, reforzado el comando Primavera con dos incorporaciones notables, cerramos la velada dándolo todo en la dancefloor al son que dos promotores ingleses (ATP) metidos a DJs tocaban. Y, como solíamos, cerramos el festival en torno a las 5 de la mañana absolutamente perjudicados y gafas de sol en ristre. Y sí, aún era de noche.


Vídeo del día: 'You lie you cheat', SPIRITUALIZED


martes, 2 de junio de 2009

Homo tripletensis




Vuelvo a la acción tras un fin de semana intenso, cargadito de emociones. Desde la consecución de la Copa de Europa hasta ver a Dios hecho hombre guitarra en ristre han sido cuatro tardes y noches de euforia, alegría y alcohol. Este año, el homo festivalensis se desperezó 24 horas antes de que empezara el Primavera Sound para calentar motores con la consecución del triplete futbolero. El de 2009 es, pues, homo tripletensis.


Arrancó el asunto el jueves en el Fórum en el nuevo escenario Vice - RayBan, situado a la vera de lo que un año de estos será el Zoo marino. Como la antigua ubicación ha sido desechada por prohibición expresa de la D.G. de Costas, este año tuvimos solete de cara para empezar. Los protagonistas, los neozelandeses The Bats, un prodigio de pop de guitarras a la vieja usanza, muy a lo Go-Betweens, por buscar un referente del mismo continente. Veteranos y solventes, actuación notable.


A continuación, la resurrección de The Vaselines, combo pop escocés de principios de los 90 que debe la mayor parte de sus seguidores al hecho de que uno de los primeros en aplaudirles fuera Kurt Cobain, que versionó su 'Jesus doesn't want me for a sunbeam'. Sonido irregular al principio, hasta que su mágico sentido de la melodía se adueñó de los altavoces. Segunda sonrisa del día. Ah, no, tercera, que me levanté sonriendo.


No tenía sentido oponerse a mis acompañantes, a quien tanta gracia les hace Joe Crepúsculo. Pues yo no le veo ninguna, qué le voy a hacer. Me parece la típica patochada encumbrada desde un mundillo afín, algo que solía ser muy madrileño y ahora es muy barcelonés. Bien, lo querían ver y lo vimos.


Los franceses Phoenix practican un pop-rock de corte estándar pero modernete, algo pijo para muchos. No lo voy a negar, y seguramente es una de las propuestas más convencionales que pueden degustarse en el Primavera, pero tiene un toque ne-sais-quoi irresistible y un directo la mar de efectivo. Los vi dos años atrás, en el extinto Summercase, y ya me parecieron una buena elección festivalera.


Nunca fui devoto de My Bloody Valentine (en la foto), ni en el 91 ni después. Así que su doble concierto tampoco me hacía salivar a la espera de que empezara. La curiosidad me tuvo allí un cuarto de hora hasta que entendí que si en casi 20 años no había habido nada entre nosotros, aquella no iba a ser tampoco la noche. Impactante sí es, la verdad, la sensación física de los decibelios golpeándote en capas, o más bien ondas, como cuando cae una piedra en un estanque. Al igual que el año pasado en el FIB, en sus conciertos del PS -al aire libre y en el Auditori- regalaban tapones para los oídos por si los necesitabas.


Así que nos fuimos con la música a otra parte, a ver a Jay Reatard, que lo estaba dando todo con su banda de garage punk. A continuación, mis acompañantes quisieron que debatiéramos sobre las inminentes elecciones europeas y dejé de prestar atención al escenario, al que se subieron posteriormente The Horrors, que recientemente han cambiado el glam estridente por la onda siniestra. No me pregunten cómo estuvo, porque no me enteré mucho.


El broche de la jornada lo pusieron Ebony Bones. A saber, tres tías ataviadas harto espectacular dando caña con un punk funk marciano, bailable e irresistible. Una auténtica fiesta dentro de la fiesta, un bolo con una hora muy apropiada -las 3 de la mañana- que nos puso a todos a bailarrrrrr como pocas veces. Y nos fuimos sin cerrar el festival, ojo.


Vídeo del día: 'The muzik', EBONY BONES


martes, 26 de mayo de 2009

Tierra, mar y aire



A 24 horas de la final de Roma, el debate es si verlo por Antena 3 -nadie dice escucharlo- o por Canal +. El tema no es baladí, ya que es muy probable que Messi marque el quinto en el Olímpico y que aquí, dado que ya es veranillo y la gente abre las ventanas, oigamos el consiguiente alborozo primero procedente de las casas donde sigan el choque por Antena 3 convencional. Dos segundos después, cantarán el chicharro los que lo sigan por Antena 3 a través de la TDT. Y que un segundo más tarde, Canal + y su señal doblemente vía satélite lleven la alegría a los hogares barcelonistas.


