martes, 29 de diciembre de 2009

Peldaño a peldaño



Para despedir el año conciertil, qué mejor escenario que el Palau de la Música y qué mejor compañía que Á., que me invitó a ver a Fangoria. Sí, a priori, el grupo y el emplazamiento no pegan demasiado, pero, al menos, el Palau tiene un toque kitsch y recargado en su modernismo que no tiene el Auditori, donde vi a la señora de Vaquerizo y compañía hará un par de años con muy discreto balance.

El mismo, para qué nos vamos a engañar, que el pasado lunes. 'Absolutamente', su álbum de 2009, es un peldaño más en la cuesta abajo emprendida desde 'Arquitectura efímera' (2004). Me alegro por ellos, que me caen la mar de bien, que actualmente disfruten del éxito comercial que merecen tras la travesía del desierto de los 90 haciendo lo que les daba la gana en vez de salir a cantar 'Ni tú ni nadie'. Ahora bien, qué se le va a hacer, los Fangoria de 2009 me aburren soberanamente.

Sus temas recientes ciclostilan tres o cuatro modelos de canción con idénticas estructuras y escasa imaginación melódica. Las letras, por otra parte, se han tornado cada vez más tópicas y repetitivas aludiendo a desamores, desprecios, frías venganzas e ironías varias, siempre en el mismo tono. Vamos, que ahora mismo están muy lejos de componer otro 'Electricistas'.

Sobre el escenario, Alaska, Nacho Canut y sus teclados, Rafa Spunky a los coros y una guitarrista luciendo macizez. Todos de negro riguroso y una pantalla tras ellos con ocasionales proyecciones y efecto desigual: Muy conseguido el arranque con el número de burlesque (ver foto), pero la obsesión por el blanco y negro en el colorista entorno del Palau chirriaba bastante.

Cayó buena parte de 'Absolutamente' y recurrieron a hits que la parroquia gay agradeció con ganas como 'Miro la vida pasar', 'Retorciendo palabras' o 'Criticar por criticar'. A pesar de cierta linealidad, el bolo pasó ligero y buena parte del mérito obedece a que han eliminado algún medio tiempo que lastraba el ritmo del show en anteriores giras.

El cierre del concierto fue, con diferencia, lo mejor: Homenaje a Carlos Berlanga con 'El volcán' -en el que quedaron patentes las diferencias de nivel compositivo- y su hit-pelotazo-éxito-temazo más indiscutible: 'No sé qué me das'. Luego, aunque los rumores hablaban de que caería alguna pieza de los años de Dinarama y la gente se desgañitó pidiendo más, el final.

Dejo para lo último lo peor con diferencia del espectáculo: dos bailarines que escoltan a la diva en algunas canciones y que provocan vergüenza ajena a paletadas. Ni los más torpes del concurso de Paula Vázquez en Cuatro tienen tan escasa gracia, para que se hagan una idea. Al menos, los travestis de otros años aportaban descaro, pero este dúo... Posiblemente, los peores danzarines que hayan pisado nunca las tablas del Palau.

Vídeo del día: 'Absolutamente', FANGORIA & SARA MONTIEL

martes, 22 de diciembre de 2009

Ya me puedo morir



Se acaba 2009 con la hexasatisfacción de haberlo pasado en grande. Claro que, al igual que la Fuerza de los Caballeros Jedi, la gloriosa actuación blaugrana de este año oculta un reverso tenebroso que podría condensarse en la pregunta "¿Y ahora qué?". Porque esto viene a ser lo de Luis Miguel Dominguín: te cepillas a Ava Gardner, te vas corriendo a contarlo y luego... ¿cómo superar eso?

Vamos, es que ni siquiera igualarlo. Lo de 'Copa, Lliga i Champions' del 'Crackòvia' parece ahora un juego de niños, aunque hay que admitir que ganar las supercopas de España y Europa era lo normal. Lo lógico era zumbarse al Athletic y al Shaktar, seamos serios, y lo que entrañaba riesgos era lo del país de Alí Babá, con el árbitro mexicano a la cabeza de los 40 ladrones.

Pues nada, seis títulos seis como equipo y además la pedrea del Balón de Oro y del FIFA World Player. Sobre este último galardón, que votan entrenadores y capitanes de las cerca de 200 selecciones, hay algunos sufragios que son para mear y no echar gota, con perdón de la expresión. Ejemplo: Doménech, el míster francés, votó por, atención, Drogba, Buffon y Rooney, por este orden. Ni la Santísima Trinidad blaugrana ni el top model portugués. ¿Este tío está ciego? Pues sí, a juzgar por la trayectoria de los bleus.

¿Y los españoles? Aclarado que no se puede votar a compatriotas, Del Bosque optó por Messi, Ronaldo y Drogba. Pero el amigo Casillas no se cortó y votó a Ronaldo y Kaká, y luego, Messi. Hombre... Los que siguen siendo del Barça son Eto'o, Van Bronckhorst o Hleb, que han votado a los tres culés. Bueno, el bielorruso no, que tiene miga, porque sigue sin enterarse de nada; el primer puesto de su lista fue anulado porque algo hizo mal.

En fin, creo que hasta el Mundial de Suráfrica voy a dedicar 2010 a ver la NBA, que la tengo algo abandonada. Porque en cuestión de fútbol, salvo ganar el Mundial, ya me puedo morir.

Vídeo del día: 'Los chicos quieren diversión', LA GRANJA

martes, 15 de diciembre de 2009

Menú degustación




Un año más, pasó el Primavera Club, el hermano invernal -bueno, otoñal- del Primavera Sound, gran oportunidad para degustar propuestas poco conocidas y paladear sensaciones anheladas. La novedad de este año -hablo de Barcelona, no de Madrid- era que desaparecían las sesiones de tarde en el Auditorio del Fórum, sustituidas por una pléyade de actuaciones en distintas salas de la ciudad (Bikini, Jamboree, Monasterio, Sidecar), además de la clásica sede central situada en las dos plantas de Apolo.


Arranqué el jueves, solo, en Bikini para un doble cartel bastante atractivo: The Pastels (en la foto) y The Black Heart Procession (bonito nombre, pardiez). Los primeros, una leyenda del pop escocés de los últimos 80, se mostraron tímidos y apocados, aunque más solventes instrumentalmente de lo imaginado, para despachar una horita de canciones en una onda de la que han bebido gente como La Buena Vida, Teenage Fanclub o, más recientemente, The Pains of Being Pure at Heart.


Lo cándido de los Pastels no tuvo nada que ver con el rock pantanoso, maldito y telúrico de The Black Heart Procession. Iba a irme al poco, pero me atraparon esos aires del lado oscuro de la tradición americana y me quedé hasta el final trasegando cerveza. Salí impactado.


Llenazo en Apolo el viernes para ver a Devendra Banhart, cantante hippie de irregular trayectoria cuyo punto álgido ha sido salir con Natalie Portman. Famoso por sus marcianadas, ofreció un bolo digno de un chiringuito mediterráneo al atardecer, todo suavidad y sin estridencias. Vamos, como Chambao. Mas en un momento dado le entró el virus del r'n'r y empezó a imitar a Led Zeppelin. Servidor y X. emigraron a La 2 y se deleitaron con el intemporal pop de guitarras de The Ladybug Transistor, herederos de los Go Betweens y artífices de deliciosas píldoras de tres minutos.


De vuelta a la sala grande, ya más vacía, el dibujante de comics y estrella del antifolk JeffreyLewis nos deleitó con canciones que iban con gracia del punk al foc de camp -sí, es difícil- con el añadido en algunos casos de proyecciones en una pantalla de dibujos alusivos a la canción en cuestión. Divertido y desengrasante.


Sr. Chinarro actuó el sábado con un repertorio exclusivamente tomado de sus discos noventeros, por lo que recuperó viejas joyas como 'Sal de la tarta', 'Quiromántico' o 'Cero en gimnasia'. Reemplazó a su guitarrista por un chelo, lo que dotó al conjunto de más lirismo en su sonido en general, aunque algunas ocasiones concretas pedían una guitarra ahí bien puesta y no los acordes del curso CCC que desgrana Antonio Luque. Estuvo simpático, por cierto, y luce una barbaza que le queda regular.


Cada año hay un grupo de punk pop no ya amateur sino directamente de instituto que no sé cómo se cuela en la programación del PC. El año pasado fue una broma llamada Mika Miko y en esta ocasión, un trío de mozalbetes que se hacen llamar So Cow. Al principio me parecieron flojos, pero al final, directamente malos. No obstante, La 2 andaba repleta a esas horas, por lo que barrunto que si subo yo a dar berridos en calzoncillos la gente se hubiera quedado igual.


Otra posibilidad es que aguardaran a que se fueran los críos para ver a, atención, A Place to Bury Strangers. Significa 'un sitio para enterrar a los extraños', ni más ni menos, y llegaban precedidos de una leyenda tremendista sobre tapones par aguantar el volumen ensordecedor y no sé qué monsergas. A la hora de la verdad, unos imitadores demasiado miméticos de los Jesus and Mary Chain del 85, que no hacen tanto ruido y que no suenan más originales que Triángulo de Amor Bizarro. Punto a favor: Un impactante juego de luces que ayudaba mucho a la consecución de atmósferas lóbregas.


Vídeo del día: 'Not just words', THE BLACK HEART PROCESSION


lunes, 14 de diciembre de 2009

Luces y sombras



Una de los subgéneros clásicos del cine de testosterona es el carcelario. Y pocas veces la industria española le había echado el ojo. Ahora, 'Celda 211' remedia este vacío con ritmo, una ambientación muy conseguida y algunas buenas interpretaciones, con especial mención para, lo han adivinado, Luis Tosar. El gallego clava su papel de Malamadre, un auténtico hijo de la gran puta, listo, peligroso y sin nada que perder.

