viernes, 23 de diciembre de 2011

Los mejores de 2011


No ha sido 2011 un año espectacular en materia musical, ni a nivel internacional ni de estar por casa. Dos discos de artistas consolidados (PJ Harvey y Antònia Font) han sido los mejores para este blog con mucha diferencia sobre el resto del material publicado. Tampoco ha sido un año de grandes canciones en el apartado resto del mundo mientras que a escala española unos cuantos nombres consagrados (Fernando Alfaro, Sr. Chinarro, Nacho Vegas) han rendido mejor en las distancias cortas que en el álbum. Lean y discutan.

DISCOS INTERNACIONALES

1.- P.J. HARVEY - Let England shake

2. - THE BLACK KEYS - El camino

3.- MARIANNE FAITHFULL - Horses and high heels

4.- BEIRUT - The rip tide

5.- VERONICA FALLS - Veronica falls

6.- WILCO - The whole love

7.- TOM WAITS - Bad as me

8.- DESTROYER - Kaputt

9.- THE WAR ON DRUGS - Slave ambient

10.- GIRLS - Father son, holy ghost


CANCIONES INTERNACIONALES

1.- LANA DEL REY - Video games

2.- THE BLACK KEYS - Lonely boy

3.- WILCO - One Sunday morning

4.- VERONICA FALLS - Bad feeling

5.- PJ HARVEY - The last living rose


CONCIERTOS INTERNACIONALES

1.- BEACH HOUSE

2.- JANELLE MONÁE

3.- PULP

4.- P.J. HARVEY

5.- THROWING MUSES

6.- CHARLES BRADLEY

7.- BRYAN FERRY

8.- DESTROYER

9.- CARIBOU

10.-  ECHO AND THE BUNNYMEN


DISCOS NACIONALES

1.- ANTÒNIA FONT - Lamparetes

2.- NACHO UMBERT Y LA COMPAÑÍA - No os creáis ni la mitad

3.- CHRISTINA ROSENVINGE- La joven Dolores

4.- MANOS DE TOPO - Escapar con el anticiclón

5.- ORNAMENTO Y DELITO - Adorno


CANCIONES NACIONALES


1.- NACHO VEGAS - La gran broma final

2.- NACHO UMBERT Y LA COMPAÑÍA - El senyor Esteve

3.- FERNANDO ALFARO - Extintor de incendios

4.- CHRISTINA ROSENVINGE - Mi vida bajo el agua

5.- SR.CHINARRO - Una llamada a la acción

6- ANTÒNIA FONT- Boreal

7.- ORNAMENTO Y DELITO - Bono es Dios

8.- LA BIEN QUERIDA - Queridos tamarindos

9.- BIGOTT - Cannibal dinner

10.- JOSELE SANTIAGO - Sol de invierno



CONCIERTOS NACIONALES

1.- TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO

2.- LA BIEN QUERIDA

3.- ANTÒNIA FONT

4.- ATOM RHUMBA

5.- BIGOTT

jueves, 22 de diciembre de 2011

Le beur et la prison




- 'Un profeta': Un caso de manual de 'me-habían-hablado-tanto-de-ella-que-esperaba...'. Ojo, una buena película, que no está la cosa para desdeñar celuloide de calidad, sólo que, al llegar tarde como casi a todo, mis expectativas eran inmensas. Cine carcelario francés, con historia de aprendizaje y supervivencia incluida. Violencia verosímil, tensión sabiamente administrada y un intérprete en estado de gracia. El pero que le pongo obedece a -atención, spoiler- que el inexperto muchacho magrebí (beur) acaba manejando los hilos con una soltura más propia de 'El mentalista' que del tono hiperrealista que acompaña la acción.




- 'Predators': Obviamente, una peli de domingo por la tarde, pero mucho más decente que lo que cabría imaginar. Olvídense del estúpido intento de mezclar aliens con predators -dos films, dos- y devoren palomitas a gusto con una cinta deudora de la original protagonizada por el ex gobernador de California en 1987. A priori nadie se creería como action hero a un tipo que ha encarnado a Manolete (Adrian Brody), pero el ex de la Pataky cumple con creces. Pasa volando.





- 'Si la cosa funciona': Correcto vodevil genuinamente neoyorquino a cargo de un Woody Allen que en 2009 volvió cual zapatero a sus zapatos a lo que sabe hacer tras sus, ejem, proyectos en Barcelona y Londres. Bueno, 'Match point' es una gran película. Allen retomó posteriormente su afición por la vieja Europa en 'Conocerás al hombre de tus sueños' y 'Medianoche en París', cintas que no he visto y me inspiran escasa confianza. En cambio, la que me ocupa deja un ligero pero agradable peso a comedia bien escrita con algunos de los mejores diálogos de su autor en lustros. Un acierto, además, el usar de alter ego a Larry David, que clava el eterno personaje de neurótico-maniático sin necesidad de tics ni tartamudeos como la horrenda composición de Kenneth Branagh en 'Celebrity'.

Vídeo del día: You! Me! Dancing!, LOS CAMPESINOS!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Los abuelos tienen un plan



The Sonics se formaron en 1960, y por mucho que he buscado, no he encontrado la fecha de nacimiento de sus integrantes, por lo que imagino que, en el mejor de los casos, estarán ahora a punto de cumplir 70 años. Hacia 1963 adoptaron su formación definitiva, al año siguiente editaron su primer single,'The witch', y ya en 1965 salió a la calle 'Here are the Sonics', uno de los pocos álbumes calificados comúnmente de míticos que merece la etiqueta. No duraron mucho, ediaron dos LPs más y un puñado de sencillos y en 1967 se acabó lo que se daba. Desde entonces no hubo más que alguna reunión parcial, afortunadamente esporádica, hasta que a finales de 2007 una formación bastante fiel a la original regresó a los escenarios.

Pasaron por el Primavera Sound meses después y me quedó una sensación agridulce. Tocando en el mayor de  los escenarios, el punch se perdía en la inmensidad del Fórum y su feroz rock de garaje quedaba rebajado al nivel de una orquestilla de crucero. Así pues, cuando se anunció su retorno a estos lares me quedé un poco así, como lamentando que la cosa no diera para más. Pero un par de voces autorizadas me hicieron cambiar de opinión y acabé dando con mis huesos en Salamandra una noche de miércoles a ver cómo les iba a los yayos.

La velada empezó extraña. Entro y oigo al portero decirle a un colega que el cantante del grupo telonero se ha pegado un leñazo de órdago en la primera canción y ahí se acabó su actuación. Entro, pillo sitio en la barra y pasa media hora sin que ocurra nada. Entonces atisbo por una rendija cómo se llevan al infortunado vocalista en camilla con una pierna entablillada y un collarín camino de la ambulancia. Pobre.

Después de una espera interminable se levanta la pantalla-telón y salen los Sonics. Ay, Dios, qué mayores son. Vale, como los Stones, pero ni se tiñen el pelo ni mantienen un estado de forma adolescente (como Jagger) ni han ido al infierno y han vuelto (como Richards). Parecen salidos de una terraza de la costa almeriense, con el autobús del tour operador esperando. Pero, ah amigo, empiezan a tocar y no es la misma vaina.

Mis temores se desvanecen. El quinteto arranca con vigor y poderío y la audiencia, que al final ocupa tres cuartas partes del local, le sigue con entusiasmo. A todo trapo, el genuino rock de garaje del noroeste no ha perdido ni un ápice de efectividad. Caen temas propios y ajenos, pero son sus tres reconocidos pelotazos los que ponen la sala patas arriba: 'Have love, will travel', 'Strychnine' y 'Psycho'. Cuando se retiran, pienso que han dejado el último tema a punto de caramelo para engancharlo vía medley con 'Louie Louie'. Salen para el bis y, sin medley, claro, ofrecen un granítico 'Louie Louie'.

Ha sido poco más de una hora, pero no ha sobrado nada. Y quizás la etiqueta de 60's punk sea un poco exagerada, a la vista de una escena entrañable: Una señora mayor -pero mayor de verdad- sale del camerino y monta la mesa del merchandising, que vuela en cuestión de minutos. Antes de volver con el que sea su marido y los demás, se hace fotos con algunos fans irredentos, felicísimos de llevarse a casa la estampa.