Por no hablar de los que llevarán el auricular dentro de la oreja y oirán a Puyal o cualquier otro de sus imitadores con la consabida fórmula "Gol de Messi, gol de Messi, gol de Messi", y los que ponen la radio -yo lo hago con el Carrusel Deportivo de la SER- a toda pastilla quitándole la voz al televisor. Sí, amigos, esto es un sinvivir...


...que por otra parte me evita hablar de fútbol en sí mismo. Todo el mundo sabe cómo juega el Barça y cómo lo hace el Man U, así que pocas sorpresas por esta parte. También parece claro quién va a jugar (bueno, lo de Sylvinho), así que debatir sobre eso sería también inútil. Y bueno,podría hacer como los periódicos de estos días, que se están hartando a jugar con la fórmula de "dos barcelonistas conversan sobre la final". Seamos serios, ¿a quién le importa lo que opine Serrat sobre la defensa adelantada o el juego aéreo?


Ay, qué poco queda.


Vídeo del día: 'Angela', JARVIS COCKER

lunes, 25 de mayo de 2009

Tropecé de nuevo con la misma piedra



Como más sabe el diablo por viejo que por diablo, nada más llegar al Sant Jordi Club, la sala anexa al recinto deportivo, pronostiqué: "Éste no sale a actuar". Lo desangelado del lugar, enorme, con apenas 200 personas me hizo verlo claro. Marc Almond, si es que en ese momento estaba en Barcelona -que tengo mis dudas al respecto- no iba a cantar por mucho festival gay que le montaran.


Ya desde el primer momento, el llamado Liberty Festival apuntaba a desastre. Desde el emplazamiento a la confección del cartel, aquello hacía aguas por todos lados. Otra cosa, más disuctible si quieren, es montar un sarao contra la homofobia y hacerlo lo más maricón posible, sin repercusión ninguna fuera del gueto gay. ¿A quién sensibilizas? ¿Al de las plataformas y el rímel?


En fin, la acreditación de prensa me libró de pasar por caja, al igual que, imagino, la casi totalidad de los asistentes. En esa tesitura, llegué un poco antes de la hora prevista para el señor Almond. En cambio, aún era sólo el arranque de la involuntariamente cómica actuación de Pedro Marín, de la que no sé ni por donde empezar.


Y yo que pensaba que un amigo mío es el peor cantante del mundo... Pues no, hay un tío aún peor; y graba discos y todo. Entre el tecnopetarda de plexiglás y el glam rock, el autor de 'Aire' -que no interpretó, qué cosas- perpetró sendas versiones de T. Rex y David Bowie por las que debería cumplir condena. Las pintas tanto de cantante como de banda eran de aúpa, pero bajo el disfraz de no sé qué que llevaba, pude distinguir que la bajista es la del Conjunto Eléctrico que acompaña habitualmente a Miqui Puig. Pobrecilla.


Y nada, a trincar condones gratis, a beber cerveza y a departir con A. y N., fieles lectoras del blog, que se unieron a X. et moi en la espera por Almond. Al rato, una voz anunció a Pastora, el nombre fuerte del cartel con la excepción del huidizo ex Soft Cell. Y salieron los vástagos de Pau Riba con otra actriz metida a cantante y ofrecieron un conciertito así mono, modernete, sin estridencias, de diseño... muy barcelonés, vamos.


Pastora no son malos. Ni buenos. Son música para la gente que no escucha música, que no quiere que la mareen, ni tener que esforzarse. ni exige demasiado. Algo resultón, que se pueda bailar y todo. En ese género, la nadería, Pastora se defienden y hasta podrían copar la radiofórmula al estilo Amaral.


Y me fui a casa -bueno, a un bar- tarareando aquello de 'tropecé de nuevo con la misma piedra' ya que es el segundo plantón que me da Marc Almond. Se salva de una buena porque me fío muy poco de la organización del tinglado este -salió una loca a decir que el cantante no había querido aguantar el retraso y se había ido, probablemente, a la sauna Casanova- y porque cuando le he visto actuar ha sido emocionante. Pero me empieza a mosquear ya el tipo.