Ahora bien, tanto la novela de Francisco Pérez Gandul como el guión de Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría se enfrentan a un problema insalvable llamado verosimilitud. Para empezar, los presos denominados FIES (Ficheros Internos de Especial Seguimiento), que son las mejores joyas que habitan las cárceles, están sometidos a un régimen de seguridad que hace poco probable que se desate un motín tal como ocurre en la película.

Si no han visto la peli, igual les conviene saltarse este párrafo. Tampoco es normal que una prisión de máxima seguridad con este tipo de internos esté situada de forma que se pueda manifestar la gente en la misma puerta del centro. Pero lo que desafía ya toda lógica racional es que los funcionarios de prisiones salgan a la calle ataviados con equipo antidisturbios a zumbar a los manifestantes.

Fin del espoiler. 'Celda 211' se enfrenta al problema de la verosimilitud porque es una película española. Las circunstancias antes descritas resultan poco (o nada) creíbles en un penal de este país; en cambio, de un film made in USA uno tiende a creérselo casi todo o a no darle excesiva importancia a los elementos que chirríen. Sí, sé que no es justo, pero las cosas son así. Esc omo las letras de las canciones en inglés, que sólo ves que son una basura si dominas la lengua de Auster, a diferencia de las de los artistas de aquí.

Por otra parte, Monzón dirige con firmeza escenas de tensión muy conseguidas -esos etarras- y logra un clima general de personajes patibularios rebosante de adrenalina. En el reparto sólo flojea Vicente Romero encarnando a Tachuela, el lugarteniente de Malamadre, que parece más salido de la taberna de 'Los Serrano' que de una prisión. Y un gran hallazgo el protagonista, Alberto Ammann.

En muchos sentidos, 'Celda 211' es una muy buena película. Y supongo que los peros que he planteado anteriormente le darán bastante igual a casi todo el mundo, pero, qué le vamos a a hacer, a mí me resulta imposible desmarcarme de ellos.

Vídeo del día: 'Romance de Juan de Osuna', LOS PLANETAS

lunes, 7 de diciembre de 2009

En la encrucijada



Franz Ferdinand son una de las escasas bandas de peso que ha dejado esta década. Debutaron en 2004 con un disco homónimo que exhibía una fórmula infalible: una aleación de riffs adictivos, estribillos urgentes y ritmos elásticos que redundaban en un rock musculoso y bailable consumible en forma de canciones caracterizadas por la inmediatez. Dos años después repitieron la jugada con un segundo álbum algo menos inspirado, como suele ser habitual.


Y llega el momento donde un artista se la juega: el tercer trabajo. En vez de fotocopiarse, los escoceses han optado con 'Tonight' por abrazar los teclados y dotar a sus canciones de un barniz discotequero más nocturno. ¿Funciona? De aquella manera... pero se agradece el afán por reinventarse y no caer en la misma fórmula vada vez más desbravada.


Todo esto viene a cuento porque el sábado, en Badalona, el cuarteto se mostró dubitativo ante la encrucijada. ¿Qué hacer? ¿Prolongar ad eternum los ritmos sincopados y las guitarras afiladas o bien lanzarse a la pista de baile? Pues no hay respuesta clara, ya que los Franz Ferdinand andan algo empanados y no se acaban de decidir.


Veamos la plasmación de lo ya dicho: Arranca el concierto y los temas, viejos y nuevos, suenan cortados por un mismo patrón sonoro: el de los FF digamos tradicionales, con ese postpunk ágil y veloz que brilla en canciones enormes como 'The dark of the matinée' o 'Michael'. Las nuevas, como 'Ulysses' o 'No you girls', lucieron de forma parecida, más próximas al bar que a la discoteca.


Lo malo es que el grupo ha pasado de ser un ciclón en directo a una stadium band con todas las de la ley. Es decir, sonido poderoso, virtuosismo instrumental y desvaríos para alargar innecesariamente los temas -vaya destrozo de 'This fire'-, como breaks de guitarra, karaoke popular y, al final, batucada con los cuatro músicos aporreando percusiones. Ello redundó en una actuación algo deslavazada, con clímax y anticlímax mal planteados, como ese 'Take me out' a medio menú.


Y llega el bis, y también la reflexión. A los de Glasgow les ha dado por los ritmos electrónicos, pero, a raíz de lo visto hasta el momento, parecen tener miedo a perder su público. Miedo que se quitan en las dos últimas canciones, para las que cambian de registro sin, por fin, temor al qué dirán. Versionan el 'All my friends' de LCD Soundsystem y cierran con 'Lucid dreams', de su último álbum, alargándola en clave rave dutrante casi 15 minutos. La audiencia, por cierto, quedó más perpleja que satisfecha.


Y dos asuntillos para cerrar. El primero, apuntar que la banda lleva tras de sí las peores proyecciones vistas nunca en un escenario. Tecnología Spectrum años 80, para entendernos. El segundo, relativo al jaleo que se montó con el acceso a la pista del Olímpic badalonense. Todas las entradas valían igual, y cada uno se ponía donde quería. En un momento dado, no dejaron bajar a más gente, porque el fregao está lleno. Siendo así, ¿cómo es que no sólo las gradas sino también los pasillos están abarrotados? ¿Cuántas entradas se venden? Un día de éstos, pasará algo.


Vídeo del día: 'The fallen', FRANZ FERDINAND


miércoles, 2 de diciembre de 2009

Cateto a babor





¿Recuerdan ustedes la serie Roseanne? Fue un pelotazo en los últimos 80 y primeros 90, con una entrañable caterva de personajes arquetípicos de la América profunda, que en gran medida dieron pie al retrato de los Simpson. Ahora, los fans televisivos de los EEUU más catetos tenemos un nuevo modelo que admirar: 'Eastbound and down'.


La traducción española, 'De culo y cuesta abajo', me parece horrible, aunque entiendo que una traducción literal (Hacia el Este y p'abajo) no tendría mucho gancho. Bien, al lío: Un beisbolista de éxito, capullo y hortera como él solo, inicia la cuesta abajo de su carrera hasta que finalmente es despedido y acusado de doparse con esteroides. Acabado y casi arruinado, vuelve a su pueblo natal, en Carolina del Norte, se instala de okupa en casa de su hermano y su panoli esposa y se las ingenia para trabajar de profesor de gimnasia en el instituto local, donde da clase su antiguo amor de juventud, a punto ahora de casarse.


Con este planteamiento, la serie nos regala uno de los personajes más entrañables -por cutre- desde hace años: Kenny Powers, el ídolo caído que aún se cree una estrella y se comporta como tal. Este imbécil integral que insulta a todo el mundo resulta fascinante ya desde su aspecto gorilesco coronado por el mullet, el peor peinado de la historia.


Punto a favor: De momento, consta de una temporada de seis capítulos a 25 minutos la entrega. La segunda llegará a los hogares estadounidenses abonados a HBO ya en 2010. La primera se estrenó allí hace siete meses y ha llegado hace unos días a Canal Plus. Del actor protagonista, Danny McBride, no hay demasiadas referencias, salvo que salía como secundario en 'Tropic thunder'. Sí les sonará uno de los creadores de la serie, el gran Will Ferrell, que se ha reservado un escueto papelito.


Vídeo del día: 'Charlotte sometimes', THE CURE


lunes, 30 de noviembre de 2009

El que no se consuela...



No me he podido resisitir a poner la portada de 'Marca'. Ay, que me da la risa. Anyway, ya que no habido previa del derbi, les dejo el no menos tradicional repaso uno por uno a los protagonistas del choque.

- VALDÉS: En su línea. Rápido y decidido. Paradón a CR9.

- CASILLAS: Lo mismo de cada año. El mejor del mundo, bla bla bla...

-ALVES: Empezó atropellado e impreciso, un reflejo del equipo. En la segunda parte, se centró y coordinó más sus idas y venidas. Tremendo pase a Ibra en el gol.

-SERGIO RAMOS: Muy mejorado respecto a su arranque de temporada. Subió con peligro y no sufrió demasiado en defensa.

- PIQUÉ: Menos exuberante de lo habitual, dado que el partido requería sobriedad. Le dio por ir al suelo, recurso que un central no debe emplear a no ser que sea...

- PUYOL: Inconmensurable. Concentrado al 100% los 90 minutos, atento a los cruces y hasta bendecido por los dioses. ¿Qué comerá este chaval?

-PEPE: Sobrevalorado por la prensa madrileña, es un central rápido que se cree Superman y deja una o dos pifias de las gordas por partido. Perdió tres segundos de vista a Ibra y gol.

- ALBIOL: Vivió feliz en la primera parte -claro, cubriendo a Henry brillo yo también- pero en la segunda lo pasó mal chocando con el corpachón del 9 culé.

-ABIDAL: Está cuajando sus mejores partidos de azulgrana. Firme en la marca, se proyectó por la banda incluso jugando con 10.

-ARBELOA: Fichado para tapar a Messi, cumplió mientras lo tuvo a tiro. Pero su pesadilla resultó ser el Alves de la segunda parte.

- BUSQUETS: Su expulsión le condena. Guardiola casi lo mata. Yo, también.

- XABI ALONSO. Más defensivo que nunca, estuvo entonado y hasta rascó lo suyo.