Vídeo del día: 'Boss hoss', THE SONICS

lunes, 12 de diciembre de 2011

Y van...



Un Barça irregular, un Madrid que venía lanzado, un técnico consecuente y un mago sin conejos en la chistera. El resultado final, que ya conocen, me parece un arma de doble filo. Un día de estos moriremos de tanta felicidad.

- CASILLAS: El mejor del Madrid, como en los viejos tiempos. Como Maldini o Giggs, otro que se retirará sin un merecido -aunque sea honorífico- Balón de Oro. Hizo dos paradas antológicas y ejerció como capitán en la segunda parte, gritando como un descosido cuando las estrellas arrojaron la toalla antes de que el árbitro pitara el final.

- VALDÉS: Tras la pifia del gol, confieso que dudé. Le vi imperturbable arriesgar una y otra vez para no incurrir en el pecado del patadón y, me avergüenzo, caí en el error de la duda. Olvidé lo que los futbolistas del Barça no: el estilo no se negocia. Por lo demás, un valor seguro. Mal colocado en un disparo de Kaká, ha tenido rapidez para sacar una mano afortunada.

- COENTRAO: Lo que tiene ver el partido por segunda vez, enfriadas ya las emociones, es que te llevas una sorpresa con tus opiniones iniciales. Pues no hizo tan mal partido Coentrao, incluso puede decirse que jugó una primera parte muy entonado. No obstante, Cesc, que no es Llorente precisamente, se lo merendó en el tercer tanto y acabó acusando problemas de colocación en un puesto que no es el suyo. La etiqueta de "30 millones" y las veleidades de su entrenador -ayer carrilero, hoy medio centro, mañana lateral derecho- juegan en contra de un futbolista correcto y poco más.

- ALVES: Algo aturullado en la primera parte, en la segunda se merendó a Marcelo. Fue su mejor partido como extremo, con diferencia. La rosca del gol de Cesc y la que Xavi apenas olió las hubiera firmado tranquilamente Michel.

- PEPE: Supo controlar casi todo el partido su ardor guerrero -al final, la cabra tiraba al monte- y anduvo veloz saliendo al corte hasta que el Madrid se partió por la mitad y ya no sólo venía Messi de frente sino toda la caballería. Pudo ser expulsado, como Messi, Lass y Ramos.

- PUYOL: Parecía que entraba en el once de forma forzada, una concesión del míster a los galones. Nada de eso. Colocado e indesmayable, sostuvo la defensa de tres el día en que Piqué anduvo más despistado.

- RAMOS: El Madrid gana enteros con un central como él, rapido, valiente y autoritario. Y los pierde porque al adelantar la línea, a otros como Marcelo se le ven más las costuras. Pasó una noche entretenida en su pugna con Alexis, por lo que cuando llegaba alguien más al área no daba abasto. Tiende a perder la concentración en los minutos finales.

- PIQUÉ: Ahora que Puyol tiene tiempo libre, que le dé un par de tortas a ver si espabila. Jugó con una inseguridad desconocida en él y tuvo un ataque de pánico en la jugada del gol merengue al recular y habilitar a Benzema.

- MARCELO: Mou debería prohibirle pisar campo propio y que juegue de la medular para adelante. Puede ser jugador del Madrid, pero no defensa del Madrid. Y aunque parezca anecdótico, el rebote en el gol de Xavi no es casual; a un kilómetro del azulgrana, el brasileño se medio giró ante un disparo que no era un misil. Que el balón acabe en gol es casualidad, que el muchacho ande flojo de fundamentos, no.

- ABIDAL: Labor sorda pero fundamental la suya. Tremenda anticipación, lectura inteligente del juego y poderío aéreo. Desde que arribó a Barcelona, cada día mejora.

- ALONSO: No se le veía tan superado desde hace tiempo. La presión del Barça asfixió su extraordinario juego en largo. Para jugar en corto, miró y no encontró a nadie. En la segunda parte no le ayudó ninguno de los más adelantados y el Barça le pasó por encima. Como jugador responsable que es, evitó ver una segunda amarilla.

- BUSQUETS: Hay jugadores de Estudio Estadio y hay jugadores de segundo visionado del partido. O para verlos en el campo. Bascula, ayuda, corrige, corta, pasa y se ofrece de modo natural, sin tener que andar mirando a derecha e izquierda dónde están sus compañeros. Igual que los buenos porteros no miran a los palos para seguir situados, Busi está siempre en el sitio como por arte de magia. Otro partido para enmarcar.

- LASS: Hay gente que paga millonadas por una entrada. El francés, por el contrario, cobra por presenciar los derbis en posición inmejorable. Nadie ve como él a Xavi dirigiendo la orquesta o a Iniesta ejecutando un solo. Un tío afortunado.

- XAVI: Un día más en la oficina. Costó que los instrumentistas afinaran el tono, pero a partir del segundo movimiento la sinfonía cobró vida propia, lo que señala al mérito del director. Metió un gol afortunado, pero propio del futbolista maduro que es.

- ÖZIL: Mourinho tendrá parte de culpa por mandar a un recluta a luchar contra las fuerzas especiales, pero ya va siendo hora de que este chaval asuma que juega en el Madrid y que con pinceladas de clase no se sobrevive. A Beckham le llamaban niño bonito pero se entrenaba por su cuenta -junto a unos cuantos más- cuando la preparación física del Madrid era casi inexistente.

- INIESTA: Hace unos meses escuché a alguien decir que Iniesta siempre iba de menos a más en los partidos; que los estudiaba en los primeros minutos, analizaba cómo iba a resultar más dañino para el rival y luego obraba en consecuencia. Desde entonces vengo fijándome en el manchego y la teoría aguanta. Casualidad o no, acabó maravillando al Bernabéu. Jugadores artistas siempre ha habido, pero que aparezcan siempre, en todos los partidos, yo sólo recuerdo a Iniesta.

- DI MARÍA: El madridista que más miedo me daba a priori acabó por ser el más inofensivo del ataque. Con el 1-0 fue reculando y casa vez arrancaba desde más atrás, con lo que su aportación ofensiva fue una o ninguna.

- CESC: El falso '9' no supo dónde ponerse el día en que el Barça jugó con un '9'. Embotellado entre las parcelas de Messi, Alexis e Iniesta, corría sin rumbo fijo hasta que encontró su espacio. El gol ejemplifica su aprendizaje en Londres, llegando para un gol 'box to box'.

- C. RONALDO: Le puede la ansiedad en los partidos al máximo nivel. Con nada, su indiscutible calidad se transforma en crispación y empiezan los lamentos y los reproches. Necesita un entrenador tipo Antic, de los que mejoran a los jugadores y les ayudan a ahuyentar fantasmas. Bajó los brazos antes de tiempo y eso en el Bernabéu es pecado mortal.

- ALEXIS: Un gladiador más afilado de lo que muchos esperaban. Rápido, fuerte y resistente, verle encarar la media luna es lo que menos esperaban los centrales blancos. Su gol llegó en el momento justo para sembrar dudas en el Madrid.

- BENZEMA: Buen partido el suyo, con gran nivel de toque y visión de pase. Pero le falta pedirla en largo, no siempre al pie, y sobre todo, instinto asesino. El controvertido fallo de CR7 era un balón claro para él, pero ni gritó avisando al portugués ni luego se ciscó en todos los nacidos en Madeira.

- MESSI: Seguramente, el bicho que más terror ha provocado en el Bernabéu desde que se erigió el estadio. Pudo ver la roja y pudo haber mandado a más de un contrario a la caseta. Cosas del arbitraje. No necesitó marcar para dejar su sello y el cámara que le pilló vacilando a Guardiola al final merece un aumento

- KAKÁ: Corrió como un meritorio y pese a que parece difícil que nunca recupere el nivel del Milan dejó en evidencia a un joven como Özil, al que sustituyó.

- KEITA: Táctica, apoyo y colocación, como siempre. Si le dejaran, Xabi Alonso pagaría su fichaje de su bolsillo.

- KHEDIRA: Una vez más, sembró dudas sobre sus méritos para jugar en Chamartín. Mientras, el Benfica le niega al Man U el fichaje de Javi García.