Vídeo del día: 'Pluma pluma gay', LOS MORANCOS


PD: Estos tampoco actuaron. Ojalá.

jueves, 21 de mayo de 2009

Preferiría no hacerlo



Unas 180.000 personas acudirán al Camp Nou dentro de algo más de un mes a ver a U2 en directo. A mí que no me esperen, ya aviso. Hace muchos años que dejaron de interesarme los cuatro irlandeses, con los que he pasado etapas de fidelidad -de 'Boy' a 'The unforgettable fire'-, hartazgo -'The Joshua tree' y 'Rattle and hum'-, reenamoramiento -'Achtung baby' y 'Zooropa'- y definitiva ruptura -de 'Pop' en adelante-.


Dudaba si escribir o no un post sobre el nuevo álbum, 'No line on the horizon', que escuché entero hace un par de meses y me desagradó profundamente. De hecho, prefería no hacerlo, como Bartleby, el escribiente de Melville. Pero una anécdota reciente, relacionada con regalos de cumpleaños, me ha llevado a reescuchar con detenimiento el disco y a querer argumentar mi opinión al respecto lo más lejos posible de los prejuicios. He aquí el resultado:


- 'No line on the horizon': Un amago de canción a medio acabar que debió quedarse en una maqueta hasta saber hacia donde querían tirar. Como la tonada no arranca ni a la de tres, unas guitarras sampleadas de 'Achtung baby' tratan de insuflarle vida. En el cierre juegan a ser Radiohead.



- 'Magnificent': La mejor del lote, lo que tampoco es decir mucho en este caso. Un inicio propio de los Depeche Mode más despistados -que se podrían haber ahorrado- conduce a un tempo trotón que rompe en un clímax típicamente U2. Se copian, una vez más, a sí mismos, pero esta vez con cierta gracia.



- 'Moment of surrender': El habitual medio tiempo confesional que quiere llegar al corazón del oyente por la vía de la afectación. Sustentada sobre un tejido sonoro nada desdeñable, el estribillo bañado en gospel es de vergüenza ajena, al igual que esos coros pensados para el estadio. Con un buen arreglista y un cantante sin ínfulas, sería algo muy pero que muy diferente. Dura 7' 24".



- 'Unknown caller': The Edge juguetea con su guitarra y Bono trata de darle forma de canción. Por momentos parece que quiera ser 'Until the end of the world', pero la ampulosidad del sonido acaba por cortoircuitar cualquier atisbo de emoción. El guitarrista debería haber aprendido ya, a su edad, que menos es más.



- 'I'll go crazy if I don't go crazy tonight': Premio al título más estúpido del año. Alguien tendrá que convencerme que no es un descarte de 'Rattle and hum'. Hueca y predecible, ya que se autoplagian podrían haber elegido 'Even better than the real thing', por ejemplo, como modelo.



- 'Get on your boots': Una lamentable exhibición de músculo rockero que no debería haberse editado ni en una cara B de single. Lo peor, la sucesión de breaks patilludos que tratan de reanimar el pulso inerte de un rock de garaje de serie Z.



- 'Stand up comedy': No, no es una versión de los peores Red Hot Chili Peppers; es un mejunje funkrockero indigesto clavado al Lenny Kravitz más plomizo. Al menos, es breve.



- 'Fez-being born': Intro innecesaria, épica grandilocuente desde el primer momento, guitarras centelleantes, teclados al mando, el recuerdo de 'The unforgettable fire' en la memoria..., esperas, quieres que todo esto llegue a alguna parte, pero sólo acabas maldiciendo al tipo que grita '¡Ooohhhhh...! a la más mínima ocasión. Lástima.



- 'White as snow': Un himno adventista originalmente, al que los irlandeses han dado la vuelta como un calcetín para entregar un tema lento ajustado y sin excesos. En el debe, la letra sobre la agonía de un soldado en Afganistán hace que la canción sea más disfrutable cuanto menos inglés sepas.




-'Breathe': Por fin, U2 sonando a U2 sin caer en la autoparodia. A guitarrazo limpio, un regreso a las esencias, a 'War', a 1983. Sin ser nada del otro jueves, la pieza más agradecida del álbum.




-'Cedars of Lebanon': Empeñado en imprimir una pátina de trascedencia a todo lo que hace, el cuarteto cierra su duodécimo disco de estudio con la enésima referencia bíblica de su carrera, dando voz a un corresponsal de guerra sobre los conflictos de Oriente. Musicalmente, ambiente recogido e instrumentación contenida.



En resumen, una obra deslavazada, que empezó en manos de un productor (Rick Rubin) famoso por revitalizar carreras (Johnny Cash, Neil Diamond) eliminando lo superfluo y ha acabado en manos de Brian Eno, viejo compinche del grupo, que ha ido añadiendo capas de instrumentación a las canciones más prescindibles.