- XAVI: Se enredó en la telaraña merengue en la primera mitad. Luego tuvo más apoyos y desmarques y el engranaje volvió a funcionar. Acabó imperial, como acostumbra.

-LASS: Un valladar durante 30 minutos. Se fue diluyendo y al final ni se le veía.

-KEITA: Su peor partido del año. Ofuscado y sin mordiente.

- MARCELO: Ídem. Deambuló sin rumbo por el césped.

- INIESTA: Deco me parecía el futbolista más completo que he visto nunca. El que hace bien mayor número de cosas. Quizás ahora me lo parezca Iniesta.

- KAKÁ: Jugó de media punta real, sin arrancar tanto desde la banda, y rompió las líneas del Barça. Le van los partidos así, con el Madrid agrupado y listo para salir a la contra.

- MESSI: Algo torpón al principio, se fue entonando y acabó -ni lesión ni leches- a tope. Ay, ese gol fallado.

- HIGUAÍN: No halló su sitio. Perdió una oportunidad de oro para defenestrar a Benzema.

- HENRY: No me quiero calentar, pero es que... En fin, es jugar con uno menos.

- C. RONALDO: Jugando mermado sigue siendo un fuera de serie, pero le falta elegir mejor la jugada en ocasiones.

- IBRAHIMOVIC: No es sólo el golazo. Es saber leer el partido, bajar melones y devolver balones. Pedazo de futbolista.

- PELLEGRINI: Sacó pecho el día que renunció a su plan. Se acabaron las combinaciones trabadas, todos juntitos en medio campo, a presionar y balones adelante para que corran los delanteros. No supo qué hacer con uno más y metió a Raúl en vez de a Granero, que le hubiera dado más posesión del balón.

- GUARDIOLA: Pep no tiene un plan. Tiene más. Tremenda lección táctica con Busquets expulsado y agrupando volantes y delantero para tocar. Sólo una cosa: Lo de Henry ya canta.

Vídeo del día: 'I'm free', SOUP DRAGONS

viernes, 27 de noviembre de 2009

La televisión es nutritiva



Se me había pasado hablarles de 'Dead set', una descacharrante producción británica de sólo cinco episodios -cortitos, menos el primero, que dura 45 minutos- que cuenta cómo se vive en la casa del Gran Hermano inglés... mientras los zombis han invadido el resto del mundo. Y me he acordado porque anoche, haciendo zapping, llegué a preguntarme de dónde sale tanto imbécil para concursar en la edición española de GH.

Si quieren ustedes ver una aguda y lúcida crítica a la televisión basura y al fenómeno GH, no se pierdan esta serie. Si les gustan las pelis de zombis al estilo '28 días después', tampoco. 'Dead set' ofrece entretenimiento, mala leche, ironía, sang i fetge y además está muy bien realizada. Aquí se nos escapan estos detalles, pero cuenta con abundantes cameos de concursantes reales del GH británico y hasta de la presentadora del show, lo que le da un aire verista muy conseguido. De hecho, se aprovechó una expulsión auténtica del reality para usar planos del tinglado y del gentío.

En el Reino Unido la emitió el canal de pago E5 y aquí hizo lo propio Canal Plus hace unos meses. He leído en algún sitio que Cuatro la tiene en cartera a la espera de emisión. Y siempre tienen ustedes el vasto mundo de internet a su disposición para encontrar un atajo si la espera se hace demasiado larga. No se si me explico.

Vídeo del día: 'Parklife', BLUR

jueves, 26 de noviembre de 2009

Adiós, jugón



Hace más de un mes que murió Andrés Montes. Como a tantos otros, no me gustaban tanto sus retransmisiones de fútbol como las de baloncesto, especialmente las de NBA en Canal +, que me acompañaron durante una década. Me empezó cayendo regular hasta que, al cabo de un par de noches, me sorprendí riéndome yo solo con sus payasadas. Y me hice fan, de él y de sus muletillas: mi preferida era "¿Qué broma es ésta, Daimiel?".

No he escrito nada antes porque no se me ocurría nada original que decir. Sigo igual, pero he encontrado un par de textos que valen realmente la pena escritos por Antoni Daimiel y Santiago Segurola.

Adiós, jugón.

Vídeo del día: 'Soul man', SAM & DAVE

martes, 24 de noviembre de 2009

Bajando el pistón



Tres años después, volvieron Depeche Mode al Sant Jordi con un doble bolo. Nuevo disco, nueva gira mundial, nueva oportunidad de oír los viejos éxitos... Vamos, que novedades reales pocas. Para empezar, el álbum de este año -discretito, como era de esperar- lo liquidan con tres canciones seguidas al principio y dos inserciones a medio concierto. Más o menos, lo que hicieron en su gira anterior. Conclusión: En la recta final, donde un grupo de estadio -o pabellón- se la juega, sota, caballo y rey.

En el apartado visual, el 'Sounds of the Universe Tour' sí presenta diferencias con el 'Playing the Angel Tour'. Y sale perdiendo. Lo que en la pasada gira era un imaginativo despliegue de varias pantallas sobre y tras el grupo se ha quedado este año en una única gran pantalla posterior que sólo da juego del de verdad en tres o cuatro momentos. A destacar el momento Benetton en el arranque, con un niño y un abuelo multiétnicos a modo de fondo de escritorio.

Musicalmente, servidor constató con cierto dolor de corazón que Gahan y compañía han perdido algo de músculo. Ojo, siguen siendo una máquina de precisión cuando enlazan temazos como 'Walking in my shoes', 'Precious' o 'World in my eyes', pero falta algo de potencia, de reprís, de dejarte con la boca abierta como en su anterior tour. De hecho, algo en esta línea había leído por ahí en relación al concierto de Madrid unos días antes. Demasiados meses en la carretera, tal vez.

Por lo demás, bien, no se vayan a creer. Bueno, un fallo de micro que nos dejó sin oír la segunda voz de Martin L. Gore en 'A question of time', pero nada grave. En lo positivo, el tremendo repertorio, centrado básicamente en los 90 -'Policy of truth', 'It's no good', 'I feel you'- y sin casi bajones coronado por 'Enjoy the silence' y ese himno que es 'Never let me down again'. Sobre 'Enjoy...' quisiera desde aquí manifestar una vez más mi más enérgica repulsa por el hecho de que Dave Gahan renuncie a cantarla desde hace años y la entregue al karaoke colectivo. No, chato, pagamos la entrada para escucharte a ti, no al becerro de al lado.

En los bises, el peaje habitual en forma de balada ñoña (otra más) a cargo de Gore. Al igual que en los shows de los Stones cuando canta Richards, el grueso del respetable aprovecha para ir al baño o hablar de sus cosas. Luego, dos rescates del pasado lejano, las enormes 'Stripped' y 'Behind the wheel', dejan paso al cierre: un 'Personal Jesus' contundente y más escueto de lo habitual en directo.

Añado que fui el primero de los dos días que tocaron aquí, y que el segundo fue elegido para grabar el DVD que dejará constancia para la posteridad del presente tour. Artefacto que, avanzo, me compraré el mismo día en que salga a la venta. Hasta entonces, me queda el recuerdo de un concierto que fue muy bueno, pero no sublime. Es lo que tienen los grandes, que les pides lo máximo.

Vídeo del día: 'Wrong', DEPECHE MODE

martes, 17 de noviembre de 2009

Venganzas y traiciones



Hace mucho que no me prodigo con un repaso al cine que veo en casa, así que les obsequio con un surtido de rodajas filmicas. Ñam ñam.


- 'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford'. Hay quien la ha tachado de larga, aburrida y pretenciosa. Ni caso, aunque es cierto que dura dos horas y media. Un western nublado, gris, cuya estética refleja fielmente el fondo de la acción: la culpa, la envidia, el miedo y otras bajezas humanas. Excelso Casey Afleck como protagonista, y correcto Brad Pitt como el bandido más famoso del Medio Oeste. Sale Zooey Deschanel.


- 'Tropa de élite'. No es exactamente el reverso de 'Ciudad de Dios', pero algo de eso hay. La vida -y la muerte- en la favela vista ahora no desde los ojos de los narcos o de los que viven bajo su ley sino de los de la policía. En el fondo, una más de polis variante guerra brutal, aunque con la novedad del fascinante entorno carioca, su tremenda banda sonora y cierta moralina.


- 'El incidente'. Los films de M. Night Shyamalan resultan siempre inquietantes y éste no es una excepción. La gente empieza a suicidarse masivamente en la costa Este de EEUU a causa de una ¿sustancia? desconocida y nadie entiende de qué va la cosa. Pánico, huída hacia ninguna parte y un desenlace previsible y cargante por moralista. Algo así como "cuidado, esto es sólo un aviso". Puntos a favor: es corta y sale Zooey Deschanel. Posdata: No hay peli apocalíptica made in USA sin que los franceses se lleven lo suyo.


- 'Hancock'. Una estupidez como un piano. Un planteamiento aceptable, un superhéroe borrachín y deprimido al que nadie quiere, deriva en una sinrazón absurda y, lo peor, mortalmente aburrida. Will Smith necesita cambiar de agente.


- 'El tren de las 3.10'. Un western más ortodoxo que el que abre este repaso. También más tópico y, sobre todo, absurdo en su desenlace. Christian Bale se come con patatas a Russell Crowe. Ahora bien, este remake no aguanta la comparación con el original de 1957 que protagonizaban Glenn Ford y Van Heflin.