- VILLA: Su estado de forma le condenó al banquillo, ante la sorpresa general. Otro se vendría abajo, pero éste es duro. Resistirá.

- HIGUAÍN: Salió cuando varios compañeros habían bajado los brazos. No tocó bola, pero estuvo solo un par de ocasiones en las que, si le llegan a ver...

- PEDRO: Pocos minutos, pero se comió la hierba. No entiende el fútbol de otra manera.

Vídeo del día: 'Lonely boy', THE BLACK KEYS

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cuentagotas


El Primavera Club supone cada año la oportunidad de pasarse cuatro o cinco días peregrinando por distintas salas de Barcelona viendo conciertos de bandas escasamente conocidas en maratones que dejan a uno -ya en edad provecta- más que baldado. Así que este año decidí administrarme los bolos en cuentagotas para evitar el peligro de saturación y llegar más descansado a la recta final. En cuanto al primer objetivo, misión cumplida; en cuanto al segundo, por pequeña que sea la meta, no llego, no hay manera.

LITTLE BARRIE (Apolo, miércoles)

No tenía un especial interés por este grupo, pero como tocaba antes de un artista que sí quería ver a toda costa, fui con tiempo para ahorrarme problemas de acceso. Unas horas antes estuve escuchando algo de ellos así por encima y me parecieron una variante de lo que hacen Black Rebel Motorcycle Club, con ese toque retro y montones de reverberación. Ya en vivo tuve que rectificar. Mucho más pesado de lo que imaginaba, el trío de Nottingham parecía empeñado en revivir el fantasma de otro power trio, los Cream de Eric Clapton. Su blues rock rancio y filigranero acabó por retrotraerme otra imagen, la de Jeff Beck al frente de los Yardbirds, especialmente por el parecido físico entre el guitarrista y el que seguramente es uno de sus ídolos. No creo que vuelva a oír hablar de ellos.

CHARLES BRADLEY (Apolo, miércoles)

Más vale tarde que nunca ha debido pensar este caballero de 63 años (ver foto) que hasta hace poco se ganaba la vida de cocinero y ahora hasta gira por el Viejo Continente llevando la esencia del soul primigenio a jóvenes audiencias que no vieron nunca sobre el escenario a Otis Redding o Sam Cooke. Bradley es un genuino representante de la vieja escuela, y gusta de rememorar a James Brown cayendo de rodilas con dramatismo y exagerando la aflicción que lo que canta le provoca.

Una banda joven y solvente respalda a un veterano que se entusiasma como un chaval -hay que verlo cuando hace el águila, a medias entre Chiquito y el intérprete de 'Sex machine'- y transmite como pocos jugando con su dolorido corazón. Transmitir, la esencia del soul.

La única pega es que artista y acompañantes olvidaron que apenas tenían una hora de actuación y secuenciaron la misma como si tuvieran más tiempo. Ello dio pie a que la habitual intro del género -la banda toca dos o tres temas antes de que salga el vocalista- y el momento introducing the band se comieran casi la mitad del bolo. Y cuando más hervían las emociones, con el amigo Bradley desatado en una exhibición de poderío soulero, va aquello y acaba. Sublime concierto, sí, pero quedó la sensación de interruptus.

JEFF THE BROTHERHOOD (Apolo, jueves)

Típica banda del Primavera Club; es decir, no había oído nunca hablar de ellos hasta unos días antes del certamen. Pero venían muy bien recomendados por personas de criterio fiable, así que había que prestarles atención. Un acierto en toda regla. Un dúo bastante cafre, sólo guitarra y batería, que navega por aguas comprendidas entre Ramones y White Stripes combinando velocidad y contundencia. Además, parecen majos y, como lo dan todo bajo los focos, su concierto no dura ni una hora. Gran acierto. Esta locomotora impulsada en directo por una guitarra de sólo tres cuerdas y un mínimo kit de batería no entiende de bajones. Sensación de contento al salir, amplificada por el tradicional encuentro con la simpar M.

HANDSOME FURS (La 2, viernes)

Fiestón gayer a cuenta de un dúo de electro hipervitaminado, con él apretando cuatro botones y retorciéndose mientras ella no para quieta como una loca espasmódica. Cantan a dúo y son uno de los mejores bolos posibles para altas horas de la madrugada, aunque en este caso se tuvieran que conformar con salir al escenario a las 22.30. Y en lo de la brevedad, aquí se puede decir que hubo extremismo. Cuarenta minutos, para qué más, y a casa. Bueno, a casa yo, que aquello seguía hasta las tantas. Y al día siguiente, y al otro...

viernes, 2 de diciembre de 2011

Antecedente




El periodista David Simon y el ex policía Ed Burns escribieron hace 15 años 'The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood', un libro que recogía las desventuras de una familia real atrapada en el infierno de la droga -consumo y negocio- en la parte más chunga de Baltimore. El relato recibió críticas estupendas y poco después HBO encargó una miniserie basada en el libro que se estrenó en 2000 como 'The corner'. Simon ya había visto como un libro suyo se transformaba en serie de televisión de gran éxito ('Homicidio') y desarrolló una carrera paralela como guionista y productor de televisión junto a su compinche Burns que acabó por alumbrar la mejor serie jamás rodada para la pequeña pantalla, 'The Wire'.

'The corner' viene a ser un boceto, un esbozo primigenio de lo que acabarían siendo las andanzas de McNulty y compañía. A diferencia de la historia caleidoscópica narrada en cinco temporadas, 'The corner' se centra en unos personajes concretos, una familia que fue de clase media y a la que la droga hundió, como a casi todo el barrio, en la miseria del gueto. En un epílogo tras el último capítulo, los auténticos personajes cuentan a la cámara en qué situación se hallan, reforzando la sensación de verosimilitud que desprenden los seis episodios de algo más de una hora. Por otra parte, buena parte del reparto repetiría con Simon, Burns y HBO en su fresco ampliado de las malas calles de Baltimore y también en su última producción, 'Treme'.

Lo malo es que vista ahora, y sobre todo después de 'The wire', el tono semidocumental de 'The corner' se hace cansino por momentos. Nada que reprochar a un producto honesto y, seguramente, necesario, pero la cotidianidad de la vida en la esquina y su verismo juegan en contra del ritmo narrativo propio del medio televisivo. No es que no haya lugar para la reflexión en el mundo de las series, pero es que ésta en concreto llega más de una década tarde. Imagino que verla en su momento debió de ser toda una experiencia, pero ahora, si uno ha digerido las colosales cinco temporadas de 'The wire', el impacto se amortigua.

Vídeo del día: 'If you call', SHARON JONES & THE DAP KINGS

lunes, 28 de noviembre de 2011

Anodino



Hace unos días me apunté a ver un concierto de un artista que no conocía, JD McPherson, tras ver un vídeo suyo y comprobar que el precio de la entrada era extremadamente asequible. Venía el tipo bien recomendado en diversos sitios de internet que me he jurado no volver a abrir, así que las expectativas eran favorables para una velada de rock and roll a la antigua usanza por parte de una de las estrellas emergentes del género.

Lo malo es que todos los augurios quedaron en eso y poco más. El de Oklahoma colgó el no hay billetes en la 2 de Apolo y, con la sala repleta de entusiastas y un ambiente inmejorable, despachó una actuación anodina, algo impresentable en los cánones de este tipo de música. Mucho medio tiempo que no iba a ningún lado y falta de hits que pusieran aquello patas arriba fueron la tónica de la noche.

Además, el amigo McPherson resulta de un soso asombroso sobre las tablas. Dicen que el día anterior en Madrid partió la pana. Puede que sea eso, y que los excesos le pasaran factura, pero si te dedicas al rock and roll y no tienes carisma ni opresencia escénica, vas dado.

Vídeo del día: 'North side gal', JD McPherson 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Tipo duro


'El caso de Thomas Crown': Con la de basura que dan por la tele, esta película apenas se ha emitido en los últimos 25 años. Por supuesto, hablo de la original (1968) con Steve McQueen y Faye Dunaway, olviden el remake con Pierce Brosnan (aunque René Russo está estupenda en su madurez; ya no se hacen mujeres así). Un millonario aburrido se entretiene jugando al atraco perfecto mientras burla a la policía y a una investigadora del seguro que juega peligrosamente con el lado salvaje. La pantalla partida y una banda sonora extremadamente jazzy nos recuerda que estamos en los 60, mientras McQueen engrandece su leyenda de tipo duro que no necesita dobles pilotando con un buggy por la playa, surcando los cielos con un planeador y hasta jugando al polo. Ah, ojo a la tremenda escena erótica que los intérpretes se marcan mientras juegan al ajedrez.