Un álbum de Elvis se llamaba '50 millones de fans no pueden estar equivocados'. Con Elvis, desde luego que no; en otros casos, me da que sí.


martes, 19 de mayo de 2009

Perdido en mi habitación



En un alarde de sillón ball, el pasado fin de semana me tragué 11 episodios de 'Perdidos' -cortesía de O.- para así cerrar la quinta temporada. He acabado de verla apenas unos días después de que terminara la tanda en EEUU, sumándose así a las hordas de jóvenes internautas que devoran sus series favoritas gracias a las descargas clandestinas de la red.


Hasta ahora no había escrito nada sobre 'Perdidos' porque resulta complicado añadir nada nuevo a lo ya dicho o escrito. Tampoco es que ahora se me hayan aparecido las musas y quiera largarles una tesis genial, pero el domingo, mientras devoraba las andanzas de Jack, Kate, Sawyer, Locke y los demás, me vino a la cabeza una cuestión.


'Perdidos' ha revolucionado la televisión como pocos productos en las últimas décadas, ha fusionado -puede que hasta deconstruido- los géneros, se ha convertido en un fenómeno global y ha dinamitado las reglas sobre la importación de contenidos en aras de la inmediatez. Vamos, que el público que devora la serie acude a internet horas después de la emisión en EEUU de cada nuevo capítulo para no perder comba respecto a los telespectadores yanquis. Se acabó lo de esperar meses y meses a que lo emita alguna cadena de pago, por no hablar de las cadenas convencionales (TVE, por cierto), que, as usual, se han lucido con esta serie en concreto.


Bien, 'Perdidos' es la leche. Creo que ha quedado claro. Ahora bien, ¿está al nivel de la Santísima Trinidad Televisiva? Sí, me refiero a 'Los Soprano', 'A dos metros bajo tierra' y 'The Wire', que vienen a ser a la pequeña pantalla lo que Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona al balompié. Repito, ¿está al máximo nivel de calidad o es sólo un entretenimiento de altura?


Y ahora, mientras los conocedores de la serie se estrujan las meninges, los profanos pueden empezar a plantearse por qué demonios no ven algo tan... adictivo. Se me ocurren decenas de motivos, pero sólo con el personaje de Hugo -y su manía de llamar 'tío' a todo el mundo- bastaría.


Vídeo del día: 'Jesus doesn't want me for a sunbeam', THE VASELINES

viernes, 15 de mayo de 2009

Himnosis



Unas apreciaciones colaterales sobre la final de Copa, básicamente extrafutbolísticas, porque del partido... ¿qué se puede decir? ¿Que defendemos fatal a balónparado? Vaya novedad.

1.- La mayoria de los asistentes al partido optó por pitar el himno nacional. Pues bueno, es una opción tan legítima como cualquier otra. Eso sí, pitar el himno de España, de Cataluña, de Eslovaquia o del Polvoritense queda feo. Estás en tu derecho, pero quedas retratado como alguien que no sabe comportarse. Allá cada uno.

2.- Censurar los pitidos tal como hizo TVE resulta patético. ¿A quién quería proteger el que ordenó el desaguisado? ¿Fue realmente el ya ex jefe de Deportes Julián Reyes? Por lo pronto, el director de la cadena, Javier Pons, ha salido raudo a dar explicaciones, lo que resulta de agradecer en estos tiempos tan de escurrir el bulto.

3.- Decía en el punto 1 que pitar era una opción legítima, pero lo que resulta cómico -o patético, no lo tengo claro- es que antes de la entrada real en el palco, unos jóvenes recorrieran el sector barcelonista del graderío instando a la gente a pitar el himno. Lo próximo será que te pongan la papeleta en el sobre.

4.- Estoy hasta los mismísimos de lo maravillosa que es la afición del Athletic y lo que ha acompañado a su equipo, y el rollo 'you'll never walk alone' que se gastan. Una cosa es que tenga mérito llegar a la final con esa banda y otra cosa que si merecían esto y lo otro.

5.- En los años 90, no consigo recordar exactamente cuando, se instauró la costumbre de mantener la celebración en el Ayuntamiento respectivo se ganase o se perdiese la final de lo que fuera. Lo voy a decir ya: es una catetada que tiene cierto sentido, por ejemplo, cuando el Alavés llegó a la final de la UEFA, pero lo del Athletic... vaya logro. Se ha cepillado a Sevilla, Sporting, Osasuna y Recreativo, menuda gesta. Tanta gabarra para portarse como unos aldeanos más.

6.- Pinto me cae de cine.



Vídeo del día: Emily Kane, ART BRUT

lunes, 11 de mayo de 2009

¡Presidente, presidente!