- 'Antes que el diablo sepa que has muerto'. Uno de los mejores largometrajes de los últimos años. Sin discusión. Un thriller de atracos variante "lo que puede salir mal sale mal" que pone la piel de gallina. Sidney Lumet, con más de 80 años, firma este fatalista compendio de debilidades que abrca desde la ambición hasta la venganza. Mención especial para el reparto: Philip Seymour Hoffman brilla como acostumbra, Marisa Tomei luce maciza de veras y Ethan Hawke -increíble de creer- se reivindica como actor.


Vídeo del día: 'Like Dylan in the movies', BELLE AND SEBASTIAN

lunes, 16 de noviembre de 2009

Apatrullando la ciudad



Mi relación con el mundo del cómic siempre ha sido similar a las que he venido manteniendo con el flamenco o el jazz. Me resulta interesante desde la lejanía y pienso que debería acercarme, pero la magnitud del esfuerzo y cierta pereza congénita me llevan una y otra vez a desistir. No obstante, este verano me armé de valor y pedí por mi cumpleaños la piedra angular del cómic moderno: 'Watchmen'.


Avanzo que no he visto la película que se estrenó el año pasado, así que me enfrenté totalmente virgen a un tocho que recopila los 12 capítulos de la obra. En fin, lo de llamar novela gráfica a los cómics cobró carta de naturaleza con 'Watchmen' y puedo dar fe de que no es una denominación gratuita. Es una historia de superhéroes, sí, pero la definitiva.


Estamos a mediados de los 80, con el mundo al borde de una guerra nuclear y con unos EEUU que ganaron la guerra de Vietnam gracias al Dr. Manhattan, uno de los dos únicos superhéroes de su quinta que permanecen en activo. Los demás han abandonado a causa de la edad o de diversos problemas personales. El asesinato de uno de ellos desencadena la acción.


No cuento más para no desvelar nada, pero sí diré que el libro aborda una serie de temas hasta entonces poco recogidos en viñetas como el autoritarismo, el enfrentamiento entre extrema derecha y derechos civiles, el determinismo frente al libre albedrío, el nihilismo, el relativismo moral... Sí, suena profundo para tratarse de vigilantes. Por cierto, igual les suena lo de "¿Quién vigila a los vigilantes?", frase que se ha hecho popular, que da título al cómic y que aparece en la acción en forma de grafitis callejeros. Pues proviene de las 'Sátiras' del poeta romano Juvenal, escritas hace 1.900 años.


La estructura de 'Watchmen' tampoco es convencional. Incluye dos relatos en paralelo e incorpora al final de cada capítulo una serie de informes (en prosa) o recortes de prensa sobre la acción que complementan la historia. Los autores del Quijote del cómic son Dave Gibbons (dibujo) y Alan Moore (guión), este último un tipo raro y huraño a más no poder, que se define como anarquista y que tiene en su haber además la escritura de 'V de vendetta', 'Desde el infierno' o 'La liga de los hombres extraordinarios'.


Así pues, servidor ya se ha adentrado en el fascinante mundo de la viñeta adulta contemporánea y promete seguir investigando para sus lectores profanos. Permanezcan atentos a su pantalla.


Vídeo del día: 'La torre de la vela', 091

martes, 10 de noviembre de 2009

Concierto 2.0



Ver a los Fleshtones en directo una vez al año debería estar subvencionado por la Seguridad Social. Porque, como los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Ay, vaya topicazo... En fin, poco que añadir a lo ya apuntado en mayo del año pasado, sólo que esta vez fue mejor y cambiando la sala KGB por la 3 de Razzmatazz.

El detalle no resulta baladí ya que este último local permite a los músicos bajar al fregado y subir de nuevo al escenario sin mayores problemas, mientras que en la sala de Gràcia la existencia de una valla lo hace más difícil. El resultado de esta libertad de movimientos fue una continua presencia del guitarrista, Keith Streng, tocando -como Dios- entre la masa subido a una caja.

¿Les parece peculiar? Eso no es nada. En un momento dado, el concierto-fiesta llegó al delirante extremo de que guitarrista y bajista aparcaran sus instrumentos y, en mitad de la platea, se retaran a un duelo de flexiones jaleado por el respetable. Sí, como lo leen... Y encima, les salieron imitadores. Vamos, lo que se dice un concierto interactivo, o mejor, 2.0.

Vídeo del día: 'Shadowline', THE FLESHTONES

lunes, 9 de noviembre de 2009

Esto no es un documental



Este año sólo he acudido a un pase del festival In-Edit. En el fondo siempre me pasa lo mismo con este certamen de documentales musicales, planeo ir a cuatro cosas y me quedo en una. En fin, esto no es lo peor. Lo peor es que, encima, elegí mal. Pudiendo haber visto a Johnny Cash y su histórica actuación en la cárcel de Folsom, un repaso a la carrera de Neil Young o la plasmación de cómo se grabó 'La leyenda del tiempo' de Camarón, opté por 'This is not a show', dedicado a REM.

Y no es que la banda esté mal, sino que el -vamos a llamarlo- documental no es más que una serie de retazos de la banda en directo hilvanada por la concatenacion de planos más estúpida de la historia del cine, el vídeo y el documental. Cuando no aparecen Stipe, Buck y Mills -o alguno de los músicos de apoyo- en pantalla, lo que vemos una y otra vez son los pasillos y escaleras del teatro dublinés donde se filmó el asunto sin acción alguna o bien con gente que viene y va sin aportar nada. Ah, y a los responsables de la grabación metiendo la cinta en la cámara.

Entre éstos se encuentra el francés Vincent Moon, creador de vídeos estupendos e innovadores para La Blogothèque, pero al que aquí se le ha ido la olla y aburre a las ovejas con todo lo que no sea REM sobre las tablas.

En cuanto al apartado musical, recapitulo. En 2007, a media grabación de su último álbum, Accelerate, los de Athens decidieron pulir su material más rockero y guitarrero en años con una serie de ensayos abiertos al público. De ahí lo de 'This is not a show'. Fueron cinco conciertos en el teatro Olympia, en Dublín, en los que rodaron su nuevo material y recuperaron viejas canciones, sobre todo de los primeros 80, que normalmente no suelen tocar.

De todo ello se edita ahora comercialmente un doble CD + DVD con 39 temas titulado simplemente 'Live at the Olympia'. Con lo que, me pregunto, ¿qué función cumple 'This is not a show' si las actuaciones ya pasarán a la posteridad en otro lanzamiento?

En lo positivo me quedo con lo estupendo que es ver y oír a REM a lo grande en directo alejados de esos medios tiempos sin chicha ni limoná que han lastrado su discografía en los últimos años. Las tomas de 'These days', 'Living well is the best revenge' o 'Pretty persuasion' desprenden electricidad y frescura, mientras que el momento más hechizante quizás sea la mejor versión de 'Drive' que he escuchado nunca. Con error y parón incluidos, por cierto.

Vídeo del día: So. Central rain, REM

lunes, 2 de noviembre de 2009

Creo que sí



Creo que me ha gustado 'Inglourious basterds', pero tampoco acabo de tenerlo claro. Vamos, que mala no es, pero me ha provocado una serie de sensaciones encontradas, aunque puede que todo obedezca al agotamiento con que llegué al cine. Pero no hablemos de mí.

Hablar de una película muy personal en el caso de Tarantino puede parecer un pleonasmo, pero es que el autor de 'Jackie Brown' parece haber reunido sus filias y haberlas condensado en dos horas y media de cine que alternan fases de altura con momentos de despiporrio, que diría el gran Poli Rincón.

Tras la chorrada para echarse unas risas con sus amigotes -nadie más le vio la gracia, imagino- que fue 'Death proof'', Tarantino vuelve con sus mejores líneas de diálogo desde 'Pulp fiction'. Ahora bien, servidor considera que, a la hora de sentarse a escribir, el amigo Quentin debía de andar algo distraído, porque hay escenas memorables. incluso antológicas -como la que abre el largometraje- y otras que, pudiendo ser sublimes, avanzan más a bandazos que otra cosa. Me refiero en concreto a la de la taberna, que todo el mundo aplaude unánimemente, y a la que, llámenme pejiguero, le veo demasiado las costuras.

Por lo demás, un pasote divertido. Si ver cine en versión original es obligatorio, en este caso no hacerlo supone no sólo el oprobio de pertenecer a la masa borreguil amante del doblaje sino perderse el festival idiomático y de acentos que propone 'Inglorious basterds'. Hablada en inglés -bueno, el dialecto de Tennessee del personaje de Brad Pitt se le parece-, francés y alemán, la irrupción del italiano resulta de los más descacharrante de la cinta. Detalle gratuito: el cameo de Mike Myers como oficial británico -Dios, si parece Chaplin en 'El gran dictador'-, que se lo podrían haber ahorrado.

Puntazos a favor: Uno, el actor austriaco Hans Landa como oficial de las SS resulta simplemente extraordinario, con una creación llena de matices, terrorífica y divertida a la vez. Y dos, la anacrónica inclusión en la banda sonora del tema de David Bowie para la versión ochentera de 'La mujer pantera', que me puso las pilas.

Ahora bien, el que espere un relato histórico que siga sentado. O un film bélico a la usanza clásica. Esto es más un spaghetti western que cambia Nuevo México por la Francia ocupada, al más puro estilo Sergio Leone en 'Hasta que llegó su hora'. Sólo que, si el director italiano no era mucho de mover a la risa, Tarantino en cambio quiere carcajadas en la platea.

Vídeo del día: 'Crystalised', THE XX

jueves, 15 de octubre de 2009

Voy a ser una rock and roll star



Siguiendo con la recuperación de nombres malditos, Sobrevalorado fija hoy su atención en Chet Baker. Posiblemente, el jazzman blanco más popular del siglo XX, una estrella del rock que se dedicaba a otra música, más sutil, más bella. Como trompetista, sólo Miles Davis le hizo sombra; como cantante, pocos le han igualado.