'Tom Horn': Western atípico por, más que crepuscular, sombrío. Reflejo de una época que muere, al igual que le iba a ocurrir a su protagonista unos meses después del rodaje. La cinta fue la penúltima de McQueen antes de fallecer a causa de un cáncer, y aunque se le ve desmejorado -lo que se ajusta como un guante a su personaje- nadie sabía por aquel entonces que ya estaba gravemente enfermo. Por lo demás, 'Tom Horn' transmite una tristeza que lastró su carrera comercial y su laconismo -muy de Clint Eastwood, por cierto- no convenció por entonces. Hoy queda un film inusualmente moderno, basado en la vida real de uno de los últimos personajes controvertidos de la época más anárquica del Oeste, y un inmenso McQueen resignado ante su destino dentro y fuera de la pantalla.


'El hombre que mató a Liberty Valance': No voy a descubrir a nadie esta película, una de las más apreciadas de la historia del cine, pero me apetecía verla esta vez con ojos de adulto. Descubro así la lectura política sobre el nacimiento de una nación gracias al predominio de la ley sobre la violencia; una victoria que se sustenta, paradójicamente, en la violencia. También es un historia sobre los conceptos de valor y cobardía -muy propio de John Ford- y cuán relativos pueden llegar a ser y, en esa línea, el tira y afloja de un triángulo sentimental. Rodada en blanco y negro casi toda en interiores, la cinta parece más antigua de lo que es (1962) y desprende aroma de clásico desde el primer fotograma. Para el recuerdo quedan las interpretaciones de James Stewart, John Wayne y Lee Marvin, y una frase: "This is the West, sir. When the legend becomes fact, print the legend".



'Blow up': Todo un fenómeno en la época en que se estrenó (1966), ahora se puede decir tranquilamente que no ha envejecido bien; es lo que tiene la modernidad. Antonioni filma el Londres de la explosión pop y, cuando se acuerda, adapta un relato de Cortázar ('Las babas del diablo') sobre un fotógrafo -inspirado en David Bailey- que retrata accidentalmente un asesinato. Rompedora en su momento, jugando con el fuera de campo y el punto de vista narrativo, 'Blow up' aguanta el visionado más como crónica estética de su época que por aspectos meramente cinematográficos.



'Robin y Marian': Vuelve el arquetipo del héroe cansado en una de sus más espléndidas encarnaciones. Un Robin Hood calvete vuelve de las Cruzadas 20 años después de sus célebres andanzas para descubrir que los malos siguen haciendo de las suyas y que Lady Marian, cansada de esperarle, se ha hecho abadesa. Ironía, ternura y un romanticismo alejado del tópico conforman la mejor película (1976) rodada nunca sobre el arquero de Sherwood; bueno, la de Errol Flynn tiene su aquel. Sean Connery y Audrey Hepburn (casi) nunca han estado mejor que en esta crónica desmitificadora cuyo fnal es de los de echar lágrima.

Vídeo del día: 'Star star', THE ROLLING STONES

PD: no me he podido resistir a incluir como vídeo del día un tema de los Stones sobre una groupie deseosa de cepillarse a estrellas como Steve MQueen. El actor no puso reparos a que saliera su nombre, pero la distribución discográfica obligó a cambiar el título original (Starfucker), que es lo que canta el estribillo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sin llegar a mayores


Llevo un par de años o así en que no veo muchos conciertos de artistas españoles. Algunos que me interesaban han dejado de gustarme y no hay muchas novedades que me llamen la atención, por lo que en los últimos días me he animado a acercarme a los bolos de Atom Rhumba y Bigott, artistas por los que tengo cierto interés pero sin llegar a mayores.

A los primeros (ver foto) ya les vi en directo hará cinco o seis años y mi recuerdo era el de una apisonadora en directo que mezcla el rock'n'roll garajero y grasiento con el funk más incendiario y desbocado. Pues bien, apenas han cambiado, lo que tampoco es demasiado de extrañar en una banda cuyos referentes podrían ser tildados de clásicos o de inmovilistas, a gasto del consumidor. Electricidad desbordante servida por un cuarteto -ay, esa ausencia del saxofonista fue el único pero- que vence y convence en las distancias cortas, como fue el caso de La 2 de Apolo con apenas media entrada.

Además de ser un torbellino sobre las tablas, los vizcaínos tienen sentido del humor, algo poco habitual en los tiempos que corren. Dada la escasa respuesta del respetable -era un jueves de lo más anodino-, el cantante pidió un poco de agitación, ante lo que el guitarrista exclamó "Déjalos, que mañana tienen que diseñar".

Algo similar en cuanto a cercanía y asistencia esperaba el pasado viernes en Apolo (sala grande) cuando desistí de quedarme en casa y me lancé a explorar la noche. Pues bien, llego 10 minutos tarde, subo la escalera y me encuentro con el local casi lleno, a un 80% de su capacidad más o menos, para ver al zaragozano Bigott, al que yo hacía mucho más minoritario.

Durante un rato tuve la sensación de hallarme en un concierto de, por ejemplo, Lori Meyers. La inmensa mayoría de la parroquia era de edad universitaria y coreaba buena parte de las canciones, así que la idea que yo traía de que el maño era un artista para conocedores -basada en ningún dato empírico, por otra parte- se esfumó en cuestión de segundos.

Por lo que respecta al concierto, me quedé con que Bigott es un animal escénico y que su banda le arropa convenientemente sonando como un cañón. No obstante, lo que yo le había escuchado en discos previos al la manta que presentaba en Apolo sugería un sonido más tabernario y áspero, con más aristas. Pero como el hombre es un desprejuiciado de tomo y lomo, se conoce que ha abierto su paleta estilística a sonoridades más convencionales, como en su reciente sencillo 'Cannibal dinner'. En fin, no fue un desastre ni mucho menos, pero esperaba otra cosa.

Vídeo del día:  'Cynic skin', ATOM RHUMBA



miércoles, 9 de noviembre de 2011

El vacío de la nada


Veinticinco años después de 'Menos que cero', el círculo se ha cerrado. Espero. Vamos, imagino que Brett Easton Ellis considerará que el rescate de los protagonistas de su primera novela en 'Suites imperiales' ha sido lo suficientemente pobre en el aspecto literario como para embarcarse de nuevo en las andanzas de Clay y compañía. Pero bueno, cosas más raras se han visto.

La carrera literaria de este sujeto arrancó de forma precoz cuando contaba sólo 21 años. 'Menos que cero' (1985) y su  versión cinematográfica -ojo con el título español: 'Golpe al sueño americano'- le hicieron millonario cuando aún estudiaba en la universidad. 'Las reglas de la atracción' (1987) era más de lo mismo, pero 'American psycho' (1991) marcó la cúspide de su radiografía descarnada del yuppismo y aledaños, una constante en su trayectoria. Desde entonces, todo ha sido autocomplacencia y novelas que hablaban del vacío cada vez más vacías, peldaños en un descenso a los abismos de la inanidad literaria: 'Los confidentes', 'Glamourama', 'Lunar park' y la que nos ocupa.

'Suites imperiales' vuelve a ese Hollywood de ricachones, sólo que los niñatos son adultos y están relacionados en mayor o menor medida con el show business, como no podía ser de otra manera en la capital del cine. Guionistas, productores, directores de cásting o putillas aspirantes a actriz pululan por fiestas, hoteles y taxis de Culver City a Mulholland Drive, de Sunset a Melrose y otros recorridos a los que el cine made in USA nos ha habituado. Alcohol, fármacos y una variada gama de sustancias envuelven al protagonista en una neblina permanente de confusión que amplifica su paranoia.