'You're welcome America. A final night with George W. Bush' es el espectáculo que el cómico Will Ferrell montó hace unos meses en Broadway a modo de despedida y balance de los ocho años en la Casa Blanca del peor presidente de la historia. El último show, que tuvo lugar el 15 de marzo, fue retransmitido en directo por HBO y desde el viernes puede verse en Canal +. Quien esto escribe se quedó esa noche en casa y constató que Ferrell es un comediante a la altura de los más grandes que ha habido.



Reírse cuando uno está solo es la prueba del algodón. No de que estés majara -que puede que también- sino de que lo estás viendo es realmente gracioso. En mi caso, en la recta final, tras superar una fase de semibostezos, acabé a carcajada limpia. Aclarar que soy fan de Ferrell, de Bush (como personaje cómico) y, sobre todo, de la parodia que durante años hizo el actor en 'Saturday Night Live'. El bueno, el de allí, no el desastre este que dan en Cuatro.



Les recomiendo encarecidamente que lo vean, porque es de mear y no echar gota. Sin ánimo de reventarles los chistes, les avanzo sólo algunas perlas: el cachondeo a cuenta del sonido de la 'z' en castellano que arranca con su amigo Zapatero, pasa por Vicky Cristina Barcelona, arrambla con Penélope Cruz...; la formación de la coalición que invadió Irak, con un contingente de monos enviado por Marruecos; y, sobre todo, el juego con el público en la recta final, cuando presume de su talento para poner apodos a la gente y empieza a preguntar nombre y ocupación a los espectadores para bautizarlos con un mote.



El espectáculo se estuvo representando en el Cort Theatre a precios astronómicos, entre 100 y 230 dólares aproximadamente la butaca. Más barato sale verlo por la tele, desde luego, aunque sea de pago. Por cierto, los enlaces que les he puesto del show están sin subtitular. Lo siento, es lo que hay en youtube aunque, por supuesto, Canal + lo emite en V.O. subtitulada. Otra cosa sería un crimen.


Vídeo del día: 'Going up the country', KITTY, DAISY & LEWIS

viernes, 8 de mayo de 2009

Menú indigesto




El menú de hoy -pelis vistas recientemente en pantalla de pago- resultará algo indigesto a los paladares más exquisitos. Films patrios y foráneos vienen a coincidir en que el mejor cine que se puede ver en televisión es éste.


- 'Los girasoles ciegos': Ni dos buenos actores como Javier Cámara y Maribel Verdú levantan este insoportable folletín garbancero, más visto que el TBO. Raúl Arévalo está risible como cura rijoso, pero es más culpa de ese guión maniqueo que suya. Luego se extrañan de que la gente esté harta de la Guerra Civil. No, es de pelis como ésta.



- 'Stardust': Premio al reparto más desaprovechado desde 'Esfera'. Ian McKellen, Rupert Everett, Michelle Pfeiffer, Ricky Gervais y hasta Robert de Niro desfilan en una nueva muestra de lo despistado que anda el género fantástico para niños en Hollywood. Según el director, quiso hacer "'La princesa prometida' con un toque de 'Huida a medianoche'". Para salir huyendo, sí, pero ahora mismo.



- 'American gangster': No me creo que la haya dirigido Ridley Scott, porque hace 20 años que el hombre no da pie con bola y ésta le ha salido bastente correcta. Académica, incluso. Rememorar los 70 está de moda, y la banda sonora siempre acompaña en esta historia tan del subgénero rise and fall (auge y caída) de mafiosos y traficantes. Muy ajustados Denzel Wahington, Russell Crowe y Josh Brolin.



- 'La guerra de Charlie Wilson': Desde el punto de vista USA, una película liberal. Visto desde aquí, las buenas intenciones no generan siempre buenas películas. Moraleja: como EEUU abandonó Afaganistán a su suerte después de que los afganos expulsaran a los soviéticos, los talibanes encontaron vía expedita para convertir el país en lo que ahora es: un desastre. El tono entre irónico y desmochado de la cinta les hará mucha gracia a Tom Hanks, Philip Seymour Hoffman y Julia Roberts, pero la historia se resiente.



- 'Ladrones': La cuestión de la redención por amor del ladrón no debería volver a ser tratada en el cine después de 'Pickpocket', de Bresson, pero siempre hay un tipo que piensa que las pelis que ve no las ve nadie más, con lo que su (pretendidamente) nueva mirada sobre el mismo asunto causará sensación. Pues nada, aquí tienen a Juanjo Ballesta haciendo de sí mismo y a María Valverde confirmando que es monísima. Y poco más. La vacuidad hacha celuloide.



Vídeo del día: 'Cinnamon girl', NEIL YOUNG