El fotógrafo y cineasta aficionado Bruce Weber -autor de vídeos maravillosos para Pet Shop Boys- filmó en 1987 durante algo más de un año a un Baker hecho polvo por los años de vino y rosas y a gente de su alrededor como ex mujeres, hijos o músicos. De todo ello extrae en 'Let's get lost un retrato -siempre en blanco y negro- sobre un hombre talentoso impermeable a las respoinsabilidades, mujeriego, sensible, heroinómano, huidizo... Un genio de la música acostumbrado a los halagos y a que las macizas le dijeran siempre que sí que nunca desdeñó el camino de la autodestrucción.


Como botón de muestra, la versión sobre la paliza en la que perdió la dentadura, asunto nada baladí tratándose de un trompetista, ya que pasó más de un año hasta que reparendió a tocar su instrumento. Bien, la historia que nos cuenta Baker en la pantalla no aguanta poco después el cedazo al que la somete su esposa de entonces.


Detenido en varios países europeos y el suyo propio por cuestión de estupefacientes, este clon de Elvis o de Chris Isaak llegó a pasar más un año en chirona en Italia. Sus excesos no hicieron más que agrandar su leyenda, pero en los 80 su capacidad ya se hallaba muy mermada. Cincuentón y cadavérico, Baker se muestra en 'Let's get lost' como una bomba andante a punto de estallar. Un años después de rodar se lanzó por la ventana de su hotel en Amsterdam.


Algo larga, casi dos horas, y con un ritmo irregular y exceso de esteticismo, quizás no sea 'Let's get lost' plato para todos los paladares. Pero sí la música de Chet Baker. Escúchenla y serán mejores personas.


Vídeo del día: 'Let's get lost', CHET BAKER


Modelo original



Si yo les digo Wire, ustedes pensarán que me refiero a la serie televisiva sobre la que tanto me gusta perorar, pero si les avanzo que hablo de un grupo de rock, posiblemente no sepan de quién demonios hablo. No se culpen, Wire son una banda seminal del postpunk inglés con una reputación intachable entre músicos y connaisseurs pero prácticamente anónima fuera de círculos especializados.

Eso sí, puede que alguna de su canciones les suene, no por vía directa sino porque sus mejores hallazgos han sido adoptados por decenas de grupos de los 80 y 90, e incluso algunos, como Elastica -la gran sensación del 95, cómo pasa el tiempo-, se labraron una carrera a base de plagio puro y duro. No sólo de Wire, por cierto, que The Stranglers también acusaron a las chicas de copionas.

Bien, Wire han seguido funcionando de forma discontinua pero actualmente han reactivado su ritmo de actuaciones y pasaron por La 2 de Apolo la semana pasada. Sala al 85% de su capacidad, público fan y entusiasta y una banda potente, que pasaba de la furia veloz del 77 a sonidos más prolijos -la manida etiqueta art-rock-, siempre con solvencia y prestancia escénica.

No les voy a aburrir con si tocaron ésta y otra canción, porque tampoco yo domino el asunto. Sólo diré que valen mucho más la pena algunos ilustres veteranos del subsuelo que muchas estrellitas underground locales. Y a las tablas me remito.

Vídeo del día: 'Outdoor miner', WIRE

martes, 6 de octubre de 2009

Pinceles por guitarra



Dentro de la muy pobre cosecha musical española de 2009 llama poderosamente la atención el debut de La Bien Querida, una suerte de cantautora indie a la que una moderna y controvertida producción ha transformado sus canciones de agradables tonadas de guitarra de palo -las maquetas en su myspace pudieron oírse durante casi dos años- a joyas pulimentadas que engarzan el posiblemente mejor álbum nacional del año.

Quedaba por comprobar si pasaba la prueba del directo y el resultado, obtenido el pasado sábado en la 2 de Apolo, fue de notable alto. La interfecta, que atiende por Ana Fernández-Villaverde -sí, necesitaba un alias- fue desgranando las canciones de 'Romancero' con sobriedad, elegancia y, lo que uno menos esperaba, emoción. Porque si de algo peca la chica -o quizás ése sea uno de sus encantos, no estoy seguro- es de cierta frialdad en su canto, de poner cierta distancia entre artista y oyente a la hora de interpretar sus temas.

Por el contario, en vivo se reveló directa y lírica a la vez, recordándome en ocasiones los mejores momentos de La Buena Vida. Claro que el acompañamiento que llevaba, con una banda versátil y avezada en sonoridades poco habituales, acababa por diferenciarla de los donostiarras y de darle un toque personal, algo diferente en el aburrido panorama actual.

Teniendo en cuenta que el productor de su disco, líder de su banda en directo y maromo es David Rodríguez, de los inclasificables Beef -y ahora en La Estrella de David-, uno podría haberse hecho ya una idea de que el directo de La Bien Querida no es lánguido y esclavo de las poses sino todo lo contrario. Una sorpresa tratándose de una mujer que se dedicaba a la pintura y que hace unos pocos años optó por cambiar los pinceles por la guitarra y lanzarse a componer. Eso que hemos ganado los demás.

Vídeo del día: De momento abril, LA BIEN QUERIDA


jueves, 1 de octubre de 2009

Savia nueva



La proximidad de unas vacaciones conlleva que el ritmo de este blog decrezca paulatinamente hasta la parálisis que (espero) padezca la mayor parte del mes de octubre. Dicho lo cual, paso a darles cuenta de la confirmación en directo de dos de los mejores talentos musicales olfateados por servidor en el último año.

De Ezra Furman and the Harpoons ya les hablé a raíz del último Primavera Sound, al que los neoyorquinos se sumaron a última hora para ofrecer una de las mejores actuaciones del certamen. El sábado pasado, su actuación en La 2 de Apolo concitó una buena entrada y pudimos apreciar lo ya detectado (aunque en lalejanía deun festival) en el PS: este chico tien mucho talento.

Una especie de Bob Dylan hipervitaminado es lo que me vino a la mente durante el concierto en referencia a Ezra, un chaval con pinta de película de pagafantas yanquis que canta con entrega y un toque nasal (sí, como el que tocó para el Papa) canciones frescas, rebosantes de energía y clasicismo -esos toques de armónica- a la vez.

No les voy a abrumar con si tocó tal o cual canción porque ¿a ustedes qué más les da? pero sí les voy a hacer partícipes de una reflexión sobrevenida mientras veía en primera fila el concierto. Los cuatro mozalbetes sobre el escenario se manejaban con un dominio de sus instrumentos y unas tablas que para sí quisieran muchos bregados artistas españoles, además de sonar diáfanos, matizados y poderosos. Conclusión: el pop-rock español en general, frente a los noveles grupos anglosajones, es como la 2ª B comparada con la Liga de Campeones.

Excepciones: Manel, por ejemplo. Otro cuarteto de jóvenes, esta vez de aquí, pero a los que se les nota sobremanera lo mucho que tocan en directo. Porque llevan un año en que resulta difícil no haberse topado con un concierto suyo en cualquier fiesta mayor o similar. Sí, yo soy difícil y ése era mi caso. Y mira que tenía ganas desde que les descubrí hará cosa de un año y empecé a dar la tabarra a mis amistades con mi flamante descubrimiento.

Por fin se presentó la ocasión con motivo de las fiestas de El Prat. Apenas 400 personas frente a las 23.000 que se arracimaron en la antigua fábrica Damm de Barcelona dos días antes supone un gran punto a favor. Y bien que lo pasé gracias al buen hacer del cuarteto, que fue desgranando su hasta ahora único álbum con abundantes parrafadas entre tema y tema para tratar de alargar un poco la cosa.

Como el algodón no engaña, sus dos mejores canciones en disco -'Al mar' y 'En la que el Bernat se't troba'- me lo parecieron también en directo, en el que no desentonaron sus apropiaciones de gente tan dispar como Els Pets, Shakira o Pulp. Todo a ritmo de folk -o antifolk, etiqueta muy de moda en Brooklyn- con ukelele al frente y unos juegos de voces de lo mejor que se despacha por estos pagos

Finalmente, las 'Corrandes' que cierran disco y concierto, el tema en el que suben gente al escenario para que cante una rima con el añadido de 'ens ha costat Dèu i ajuda arribar fins aquí', desmereció un poco a causa de la poca gracia de las aportaciones del respetable pratense. Si, yo no subí, pero tenía una muy buena rima relacionada con el Barça.

Vídeo del día: 'Take off your sunglasses', EZRA FURMAN AND THE HARPOONS

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El hombre que sabe



Noche de aniversario el lunes en el palau Sant Jordi. Un señor que cumplía 75 años nos puso a unas 11.000 personas la piel de gallina en un concierto de más de tres horas -único pero- que sólo cabe calificar de emocionante. Leonard Cohen estará algo mayor pero aún sabe cómo imprimir calidez y poesía a unas canciones imperecederas.

La pista del Sant Jordi lució acondicionada con sillas y entradas muy caras para ver al canadiense en su (probablemente) última gira, obligada para asegurarse una vejez con posibles después de que su manager -en busca y captura- de toda la vida le desplumara. Y en esto que salió a escena el artista y recibió una atronadora ovación de bienvenida a la que no me pude sumar porque me hallaba en la cola del bar tratando de aprovisionarme. Y así me perdí casi toda la primera canción, 'Dance me to the end of love'.