La trama erótico-delictiva que sustenta la novela aburre a las ovejas, y las pinceladas sobre cómo es la vida en el sur de California si tienes el dinero por castigo tampoco contribuyen a aligerar el relato. Encima, Easton Ellis se autohomenajea en un par de recuerdos a 'Amercan psycho' -sadismo puro y duro- que aquí ni vienen a cuento ni mejoran la línea de la novela. ¿Algo bueno sobre el libro? Es corto.

Vídeo del día: JAMES BLAKE, 'The wilhelm scream'




Seriedad


Como cada año, mi asistencia a In-Edit ha sido menor de la deseada; mínima, en este caso, ya que sólo he podido ver un documental, y de calidad más que discutible para un festival de nivel. Se trata de 'Cracked actor', centrado en la estancia de David Bowie en Los Angeles en 1974 y que, más que un documental en sentido estricto, es un programa de televisión típico y tópico de la época.

A ver, la BBC manda un equipo a california a ver qué hace el entonces expatriado. Respuesta: pasearse por carreteras desérticas inmerso en el Diamond Dogs Tour, enfarloparse hasta las trancas y ofrecer unas declaraciones inanes. Le echamos algunos temas filmados en vivo en el anfiteatro de los estudios Universal con el aliño de los impagables fans, cuyas pintas y tajadas son lo mejor con diferencia; pero el metraje sigue siendo escandalosamente corto.

Así que vamos hacia atrás en el tiempo y tomamos prestados hasta tres cortes de 'Ziggy Stardust', la película-concierto de Pennebaker filmada un año antes en el Hammersmith Odeon londinense. Total, para llenar, atención... ¡54 minutos!. A mí, ver a Bowie desayunar ya me parece bien, soy fan, pero seamos serios. Esto no tiene calidad ninguna, no puede ser catalogado como documental y su programación supone un flaco favor al prestigio del certamen.

Vídeo del día: 'Cracked actor', DAVID BOWIE

martes, 8 de noviembre de 2011

Poderío


Mi experiencia personal sobre Throwing Muses apunta a un grupo del que tenía un par de cintas hace 20 años, grabadas por un amigo que no había apuntado nada aparte del nombre del grupo. Luego, a mitad de los 90, una mudanza las extravió y no volví a escuchar a Hersh hasta el PS09. Por ello, hace unos días en Apolo, apenas reconocí cuatro canciones, pero sí me resultaron agradablemente familiares la mejor lectura posible del concepto indie rock y la maestría de la señora Hersh liderando un trío imparable.

Que la líder de la banda lo tiene muy claro ya quedó de manifiesto en 1993, cuando Tanya Donelly se fue rumbo a otras formaciones -Breeders y Belly- y no fue sustituida. ¿Para qué? debió pensar Kristin Hersh, que ahopra comanda una formación en la que ella rasca la única guitarra a conciencia mientras canta con envidiable vigor. Bajista y batería, sobre todo este último, conforman un colchón versátil, de lo más técnico y efectivo que recuerdo en los últimos tiempos. El percusionista, en concreto, me recordó la manera de tocar de Stewart Copeland, todo polivalencia en la sala de máquinas.

El que es, para mí, uno de los bolos del año tuvo el hándicap para los ejecutantes de celebrarse en domingo y ante algo más de 200 almas. Tiemblo de pensar qué habría pasado una noche más apropiada para dejarse llevar, porque Throwing Muses nos pusieron firmes a los pocos que fuimos. Como metáfora de la tensión interpretativa, se me ha quedado grabada la imagen de los brazos megafibrados de una guitarrista de 45 años -aparenta más-, miembros más propios de Iggy Pop o de Keith Richards.

Dentro de lo peculiar de la jornada reseño además la actuación del telonero, un cantautor de las Islas Feroe. Sí sin duda, debe de ser el hombre más famoso de su país, que no estado. Teitur se llama el mozo, que estuvo sorprendemente bien ante apenas unas decenas de espectadores. Y canta en inglés, no en danés, aunque en los parlamentos entre canción y canción demostró que le queda un amplio margen de mejora con la lengua de Beckham.

Vídeo del día: 'Limbo', THROWING MUSES


jueves, 3 de noviembre de 2011

Un tipo querido


Mis previsiones sobre el PSM festival se vieron alteradas en cuanto pisé la sala Apolo. Esperaba algo que, en conjunto, artísticamente quedara en lo bienintencionado y poco más, a causa de los problemas logísticos, el número de actuantes, etc.... Vamos, lo habitual en estos casos. Pues no. Fue todo lo contrario, con bolazos en general y un balance estrictamente musical para dar palmas con las orejas. Por si alguien se ha despistado, PSM son las iniciales de Pedro San Martín, músico de La Buena Vida fallecido hace unos meses, y todo ese tinglado era un homenaje a su figura más como persona -hay que ver lo querido que era el tipo entre su profesión- que como artista .

En cambio, me imaginaba un público respetuoso, que sabía a lo que venía. Lamentablemente, de todo hubo, aunque lo negativo siempre llama más la atención. Fans muy desatados de Chinarro o Planetas lo dieron todo viendo a sus ídolos -algunos parecían una despedida de soltero- y luego se largaron -algunos; queda feo pero en el fondo es mejor- o se quedaron a comentar la jugada a grito limpio. Por ejemplo, en el cierre a cargo de la Sgt. Peter's Apolo Hearts Club Band (los restantes LBV) había un muy numeroso núcleo fiestero en la barra que daba que pensar.

Me perdí el arranque con Tortel, Rafa Berrio, Nosoträsh y entré durante la actuación de Clovis. La tónica de la noche fue tocar dos o tres temas propios e interpretar un cover de LBV. Así, Antonio Luque (Sr. Chinarro) optó por 'La calle del Carmen' y se mostró nervioso y locuaz recordando al desaparecido. El Grupo de Expertos Solynieve evidenció que tiene canciones buenas y otras discretas, y rescataron 'Calles y avenidas'. De Ama poco les puedo decir porque salí a fumar fuera. Bueno, yo no fumo, pero eso es colateral.

Fernando Alfaro y Joaquín Pascual se reunieron junto un bajista y se lanzaron por la senda de la memoria. Versión poco conocida, 'Blues por Charlie', y un 'Fuerte' electroacústico cerró su pase recordándonos que Surfin Bichos fueron (de) los más grandes. Posteriormente le llegó el turno a Nacho Vegas, que eligió 'Trigo limpio' y me dejó la sensación de que es muy bueno -que losigue siendo, vamos-, pero que ahora mismo no sería capaz de aguantarle una hora y media en un teatro.

Después de tanta contención, llegaron Lori Meyers al completo y pusieron patas arriba la sala con esa onda estilo Brincos que coloreaba sus dos primeros discos y que luego han aparcado en beneficio de una poliédrica pesadez. Su directo es un rodillo, pero sigo pensando que la segunda batería es su aportación al fenómeno del juez de gol en fútbol o cómo darle a un cuñado una localidad inmejorable. Versionaron 'Segundas partes'.

Lo mejor de la velada, con diferencia, fue el atronador set de Triángulo de Amor Bizarro. Dos de sus mejores temas para empezar, y luego, el plato fuerte: mi canción favorita de LBV, 'Magnesia', pasada por el filtro de los gallegos y convertida en una espiral de distorsión sin traicionar el espíritu original del tema. Ruido  y emoción a paletadas, qué grupo tan grande.

Los Planetas salieron a escena con el fichaje episódico de Antonio Arias a la guitara, que les hace ganar enteros: Yo lo alistaba y le hacía cantar medio repertorio. De sus temas propios, 'Santos que yo te pinte' fue el que alcanzó mayores cotas de comunión con su parroquia, mientras que el cierre lo echaron con 'Tormenta en la mañana de la vida'. La salida a continuación de Ellos, que no despertaban la simpatía de una amplia parte de la audiencia, quizás no estuvo bien secuenciada, como se dice ahora. Tras sus catastróficos últimos directos presenciados por servidor, el sábado estuvieron aceptables. Y más que dignos sonaron cuando se atrevieron con 'Los planetas' junto a una amiga del homenajeado.

