martes, 3 de junio de 2008

Noche de magia



Sesenta horas después de acabado el Primavera Sound, estoy muerto, pero feliz. En general, balance muy positivo con una apoteosis final en la madrugada del domingo cuando cayó el diluvio y puso el broche final al certamen. Vayamos por partes, en concreto el viernes.


Para evitar colas como otros años, la entrada tuvo lugar a las 18.15, antes de lo habitual en mí. Bien, a las 18.30 ya estaba dentro, con tickets de cerveza, pero lo que no casi había era barras abiertas. Así que empecé la primera caminata del weekend por el Fórum. Por fin, con un vaso en la mano, MGMT en directo. Divertidos, apañados, psicodélicos, delirantes y, en ocasiones, inspirados. Primer gran momento del PS 08.


A continuación, paseíto bajo el sol casi poniente y confirmación de que la de los barceloneses Tarántula no es mi tipo de marcianadas favorito. No obstante, son lo más entre el underground local, así que debo de ser un rancio. Pudimos volver al anterior escenario, sentarnos en las gradas tranquilamente y charlar mientras la indietrónica de The Notwist crecía en ímpetu guitarrero con resultados intrascendentes. Ya ni me acuerdo casi.


Más paseíto, esta vez por la habitual feria discográfica y de camisetas en las que acabo por comprar chorraditas a cascoporro, como se dice ahora. Por fin, el gran momento: el bocadillo. Traído de casa, eso sí, que luego te sablean. Con la panza a medio llenar, nos acercamos a Public Enemy, para un piscolabis. Sólo aguantamos tres temas -el hip hop es para devotos-, pero cazamos un par de joyas: 'Bring the noise' y 'Don't believe the hype'.


El comando festivalero -un trío, salvo el viernes, que devino quinteto- tomó la senda del nuevo escenario (Vice) de esta edición, para el que hay que bajar una escalera de padre y señor mío, que te conduce a uan explanada junto al mar. Fantástico, pero luego hay que subir. Si han seguido este blog sabrán que en un festival se camina lo que no está escrito. Volviendo a la música, en este lugar actuaban British Sea Power, que se dedican a un rock con ribetes épicos que elude los lugares comunes del género. Bien, sin más.


El momento esperado era, a las 23.45, la aparición de Portishead, para el primero de sus dos bolos en el PS 08. Y valió la pena esperar tanto años; lo digo ya, uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. Poderoso, matizado, demoledor, delicado. Vanguardista y clásico. La mejor sonorización que cabe imaginar nunca para una banda de sonido tan sofisticado. Fue todo eso. Y emocionante.


Además, tuvimos suerte de que no nos tocara cerca ningún capullo que habla a gritos de sus cosas mientras se desarrolla la actuación, cosa que he leído que le ocurrió a bastante gente. Desde las joyas de 'Dummy', su debut, hasta las novedades del magnético 'Third', Portishead sonaron majestuosos, con una Beth Gibbons fantástica de voz y actitud, y una música mágica. Ah, salió Chuck D (Public Enemy) en un tema.


Tras aquello, quedarse al hip hop buenrollista de De la Soul hubiera resultado contraproducente, así que volvimos a bajar escaleras para apreciar el final del pase de Voxtrot, interesantes sin más. Pero justo después era el turno en ese mismo escenario de Vampire Weekend, el hype de este año. Justificado, por cierto. Música alegre, festiva pero no idiota, bien escrita y mejor interpretada. Se hizo corto el bolo de los de Brooklyn, pero tampoco tienen más repertorio. Por la puerta grande salieron.


Y cerramos la primera velada con Midnight Juggernauts y su electrorock presuntamente festivo que no logró arrancarnos el duende bailongo y que nos condujo a la salida a eso de las 4 de la mañana. No está mal para el primer día.


Tema + vídeo del día: 'Machine gun', PORTISHEAD

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Más, cuenta más

touching the balls dijo...

había churris? no cuentas nada