La banda, profesional y solvente, arropó convenientemente al maestro Leonardo, como le llama Enrique Morente, eunque en ocasiones pecó de un toque AOR con exceso de virtuosismo incluido. Para servidor, lo mejor fue una de las coristas, cuyo recuerdo permenecerá para siempre en mi corazón.

A lo que iba. La primera parte del recital incorporó temas que no figurarían seguramente en el Top 10 de los muy fans, a pesar de incluir delicias como 'In my secret life' o 'Everybody knows'. No obstante, de las 11 canciones interpretadas -además de un poema leído- no le hubiera ido mal al conjunto ahorrarse una o dos. Ya saben, menos es más.

Porque aquello duró algo más de tres horas. Tras unos 20 minutos de descanso, la segunda manga sí ofreció joyas a cascoporro. De hecho, el arranque con 'Tower of song', 'Suzanne' y 'Sisters of mercy' encandiló al sector más pureta de la audiencia, que iba desde veinteañeros con curiosidad y gusto musical a casi coetáneos del artista.

'Hallelujah', una de las mejores canciones jamás escritas, derramó escalofríos en las espaldas de los presentes. Eso sí, debo admitir que la canción gana en las voces de Jeff Buckley o Rufus Wainwright, sin desmerecer el cadencioso y sentido fraseo de Cohen. Y siguió la piel de gallina con 'I'm your man' y 'Take this waltz'.

Ya en los bises, abrió fuego 'So long, Marianne' y siguió la que quizás sea mi favorita, 'First we take Manhattan', recibida de forma atronadora y con decenas de entusiastas abandonando su asiento para acercarse al escenario. Sobre la tarima, Cohen cantaba con su voz sepulcral, la de un hombre que sabe de qué va esto de la vida, y nos lo cuenta con poesía y emoción.

Recuperó 'Famous blue raincoat', amagó con terminar con 'Closing time' y antes de despedirse aún hubo tiempo para 'I tried to leave you' y un tema, 'Whither Thou Goest', que sirvió para que los músicos dijeran adiós uno por uno. Y se fue dando saltitos y bailando como el hombre feliz que dijo ser. Yo lo fui durante un rato.

Vídeo del día: 'First we take manhattan', LEONARD COHEN


domingo, 13 de septiembre de 2009

I see dead people



Vídeo del día: 'Frankenstein tattoo', WOOG RIOTS

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Spanish Harlem



Mi lectura ligera de verano ha sido 'Los reyes del mambo tocan canciones de amor', de Óscar Hijuelos, libro fervientemente recomendado por mi cuate G., y que adquirí en su compañía hace unos meses allí en tierras tequileras. Un euro y medio al cambio, en edición de bolsillo, por cierto.

La historia la recordaba vagamente, de cuando vi, a primeros de los 90, la versión cinematográfica -antes hubo un musical en Broadway- protagonizada por el siempre excesivo Armand Assante y un españolito recién aterrizado en América que atendía por Antonio Banderas. De lo que sí me acuerdo es del nulo poso que me dejó la peli en cuestión, pero como G. insistió y yo me fío de él -aunque no sé si debería-, pues adelante con el librito.

Dos hermanos cubanos, músicos de profesión, llegan a Nueva York a finales de los 40 a buscarse la vida en las orquestas de mambo de la época. A partir de ahí, una crónica detalladísima de la vida en el Spanish Harlem y de los usos y costumbres de la época, además de una guía farandulera de primer orden, eso sí, algo antigua, sobre los locales de moda para beber, bailar y lo que ya saben en la Gran Manzana.

Precisamente ésa es una de las facetas más destacadas de la novela. Un elevado octanaje erótico impregna las páginas de 'Los reyes del mambo...', con momentos que alcanzan cotas casi pornográficas que, por qué no decirlo, confieren un estímulo añadido a la narración.

Mas no se confundan. No es un libro de los que se leen con una sola mano. La historia de los hermanos Castillo -uno apocado y melancólico, volcánico el segundo- se lee con agrado y facilidad, aunque Hijuelos peque a veces de prolijo con los detalles y deje poco espacio a la imginación en un sentido abstracto. Es decir, te cuenta con tanta exactitud cómo era un lugar o una situación que al lector no lo quedan dudas. Tal lugar o situación eran así. Punto.

Vídeo del día: 'El cumbanchero', TITO PUENTE

lunes, 24 de agosto de 2009

Retrato en frío



Ahora mismo no estoy muy seguro del título de la película de la que les iba a hablar. Ah, vale, 'Enemigos públicos'. No porque haga ya una semana que la vi, sino porque hace meses que en mi mente la vinculo a tres nombres propios: Michael Mann, Johnny Depp, John Dillinger. Del director de 'El dilema' o 'Heat' me interesa casi todo, del outsider de Hollywood unas cuantas cosas, y al gangster de los años 30 ya lo conocía gracias a pelis como las dos tituladas 'Dillinger' a secas y realizadas respectivamente en 1945 y 1973 -tremenda ésta, realizada por John Millius-.


Quien espere una cinta tipo Hollywood con muchos tiroteos coreografiados y escenas espectaculares se equivoca. Y errado también irá el que busque un enfoque más clásico, de cine a la vieja usanza tipo 'Camino a la perdición'. Mann, enamorado del vídeo digital, opta de nuevo por este formato, como en 'Collateral' o la adaptación a la gran pantalla de 'Miami vice', serie creada por él mismo en los 80, y el resultado es un tono bastante aséptico, casi documental, que confiere un acertado tono realista al film, pero que adolece de un aire en exceso frío.


Por cierto, un inciso tecnológico. la peli, rodada en vídeo digital, como ya he dicho antes, no puede verse, al menos en la Ciudad Condal, en ese formato, y hay que verla hinchada a celuloide con escasa pericia en el empalme de los rollos. ¿Molesta mucho eso? Hombre, depende. Fin del inciso.


John Dillinger fue un producto de su época, un ladrón de bancos que aprovechó el creciente poder de los medios de comunicación para justificarse ante una población que las pasaba canutas -los efectos del crack del 29- y sentirse así más seguro oculto entre la gente. Le gustaban los trajes buenos y creerse una suerte de Robin Hood del Medio Oeste.


Con estos mimbres, Mann hilvana un relato sobre las andanzas del atracador que mete dentro de la acción al espectador -cortesía del vídeo y de la cámara en mano- pero no emociona. Depp y Christian Bale optan al notable, aunque para quien esto escribe la sorpresa fue ver a Marion Cotillard como novia de Dillinger. No he visto el biopic de Edith Pif ni recuerdo nada más de la actriz gala, pero sí guardo en la memoria la escena en la que, al poco de conocerse, queda inevitablemente enamorada de Dillinger/Depp.


Es sólo una expresión en la mirada, sin mover un músculo, absolutamente genial, que trasluce amor auténtico. Imagino que me llamó tanto la atención porque no recordaba cómo iba el asunto. Sorprende también ver a Stephen Dorff en acción, un tipo de esos que ha acabado convertido en lo que en EEUU llaman "veneno para la taquilla", al igual que Gary Busey o Val Kilmer, pero más joven.


Mann juega con la pareja Dillinger - Purvis (el agente del FBI encargado de trincarle) mostrando dos caras de la misma moneda, pero desde una perspectiva más sobria y neutra que la de 'Heat' con los personajes encarnados por Pacino y De Niro. Aquí no hay subrayados musicales ni planos premonitorios. Sólo un duelo -ficticio y actoral- que raya a gran altura. Véase la visita del Hombre G al gángster en la trena.


He oído y leído opiniones decepcionadas con el film. La mayoría de ellas no entran en determinados aspectos de la película y más bien denotan que esperaban otra cosa. Me van a perdonar, pero hoy en día -habiendo internet- ir al cine sin tener una idea aproximada de lo que se va a ver, pues... luego pasa lo que pasa.


Vídeo del día: 'Mr. Shoji', SINGLE

viernes, 21 de agosto de 2009

Iconoclasta e incisivo



Jaime Bayly es un tipo con el que seguramente uno se lo pase de miedo tomando unas cervezas. Periodista, escritor y presentador de televisión, tipo controvertido en su Perú natal, afincado entre Miami, Lima y Buenos Aires, se caracteriza por no tener pelos en la lengua y hablar de todo con claridad, empezando por sí mismo. En 'El canalla sentimental' pasa revista a su vida actual desde los prismas de divorciado, bisexual, padre de dos niñas, estrella mediática, repudiado por su familia y unas cuantas cosas más.

Mi queridísima amiga L. -que ya me obsequió con 'Los últimos días de la Prensa', también de Bayly- volvió a agasajarme hace unos meses con la última obra de su compatriota, a la que me enfrenté con cierta desconfianza, ya que 'Los últimos...' me había dejado un poco frío. En cambio, un entusiasmo coleguil se apoderó de mí al empezar 'El canalla...'. Bayly se transmuta en Baylys -él sabrá por qué- para pergeñar una especie de autobiografía de ficción en la que cuenta su día a día cambiando algunos nombres, lugares y circunstancias... pero tampoco mucho. Como él mismo dice, escribe "novelas en las que se entremezclan episodios de mi vida con la imaginación del autor. No todo lo que se cuenta ha ocurrido en la realidad, ni todo lo que se narra es pura ficción".

Bayly(s) se mofa de sí mismo, de llevar varios calcetines puestos incluso para dormir, de su pereza congénita, de hacer un programa de éxito entrevistando a gente que aborrece sólo para poder vivir como un rey y poder escribir. Libros, por otra parte, que las librerías exhiben en cajones de saldos de los que él trata de recuperarlos en una cruzada delirante.