El cierre lo puso la ya mencionada Sgt. Peter's Apolo Hearts Club Band, con parlamento laudatorio incluido a cargo de Mikel, a quien no reconocí en un primer momento. Todos nos hacemos mayores, me temo. Interpretaron tres canciones de 'Hallelujah' -'Los vientos', 'Trigo limpio', 'Sólo tienes lo que das'-, disco que precisamente cumple ahora diez años, y lo que tenía que haber sido un recogimiento respetuoso se malogró por culpa de un batallón de cretinos que me pregunto qué demonios estaban haciendo allí. Al final, saludo de todos los actuantes encabezados por la novia del finado, que estuvo presente buena parte de la velada a través de la proyección de fotografías de su álbum familiar. No sé yo si fue una buena idea del todo, era muy extraño.

lunes, 31 de octubre de 2011

Toxicosmos


- 'Spun': Un pasote en toda regla en clave de comedia negra dedicado al consumo y mercadeo de metanfetamina. Muchos nombres relevantes en el reparto -por ejemplo y sin orden ni relevancia Mena Suvari, Jason Schwartzman, Mickey Rourke o Debbie Harry- y la sensación de que no viene patrocinada precisamente por Proyecto Hombre. El montaje espídico y buena parte de los planos rinden pleitesía a los dos primeros films de Guy Ritchie. Cine videoclipero, ya que además dirige la cinta Jonas Akerlund, una de las vacas sagradas (Madonna, Primal Scream, los Stones o Lady Gaga son sus clientes) en esto de poner imágenes a canciones. Es de 2002, pero no había oído hablar de ella hasta hace unos días.

-'Human traffic': Otra sobre el asunto de ponerse a gusto pero desde la óptica de unos jovenzuelos ingleses  metidos en la cultura (ja!) de clubs a finales de los 90. Pretensiones generacionales y parlamentos a cámara lastran el desarrollo de lo que acontece a una pandila con la que tampoco hay por donde congeniar. Lo peor es que como comedia sentimental aún va más allá y roza el patetismo. No pierdan el tiempo.


- 'This is England': Seguimos en la Pérfida Albión, pero ahora en plena Guerra de las Malvinas. Bonita historia de iniciación infantil, sólo que no al mundo adulto estándar sino a la movida skinhead primero, y a la fascista del National Front a continuación. En contra de lo que pueda parecer a vista de pájaro, una película con mucha ternura y una de las mejores actuaciones vistas de un niño. Y si alguno de ustedes se maldice por vivir o haber crecido en un pueblo de mierda perdido de Dios, consuélese. Podría ser peor; podría ser Inglaterra.


- 'The town': Cambio de tercio total y absoluto. Cine de ladrones y polis subgénero irlandeses de Boston con historia romántica -y de las más increíbles- por el medio. Dirige Ben Affleck y logra hasta sacarse partido a sí mismo como actor. Además, tiene buena mano con el reparto: Jon Hamm ('Mad men'), Rebecca Hall (lo único salvable de Vicky Desastre Barcelona) o Jeremy Renner ('En tierra hostil') lo bordan. Perfecta para un viernes por la noche al calor de la lumbre.




- 'Primos': Una comedia española que no ofende la inteligencia del espectador no es cosa habitual. Daniel Sánchez Arévalo remonta el vuelo después de la irregular 'Gordos' con una cinta que desprende alegría de vivir. Problema: los inmensos Antonio de la Torre y Raúl Arévalo consiguen que su trama (secundaria) vuele muy por encima de la principal, la de Quim Gutiérrez. Y está ambientada en Comillas, que es un sitio que vale la pena conocer.


Vídeo del día: 'Todo por el aire', BRUNO LOMAS & SEGURIDAD SOCIAL

lunes, 24 de octubre de 2011

Más lobito que lobezno


Si estuviéramos en 1987, mi madre sabría quién es Patrick Wolf; le sonaría alguna de sus canciones porque el muchacho sonaría en las radiofórmulas y saldría en la tele. Hoy en día, en cambio, tal como están el dial y la industria discográfica -la tele ni te cuento-, a un concierto en Barcelona de un cantante con un inmenso potencial comercial acuden apenas 200 personas.

El muchacho, Patrick Apps de nombre real, debutó discográficamente en 2003 y lleva ya cinco álbumes en una onda tecno pop resultona y bastante gayer. Hace un par de semanas se presentó en Apolo y la cosa resultó entretenida, pero sin pasar a mayores. Algunas buenas canciones y otras que no deberían haber pasado el control de calidad se fueron sucediendo interpretadas por una banda, cuando menos, curiosa.

En la parte trasera del escenario, el batería, con una pinta más propia de Slayer o Megadeth, estaba flanqueado por un teclista y un bajista bastante anodinos y vestidos de un negro más soso que riguroso. Al frente, el amigo "me llamo Patricio Lobo" barría el escenario arrinconando a una violinista y una saxofonista con escasa presencia musical y también física. En resumen, la banda más carente de glamour que he visto en lustros respaldaba a una reinona desatada, qué cosas.

Pero para eso estaba el aspirante a artistazo, que no paraba quieto y que jugaba a ser Dave Gahan, luego Marc Almond, después Morrissey... Para demostrar su formación musical, y como si en un festival de fin de curso se tratara, en una misma canción tocó el violín, el teclado, la guitarra, cantó y bailó. Olé mi niño. Lo del baile, lamentablemente, cabe apuntarlo como digno de mejora. Wolf mide como 1,88" y se mueve con una falta de salero que me recordó a mí mismo. Y no por lo alto. A todo esto hay que añadir que es mejor bailarín que estilista, así que se pueden hacer una idea. No me voy a extender, pero llevaba el tipo -no lo olvidaré- unos pantalones new romantic que, además de horrendos y anacrónicos, le hacían un culo feísimo.

Con todo y ello, como dijo un poeta flamenco, pasé un rato distraído. El chico pasa de lo sublime a lo ridículo y vuelve en cuestión de segundos, con lo que no da tiempo a aburrirse. Además, es de los que cantan mirando a los ojos a su público -si, a mí también, y no, no creo que quisiera nada- y hasta baja del escenario para entonar entre el respetable. Desde luego, lo dio todo.

Su concierto no me quedará grabado en la memoria, pero si lo comparo con referentes locales me da la risa floja. Hablo de preparación y profesionalidad. Como curiosidad, nunca había visto actuar a un grupo de cierto caché sin monitores, sólo con auriculares para poder escucharse. Hay que haber ensayado mucho.

Vídeo del día: 'The magic position', PATRICK WOLF

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tonto a las tres



- 'I'm still here': O cómo aburrir durante casi una hora y media con un chiste privado a cargo de un imbécil integral y su 'entourage'. Joaquin Phoenix es un actor privilegiado pero también un rapero de estar por casa, un tonto a las tres y un tío sucio hasta la repulsión. Fuera del plató, su carisma es nulo, y sus andanzas sobre su (finalmente falsa) retirada de Hollywood ¿a quién coño cree que le importan? Si sienten curiosidad, con ver el tráiler quizás ya tengan bastante.

- 'Tom Zé, astronauta libertado': Espíritu libre, culo de mal asiento, iconoclasta convencido -y convincente-, Tom Zé es una de las personalidades más fascinantes de la música brasileña. El hombre al que el tropicalismo le vino pequeño pasó por Asturias a impartir un taller hace tres años y de allí procede buena parte del material rodado por Igor González Iglesias, cuya cámara sigue al bahiano tanto en el aula como sobre el escenario. Quizás el mayor pero pueda ser que falta música y sobran testimonios filmados y ensamblados de forma rutinaria. Con todo, muy recomendable.

- 'When you're strange': A priori, proyecto casi inmejorable. Tom DiCillo ('Box of monlight', 'Vivir rodando') revisitando la trayectoria de los Doors con la voz de Johnny Depp como guía. A posteriori, está bien y poco más. El documental peca de excesivo academicismo y aporta más bien poco al conocedor de la banda. Formalmente, sólo el uso de una filmación hecha por Jim Morrison en su época de estudiante de Cine aliña algo el asunto. Lo mejor es sumergirse durante un rato en la música del cuarteto angelino y volver a escuchar grandiosas canciones que la mente tenía algo aparcadas: 'The end', 'Break on through', 'Love me two times', 'Touch me'... Además, he logrado casi borrar de mi memoria el truño aquel de Oliver Stone con Val Kilmer y Meg Ryan

jueves, 22 de septiembre de 2011

Parecía buena idea


Dentro del proceloso mundo de la música en vivo, en los últimos años se ha puesto de moda lo que el festival británico ATP dio en llamar 'Don't look back'; es decir, un artista interpreta íntegro un álbum antiguo de su trayectoria. Ejemplo: en el último Primavera Sound, Echo and the Bunnymen tocaron no uno sino sus dos primeros discos de cabo a rabo. Bien, pues ahora ha brotado una nueva tendencia que consiste en llevar al escenario un LP ajeno que haya influido sobremanera al artista ejecutante. Hace unos meses, sin ir más lejos, el californiano Chuck Prophet se paseó por la Península reinterpretando 'London calling', posiblemente, el único disco doble de la historia al que no le sobra ni una nota.