A quienes no les suene el tipo, igual caen si les digo que quedó finalista del Planeta el año en que Juan Marsé, con un par, denunció como miembro del jurado que la obra ganadora, de la monísima Maria de la Pau Janer, era un truño ilegible, y casi lo mismo 'Y de repente, un ángel', de Bayly. Mientras la seudoescritora mallorquina se hizo la ofendida, Bayly se lo tomó con humor y dijo que devolvería el dinero. Lo que no hizo, naturalmente.

Ligero, incisivo, mordaz, deslenguado, iconoclasta, brillante, depresivo, egocéntrico... se pueden decir muchas cosas, pero no que el limeño sea un personaje aburrido. Tampoco aburre el libro, que no pasará a la historia de la literatura, pero resulta de lo más apropiado para estas semanas de calor y galbana.

Vídeo del día: 'Wouldn't it be nice?', BEACH BOYS

miércoles, 12 de agosto de 2009

Shakespeare en el Oeste



Estas últimas semanas he dado buena cuenta de una de las delicadas joyas que periódicamente nos entrega a los amantes de las buenas series la cadena HBO. Se trata de 'Deadwood', la mejor aproximación al mundo del Oeste desde 'Sin perdón' de Clint Eastwood, con la que comparte una visión realista, nada mitificadora, de aquella época. Barro, suciedad y cutrez a porrillo debían conformar el ambiente en aquellos tiempos y bien que lo plasma esta serie, al igual que el lenguaje repleto de fucks.

La trama: Estamos en 1876 y Deadwood es un campamento minero al pie de las Rocosas en lo que ahora es Dakota del Sur. Se trata de un lugar sin ley que aún no pertenece a los Estados Unidos y en ese marco de buscavidas, mineros, putas y mangantes varios se dan cita una serie de personajes, la mayoría de los cuales existió realmente, y alguno de los cuales puede que les suene, como Wild Bill Hickok, Wyatt Earp o Calamity Jane.

Rodada con profusión de medios y una adecuadísima ambientación, la serie huele a HBO por los cuatro costados. El tempo, los diálogos, las interpretaciones... todo ello tiene factura de clásico, en especial las lecciones que dictan actores muy solventes, con el gran, el inmenso Ian McShane a la cabeza. Su personaje, Al Swearengen, es el mejor compendio posible de los arquetipos shakesperianos y el único que puede desbancar a Tony Soprano del trono de los hijoputas televisivos. Es obligado, una vez más, acercarse a la versión original. La voz de McShane -igual le han visto en 'Sexy beast' o 'Scoop'- es una de las más tremendas que pueden escucharse.

Yo, que soy de los de V.O, en este caso no he tenido elección, ya que me he hecho con el pack made in USA de las tres temporadas, que no está doblado en castellano sino en mexicano. Y como que no apetece oír chupavergas en vez de cocksucker. Eso sí, los subtítulos los he tenido que leer como un güey más. Es lo que tiene comprar en Amazon.

Lo único malo que se me ocurre es también una interpretación, la de Timothy Olyphant -el malo de la cuarta Jungla de Cristal-, que se pasa los 36 episodios con un rictus que quiere transmitir ira contenida y mueve más a la risa que otra cosa. Y, bueno, hay otra cosa negativa. 'Deadwood' es una obra inacabada y así quedará. HBO le propuso al creador del proyecto una cuarta temporada de sólo seis episodios y éste contraofertó con dos TV movies como cierre. Finalmente, nada ocurrió y el final de la tercera temporada quedó como el definitivo.

Próximo objetivo: temporadas 3, 4 y 5 de 'The wire'.

Vídeo del día: 'Almost blue', CHET BAKER

jueves, 6 de agosto de 2009

Pío pío



Chulo, muy chulo ha quedado el nuevo estadio del Espanyol. Servidor asistió el domingo a la inauguración del recinto, que, bueno, sí, está un poco donde Cristo perdió el gorro, salvo para los que vivan en Cornellá, a los que les debe parecer un emplazamiento muy céntrico. Hablando un poco en serio, les diré que tampoco es un lugar tan remoto y que lo malo es lo mal comunicado que está (aún) el lugar.

Porque el campo viene a estar donde se acaba Cornellá, y detrás, lo que queda es un solar -donde algún día habrá aparcamientos y un centro comercial, dicen- y una autovía, la A-2, que cierra el paso a cualquier otro acceso que no sea una futura salida de la propia autovía. En fin, que fui de paquete en la moto de gran cilindrada de mi querido M., y suerte de eso, porque los que fueron en coche aún tratan de entrar en la Ronda de Dalt.

El campo. Moderno, cerradete, estilo olla a presión. Circulación interna correcta, asientos estupendos y un diseño arquitectónico que debería llevar a su autor a la cárcel durante, pongamos, tres meses. A ver, construyes un estadio nuevo para 40.000 espectadores y resulta que las localidades son todas cubiertas... menos un 8% del aforo, en las cuatro esquinas. A ver, en el siglo XXI ¿cuál es el problema para que todo el mundo esté a cubierto? ¿Que hay que cambiar el diseño? Pues se cambia. Mucho se habla (mal) de lso abogados, pero ojo con los arquitectos. Ah, los culpables atienden por Reid Fenwick Asociados y Gasulla Arquitectura y Gestió.

Asimismo, otro asunto mejorable es la pasarela de servicio en lo alto de las tribunas que rodea el estadio y que queda a la misma altura que las localidades más altas. El césped se ve igual, pero la grada de enfrente, y el palco, no. Y a veces, es ahí donde está la salsa del fútbol.

Por lo demás, la ceremonia resultó bastante distraída para lo que suelen ser este tipo de actos, y la franquicia de La Fura dels Baus que se encargó de los números acrobáticos estuvo muy correcta. Tras el choque, el precioso vídeo histórico del club, con fondo sonoro de Arcade Fire, demostró que los pericos tienen más gusto musical que Guardiola y su Coldplay de los cojones. En cuanto al partido, muy distraído, con un Espanyol muy motivado y un Liverpool -salvo Gerrard y alguno más- en plan turista de Lloret.

Ya puestos, el israelí Ben Sahar tiene muy buena pinta, con buen regate y, sobre todo, gol. En cuanto a Nakamura, la toca como si se hubiera criado en la Masia; ahora bien, será porque estamos en pretemporada o porque tiene 31 años, pero de fuerza y velocidad va más que justito.

Y nada, que los pericos disfruten del nuevo campo y se abriguen. Que detrás de la última fila hay una reja y... el vacío.

Vídeo del día: 'The king of rock'n'roll', PREFAB SPROUT

viernes, 31 de julio de 2009

Reincidentes



La gente de Pixar lo ha vuelto a hacer. He visto 'Up' y es otra joya, a la altura de 'Wall-e'. Bien, puede que casi a la misma altura, porque salí más fascinado de ver al pequeño robot, pero puede que sea achacable al efecto sorpresa. En este caso, no obstante, he podido disfrutar como gran novedad de las ventajas de la proyección en 3D -ojo, no todas las salas cuentan con este sistema- y sí, es muy curioso, pero los primeros 10 minutos. Luego te acostumbras y te parece igual que antes.

Al igual que apunté hablando de 'Wall-e', hay dos partes diferenciadas en 'Up'. Una primera con escaso diálogo que resulta uno de los mejores homenajes nunca hechos a la historia del cine, con planos, secuencias y encuadres que te llevan mentalmente a esos rincones de la memoria donde se almacena lo mejor de lo mejor. Algo de Chaplin, de las pelis de piratas de Errol Flynn y hasta 'ET' es lo que puedo recordar.

Por si no están al tanto,el film cuenta la escapada hacia la aventura de un yayo que de joven quiso ser aventurero junto a su mujer, a la que le unía esa pasión por el riesgo que, por una cosa u otra, no llegaron a poner en práctica. En el otoño de su vida -vaya expresión cursi- y una vez viudo, se pone manos a la obra y levanta con globos su casa camino de los tepuys venezolanos. Con polizón incorporado, un niño gordito que también quiere ser un héroe de lo indómito.

No les he reventado nada, porque el tráiler y hasta los anuncios cortos cuentan esto. Eso sí, ya no les doy más pistas, que si no la cosa pierde su gracia. Ah, no se pierdan el cortometraje previo, también de Pixar, un prodigio de delicadeza.

Volviendo a 'Up', evidentemente, la segunda mitad de la película resulta más movida, con un carrusel de situaciones repletas de ritmo, que para algo es (en teoría) una película infantil. Ahora bien, me pregunto si esta gente no siente la tentación de hacer una película, esta vez entera, más dedicada a un público adulto. Como las de Miyazaki, el de 'El viaje de Chihiro' y otras, que, todo hay que decirlo, se me hacen algo pesadas a la media hora.

Dos cosas para acabar. Primera: No se lo destripo, pero en los primeros minutos del metraje puede apreciarse un encadenado -o puede que secuencia, no lo recuerdo con exactitud-, que merecería pasar a la Historia del Cine -así, con mayúsculas- como epítome de sensibilidad y maestría en el uso de la elipsis. Ya saben, menos es más.

Segunda: ¿Pegarle una hostia a un niño de siete años es falta o es delito? ¿Y a su abuela sesentona? Porque daría para seis párrafos lo malcriados que son los niños actuales y lo estúpidos que pueden ser los mayores que los acompañan. Y ya que me lo preguntan, mi sobrino es el crío más formal en público que conozco.