La discográfica responsable del asunto, Houston Party, organizó en julio otra gira nacional de carácter similar, con el texano Micah P. Hinson devolviendo a la vida el 'Trompe le monde' de los Pixies, con el añadido de contar con Tachenko como banda de acompañamiento. Un accidente de tráfico interrumpió el proyecto y éste ha podido retomarse en septiembre. Desgraciadamente, mi conclusión es que la iniciativa podría haberse quedado en el limbo y no habría ocurrido nada. Bueno, sí, que me habría ahorrado unas rondas ya que no pagué la entrada.

Sobre el papel, la cosa prometía curiosa, pero tampoco mucho más. Ojalá hubiese quedado curiosa. Los Tachenko estuvieron enormes en el papel instrumental reviviendo la guitarra desquiciada de Joey Santiago o el bajo trotón de Kim Deal, pero el amigo Hinson... ay. Supongo que, dado que en sus discos se presenta como un doliente cantautor -ojo, en el sentido gringo de la palabra, quítense a Ismael Serrano de la cabeza- con gusto por los tempos ralentizados, al hombre lo que le pide el cuerpo en estos eventos es hacer el punkorro.

Y lo hizo a conciencia, dejándose las cuerdas vocales en el intento y bramando como un ciervo buscando compañía en la sierra de Cazorla. El resultado fue bastante penoso, y a la tercera canción ya se veía que aquello no había quien lo salvara. Por otra parte, 'Trompe le monde' me parece el peor álbum de la discografía de los Pixies y me suena casi más a los álbumes de Frank Black que a los del cuarteto. Como curiosidad, sólo apuntar que a más de uno nos pareció escuchar 'quiero un iphone' en vez de 'little eiffel' cuando Micah atacaba el estribillo de 'Alec Eiffel'. Ya ven el nivel.

Vídeo del día: 'Head on', PIXIES

lunes, 19 de septiembre de 2011

Sencillo y al pie


Si en la sencillez radica el secreto del éxito, 'Maletes perdudes' merece todos los parabienes que ha recibido desde su salida a la venta el año pasado. Una mirada atrás, a otra época, desde la perspectiva de cuatro adultos -un francés, un inglés, un alemán y un catalán; sí, como en el chiste- que descubren que comparten padre y que el tipo ademas era un cachondo: a los cuatro les puso, en la lengua correspondiente, Cristòfol.

La labor de investigación sobre el prolífico progenitor, camionero dedicado a las mudanzas en los 60 y 70, y sus compañeros de faena sustenta un relato optimista, que supura joie de vivre. Una suerte de road movie recuperada a partir de la memoria de los recuerdos de quienes vivieron los hechos y de los objetos sustraídos subrepticiamente durante las mudanzas; las maletas perdidas a las que alude el título.

Ameno y de fácil lectura,el que a mí me haya costado no se cuantos meses finiquitarlo no quiere decir que el libro cueste. No eres tú, soy yo. Parafraseando a Wilde, y como explicaba el autor, Jordi Puntí, en una entrevista en El País, "los adverbios son el refugio de los cobardes". El estilo depurado y hasta recortado de Puntí ya me pareció digno de elogio en su primer libro de relatos, 'Pell d'armadillo'. Ahora, en formato largo, ha entregado una novela en la que no sobra nada, algo realmente extraño en estos tiempos.

Vídeo del día: Out my mind, just in tinme, ERYKAH BADU

martes, 30 de agosto de 2011

This charming man



No es el mismo al que cantaban los Smiths pero no cabe duda de que Bryan Ferry es un hombre encantador. Su concierto hace unos días en el Festival de la Porta Ferrada me permitió peregrinar a Sant Feliu de Guixols y sumergirme de pleno en la apoteosis pureta que suponen los conciertos estivales de viejas glorias en la Costa Brava.

El recinto, denominado Espai Port, cuenta con un escenario de primera, enfrentado a una platea y una grada, ambas levantadas en mecanotubo. El sonido, excelente: la iluminación, soberbia; el público, mayorcito. En un lateral, una barra VIP y otra barra para el común de los mortales, pero que tienen truco. Si te levantas durante el concierto a soplar, te tienes que tomar la bebida en la zona de la barra ya que ésta no se puede llevar al asiento. De hecho, el pobre tipo que controlaba la pasarela que accedía a la platea no daba abasto. Y por megafonía, se nos avisó de que se apagara el móvil y de que estaba prohibido fumar, todo muy adulto y muy europeo, dado que había una nutrida representación foránea junto a los integrantes de las 400 familias que, dicen, gobiernan Cataluña.

Bryan Ferry, por su parte, gobierna casi la misma banda que reforzaba el año pasado a los tres supervivientes de Roxy Music. Un combo numeroso, con once personas en escena, entre ellas la hija del cantante, Tara -sí, como la canción de 1982- que, aparte de estar para ponerle un piso, demostró una solvencia al saxo que pocos presumíamos. En cuanto a belleza física, el premio gordo estaba al fondo del escenario: dos bailarinas acompañaron unas cuantas canciones con sus danzas y aquello era digno de verse, mare de Dèu, senyor.

Musicalmente, todo era deluxe. Un sonido pluscuamperfecto desde la primera canción amplificaba los matices de los instrumentistas, mientras que el protagonista de la noche exhibía su veteranía, clase y savoir faire. Ferry tiró de los hits que contiene su carrera en solitario -'Slave to love', 'Don't stop the dance', 'Let's stick together'-, intercaló unas pocas gotas de su reciente álbum, 'Olympia', echó mano de los clásicos -Dylan, Lennon, Young, Screamin' Jay Hawkins- y, para gozo de la mayoría, se miró en el espejo de Roxy Music.

'My only love', 'Tara', 'Avalon' o 'Editions of you' inundaron de satisfacción la viejuna platea y me compensaron el desplazamiento. Puestos a pedir, acortar los solos del guitarrista y de la hija saxofonista para meter alguna perla añeja -pienso en 'The same old scene', 'Trash', 'More than this'- hubiera sido plantar la guinda del pastel, pero qué le vamos a hacer. A una estrella con 40 años de carrera no le vas a dictar el repertorio.

Vídeo del día: 'You can dance',. BRYAN FERRY

martes, 23 de agosto de 2011

La vida sigue igual



Demasiado pronto han regresado los duelos entre Barça y Real Madrid. Como si aún siguiéramos en el belicoso mes de abril, la sangre llegó al río en una competición que no merece la atención que se le da y que podría eliminarse tranquilamente del calendario. Puntos a retener del asunto:

1.- Mou va a por Tito con nocturnidad y alevosía buscando que el otro le dé una hostia bien dada que le eleve de por vida a los altares del madridismo.

2.- Aparte de eso, la tangana es la normal para un partido de este tipo con una entrada criminal delante de los banquillos. Si esto ocurre en la media luna, no pasa ni la mitad.

3.- ¿De verdad Coentrao va a jugar en el centro? Como culé, sólo pienso 'ojalá'.

4.- El Barça tiene un serio problema con las segundas jugadas tras saque de esquina. Sobre todo cuando Alves va tieso y no sale a cubrir con rapidez.

5.- Un día de estos a algún madridista (¿Higuaín?) se le hincharán las pelotas y se encarará con CR7 despues del enésimo disparo chupón a la gradería del de Madeira.

6.- El encaje de Cesc es prodigioso adaptándose a diversas posiciones. Igual es que Pep sabe algo de esto.

7.- En los dos partidos, el Madrid ha jugado prácticamente al límite de sus posibilidades según el plan de Mou. El Barça, en cambio, no puede sino mejorar.

8.- Problema del Barça: salida del balón desde los centrales sin Piqué. Hace falta un central más, pero de verdad. No un Abidal o un Mascherano. En cuanto al shakiro, de no existir Messi yo le daba el Balón de Oro.

9.- El Madrid enviará al palco este año a los partidos en campo contrario a Jorge Mendes.

10.- Mou no conoce a 'Pito', pero igual se acuerda de la temporada 96-97, en San Mamés, cuando salió del banquillo de Robson a responder las chanzas de Luis Fernández y el machote le espetó "yo no hablo con segundos". Quien defendió a Mou y mantuvo una buena bronca con el tarifeño fue un futbolista del Barça que llevaba el '4'.

Vídeo del día: 'People from Ibiza', SANDY MARTON

martes, 2 de agosto de 2011

Bravo por la música

'Anvil! The story of Anvil': Sin temor a exagerar, éste es el mejor documental musical que he visto en mi vida. Y lo mejor es que versa sobre un grupo que no me interesa lo más mínimo. Los canadienses Anvil son un grupo de heavy metal que en los primeros 80 se hizo un nombre entre los aficionados al género, pero una serie de problemas contractuales les privó de dar el salto a la primera división y cayeron en el pozo del olvido. La cinta recoge el empeño de sus dos integrantes originales por no tirar la toalla y cómo su amor sincero por la música les lleva a vadear los mil y un problemas cotidianos de ser una banda más entre miles. Así tenemos estampas como la de unos melenudos cincuentones que recorren los garitos más cutres de la vieja Europa dirigidos por una fan reconvertida en mánager que no tiene ni idea de nada o la de cuando la hermana del cantante le presta un montón de dinero para que puedan financiar un álbum. Nunca pensé que escribiría esto en relación con unos metaleros de serie B, pero la sinceridad de 'Anvil! The story of Anvil' me sigue emocionando un año después de verla por primera vez.




'Michael Jackson's This is it': Sobre la música de Michael Jackson tengo la opinión de que lo bueno que hizo es muy bueno, y que lo malo es pero que muy malo. De no haber muerto, me hubiera encantado verle actuar en Londres en esa tanda de 50 conciertos que ultimaba y cuya preparación recoge este film, el que se estrenó en cines al poco de su muerte. Ensimismado me quedo comprobando en qué estado de forma se encontraba el amigo cantando y bailando, qué barbaridad. Se le ve modoso, tímido, y hasta hipereducado con músicos y bailarines a los que alecciona, aunque, por ejemplo, sospecho -será machismo genético- que ficha a una guitarrista rubia por ser eso, mujer y rubia. Por la imagen, vamos; no porque quiera algo con ella. Anyway, la cinta recoge la espectacularidad del montaje que se iba a instalar en el O2 Arena y el gran trabajo que Jackson y acolítos estaban haciendo con 'Beat it', 'Wanna be startin' somenthing' o 'Man in the mirror'. Lástima.




'Genius within. The inner life of Glenn Gould': El nombre de Glenn Gould les dirá poco a los no aficionados a la música clásica y al piano en particular. El canadiense, fallecido en 1982, ha sido quizás el mejor pianista del siglo XX y al igual que por su legendaria grabación de las Variaciones Goldberg de Bach, también ha pasado a la historia como un genio excéntrico y extraño, tímido hasta lo patológico, friolero y obsesionado con los estudios de grabación. La cinta muestra en tono académico -quizás demasiado- el talento original y heterodoxo de un tipo que tocaba el piano en una sillita de niño y al que le teclado le llegaba casi por la barbilla. Un documental, en resumen, más interesante por el qué que por el cómo.




'It might get loud': Tres leyendas de la guitarra -sí, como el festival aquel del 92- se dan cita en esta cumbre de las seis cuerdas. Jimmy Page (Led Zeppelin), The Edge (U2) y Jack White (The White Stripes) desgranan cómo empezaron a rascar el nylon, cuáles fueron sus primeros instrumentos y cómo compusieron determinada canción. Independientemente del grado de interés que suscite cada artista, en la parcela técnica la cosa resulta apasionante y cualquier aficionado aprenderá dos o tres cosas. El broche es un encuentro de los tres en el que intercambian trucos y anécdotas, se enseñan unos a otros y acaban en una jam final la mar de amigable. Buen rollo a todo volumen.

Vídeo del día: 'Metal on metal', ANVIL

viernes, 29 de julio de 2011

Yo no te pido la luna



Para animar el verano barcelonés, nada mejor que el Fly me to the moon, un minifestival o miniciclo de actuaciones o como quieran llamarlo sus responsables, que son los del Primavera Sound. Gran acierto además elegir como emplazamiento el Poble Espanyol, que tiene unas dimensiones manejables y, muy importante, hace bajada, lo que facilita la visión desde cualquier parte del recinto. Esta circunstancia, que he visto en vídeos en el londinense Brixton Academy y con mis propios ojos en el hispalense Auditorio Rocío Jurado, pertenece al rango de cosas que no entiendo como no se toman en consideración más a menudo.

Miércoles: Bajo el rutilante alias de The Suicide of Western Culture se parapeta un dúo local tendente a la experimentación que ni me interesa ni conozco, así que llegué justo en el momento en que arrancaba el set de Animal Collective. Los neoyorquinos no me han gustado nunca, ni en vivo ni en disco, pero como todos los conciertos que les había visto eran festivaleros, me quedaba la espina de si en un ámbito más próximo lograría comulgar con su propuesta. Además aunque no soy de conceder oportunidades a tutiplén, el hecho de que gente de la que me fío de su criterio los tenga en gran consideración me hacía preguntarme si sería posible que YO estuviese equivocado.

Evidentemente, la respuesta es no. El pop psicodélico deconstruido de Animal Collective es cansino, rarista y menos original de lo que ellos se creen, porque la historia del rock está llena de iluminados que creían haber descubierto la sopa de ajo por la vía del marcianismo. Como dijo Nietszche, "hay espíritus que enturbian su aguas para hacerlas parecer profundas".

Jueves: El pasado enero ya se me escapó Joanna Newson, que actuaba en el Palau de la Música. Las crónicas de entonces hablaban de un recital grandioso y del talento de la multiinstrumentista de voz angelical, así que la curiosidad apretaba fuerte. Lástima que un montón de cretinos -como era de esperar- se dedicara a a hacer tiempo para Beach House parloteando sobre sus andanzas estivales en filas bastante avanzadas teniendo en cuenta que tenían casi tioda la plaza del Poble Espanyol para ellos. Mención especial para las imbéciles que se sientan en el suelo a la mínima en este tipo de acontecimientos.

La Newson ofreció un muestrario de su habilidades cantando mientras rasgueba el arpa primero y tocaba después el piano, acompañada por violín, guitarra, batería y hasta flauta en ocasiones. Si el cielo existe, debe de tener a esta moza -monísima, pese a su vestido tipo mantel de pizzería- encargada de la banda sonora. Su delicado indie folk está tocado por la varita de la belleza, que no cae en la languidez gracias a los sabiduría musical de la muchacha, con más recursos de los que yo le imaginaba.

La belleza se trocó en magia cuando Beach House (véase foto) tomaron el escenario con aproximadamente media entrada en el recinto. Su álbum 'Teen dream' es de lo mejor editado el año pasado y lo interpretaron casi íntegro junto a un par de novedades aún inéditas y algún rescate de sus dos primeros álbumes, apenas escuchados por quien esto escribe. Un prodigioso juego de luces y una sonorización apabullante elevaron a los asistentes y engrandecieron las emociones. Ella, con su teclado y su voz doliente; él, arrancando arpegios a su guitarra reverberante. El dúo -y el batería que los acompaña- tocó la gloria entregado a un fino ejercicio de orfebrería pop.

Paradojicamente, la fuerza del sonido jugó en su contra en su baza más segura, 'Zebra', en la que el micro de la vocalista casi revienta el potenciómetro. Pese a ello, su pase siguió una línea excelsa y se postula desde ya a bolo del año para este blog. Una maravilla.

Vídeo del día: 'Peach plum pear', JOANNNA NEWSON