Vídeo del día: 'Fortunate son', CREEDENCE CLARWATER REVIVAL

miércoles, 29 de julio de 2009

Noche gótica



Lo que paso a referirles no es que tenga look a lo Tim Burton ni locución de Vincent Price; simplemente, fui de concierto a la Plaça del Rei, en el corazón del Barrio Gótico barcelonés. Sí, marco incomparable, ya se sabe, con sillas de tijera y todo, vaya chorrada por cierto, para ver y escuchar a dos perlas del cada vez menos underground local.


Primero, Extraperlo, de los que ya conté algo por aquí hace unas semanas. Pues nada, lo mismo, gente muy joven que calca -no sé si involuntariamente- a los primeros Prefab Sprout, a Orange Juice y a los españoles Ciudad Jardín, con un pop de aires tropicales, muy estival, y que a quien no conozca a los antes citados le sonará muy novedoso. No es mi caso, y no me parecería demasiado grave si contaran con canciones de fuste para sustentar el invento; desgraciadamente, aparte de la resultona 'Bañadores', no queda sino la nada.


Paso a hablarles del lugar, que tiene más enjundia. La plaza en cuestión, preciosa, sólo tiene una salida natural, que estaba vallada. Se accedía a través de no recuerdo qué edificio y un patio. Bien, estaba prohibido entrar con comida o bebida, así que había que tragarse dos conciertos de música movida de una hora aproximada cada uno sentado y seco. En teoría, claro.



Porque en el acceso vallado te ponían una pulsera tipo "salgo de la disco y vuelvo a entrar", cruzabas al exterior y te asaltaban los lateros pakistaníes -algunos muy maleducados- para que saciaras tu sed. Luego, te metías la lata en el bolsillo y entrabas tranquilamente. Resultaba obvio y se veía claramente, pero el Ayuntamiento, que organizaba el bolo dentro del Grec, prefirió la chapuza esta a habilitar una barra en el interior de la plaza. Que quedó igualmente llena de latas al final de la noche.



La segunda banda de la noche eran los antes muy marcianos Tarántula, que han domesticado sonido y actitud en su nuevo álbum, 'Humildad trascendental', que por cierto, uno puede bajarse gratis desde su web. Ahora en formación de cuarteto, el combo ya no es tanto Derribos Arias como los Siniestro Total de 1984, los de 'Menos mal que nos queda Portugal'. Más tabernarios que surrealistas, los tarantuleros tienen sus propios 'Miña terra galega' -que sería 'Condes de barcelona- o 'Menea el bullarengue' -'Con toda la marcha'-.


Divertida e inconoclasta, la banda arrastra tras de sí un grupo de amigotes-seguidores que resulta enternecedor por su empeño en diferenciarse. Es lo que tiene la juventud, imagino, y si lo reconozco en los demás es que ya soy mayor, mucho me temo. A lo que iba, bigotes setenteros y gorras baratas de paleto americano conforman la imagen predominante en esta peña que busca la originalidad en lo que se hacía hace 25 años. Pero ésa es otra cuestión.


Vídeo del día: 'Con toda la marcha', TARÁNTULA

lunes, 27 de julio de 2009

La reina del Carrefour



Tremendo, memorable truño el de Madonna la semana pasada en el Estadio Olímpico. He tardado seis días en ponerme a escribir porque, de verdad, me da pereza. Pero un artista se debe a su público y ustedes (los que no fueron) merecen saber la verdad. Que no es otra que la ex de Guy Ritchie canta como una almeja, que el montaje no es digno de un gran estadio y que ver el culo apretado de una señora de 50 años no compensa pagar una entrada tan cara.


A todo esto, unas 40.000 personas a lo sumo acudieron a ver a la Ciccone. El público de la señora no parece tan fiel como para dejarse 72 pafias en un boleto. Eso, como mínimo, que había entradas más caras. La gente, además, llegó a su bola; es decir, tarde. Cualquiera que haya ido a Montjuïc a un espectáculo sabe que ir en coche o en taxi supone quedarse atascado en la subida. Por ese motivo, el concierto empezó con 30 minutos de retraso. Por eso, y también a ver si así la grada presentaba un aspecto menos desangelado.


Total, que empezó el show, con mucho videoclip rutilante en las diminutas pantallas de vídeo y Madonna interactuando con sus bailarines. El show se estructuró en cuatro partes, con una primera centrada en su último y poco memorable álbum, 'Hard candy'. Daba lo mismo que Pharrell Williams, un rapero de lo más interesante, cantara con ella desde las pantallas o que éstas acompañaran una canción con imágenes de Britney Spears: la diva cantaba peor que Alaska, con unas notas graves dignas de un camionero y una querencia por el berrido para disimular que no se alcanzan según qué registros.


Para tapar agujeros estaban también las muy solventes coristas y la propia voz de Madonna, haciéndose coros pregrabados a sí misma. Patético. Eso sí, en consonancia con lo mediocre de la puesta en escena, por mucho Rolls que sacara. Nada que ver con su anterior gira, el Confessions Tour, muchísimo más inspirado en forma y contenido. Aquí, ni una pantalla circular en la parte central aportaba demasiado, al igual que el sonido, pobre y amazacotado.


Un descafeinado 'Vogue' cerró el primer bloque, mientras que el segundo, dedicado a las viejos éxitos ochenteros, incluyó destrozos de las hasta ahora siempre resultonas 'Holiday' o 'Into the groove'. El oportunista homenaje a Michael Jackson resultó, sintomáticamente, de lo mejor de la noche, con un bailarín emulando al finado bajo extractos de 'Billie Jean' y 'Wanna be startin' something'. Y siguió el megamix -thermomix sería más apropiado, aquello era un triturado de cosas antaño deliciosas- de Madonna, enlazando unos temas con otros, con sampleados de hip hop o de los Sex Pistols, demoliendo lo mejor de su repertorio, como 'Dress you up' o 'Music'.


Pero faltaba la madre de todas las locuras. Un inenarrable segmento hispano-latino-zíngaro-balcánico, con ecuménicos y sonrojantes mensajes de paz y amor, y canciones de juzgado de guardia como 'Spanish lesson' o 'La isla bonita'. A su vera, un grupo de músicos sacados de una parodia de Emir Kusturica nos deleitaban con su lectura del encantador sonido de la Europa suroriental. Vamos, que sólo faltaba la cabra.


¿Fue todo una mierda? No, la recta final tuvo momentos de brillantez por fin, como 'Like a prayer', la mejor pieza de la noche y la primera que hizo bullir a la multitud. El broche de cierre, con 'Ray of light' y 'Give it 2 me', mantuvo la excitación pero no desató la locura. Ni siquiera ver a Justin Timberlake -mi estrella mainstream favorita- en pantalla produjo temblores bajo los pies de los presentes.


¿Conclusiones? Que un estadio le queda muy grande a la Madonna actual, y que su show es más propio de un Palau Sant Jordi o similar. Que debería ir más a clases de canto y menos al gimnasio. Que su supuesto glamour resulta chabacano hasta en el Carrefour. Que enlazar canciones en plan discoteca está bien si las melodías resultan reconocibles. Que su empanada místico-religiosa sería más llevadera con más biblioteca y menos discoteca. Que, visto el público, que se dio cita, Madonna marca tendencia igual que la Juani de Bigas Luna.


Vídeo del día: 'Like a prayer', MADONNA


martes, 21 de julio de 2009

Això és una dona



Hasta hace una semana, Lucinda Williams era un nombre que me sonaba vagamente asociado a las cunetas de country de las tiendas de discos. Pero ni idea de sus discos, su canciones o la cara que tiene. Pues bien, el lunes por la noche me hubiera casado con ella. Qué mujer, qué carisma, qué voz, qué canciones, qué banda, qué concierto...

Les decía que hace unos días, una serie de artículos sobre la señora Williams y su inminente debut en España llamó mi atención. Como las fuentes eran fiables, pedí un favor, me fue concedido y conseguí una entrada. Solito, fui a Apolo apurando la hora y entré con el bolo recién iniciado. Luego me enteré de que, al estilo de los grandes del soul, la banda había estado tocando casi media horita, a modo de calentamiento, sin la diva en escena.

La señora Williams lleva tres décadas dando lustre a una carrera labrada a base de canciones descarnadas sobre barras de bar, noches prometedoras y amaneceres decepcionantes. Todo ello, envuelto en un rock con pinceladas country y ocasionales apuntes de folk y blues. A lo ya dicho, súmenle una voz rota, poderosa, macerada en bourbon y Marlboro, y tendrán a una intérprete superlativa.

El punto definitivo al guiso lo aportaba una banda sensacional -dos guitarras, bajo y batería- que, curiosamente, parecía bastante más joven que la solista. A todo esto, Lucinda va por los 56 años y su look actual la asemeja bastante a Chrissie Hynde, la de Pretenders. Delgada, pelo negro, vaqueros apretadotes, como decían de la señora de Jordi Pujol sus fieles, "això és una dona".

Dicen sus seguidores que la de Louisiana se ha domesticado, que ya no es la fiera dispsómana de antes. Bien, no puedo comparar por falta de referentes, pero la mujer dio uno de los conciertos más cálidos que he visto en mucho tiempo. Arropada por unas 600 almas muy entusiastas, la Williams se esforzó por conectar con su público y llegó a vérsela emocionada por la respuesta del respetable. Un loable caso de retroalimentación.

Concluidos los bises, salió a escena sola con su guitarra y las gafas de ver puestas para cantarnos Adiós corazón amante de Violeta Parra. Leyendo a duras penas la letra y cantando en un voluntarioso español, Lucinda nos mandó a casa con un regalo.


Vídeo del día: 'Essence', LUCINDA WILLIAMS