lunes, 14 de abril de 2008

El móvil del crimen



Como reza la introducción a la encuesta, el vivo debate suscitado por las excusas ha dado pie a una segunda entrega centrada en el móvil como protagonista. El pretexto vencedor ha sido, como era previsible, el más recurrente -'me quedé sin batería'- entre los propuestos. A mí no me ha pasado nunca, y ya es raro, porque tengo un móvil antediluviano, y es de las cosas que realmente pasan sobre todo si gastas una carraca de chisme como yo.


Más. Empate en la segunda plaza entre 'lo puse en silencio y me olvidé de quitarlo' y 'estaba en un pueblo que no tiene cobertura'. La primera opción me fue apuntada por un hombre de negocios que emplea este recurso a menudo; no sé si en el buen sentido o para dar largas, la verdad. La segunda, puedo afirmar orgulloso, me la soltaron una vez.


Digamos que me la tragué a medias, porque vino acompañada de la opción que sólo ha cosechado un voto, el mío. Sí, amigos, estas orejitas escucharon a modo de excusa 'es que me dejé el móvil en casa de X'. Y sí, ese alguien aún conserva las piernas, ya no soy el que era.


La opción restante -'me quedé sin saldo'-, circunscrita lógicamente a los aparatos de tarjeta, registra mayor puntuación de la que uno adivinaba. En fin, a la vista está que siempre harán falta excusas y que no se puede desdeñar ninguna. Y no dejen de anotar sus propuestas de encuesta en los comentarios, que servidor ya hará lo que le pase por las narices.


Tema + vídeo del día: 'Hanging on the telephone', BLONDIE


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo mejor es hacer señales de humo. Es mucho menos stresante

touching the balls dijo...

ya está bien de móviles y mariconadas, más calor humano es lo que hace falta

apostador dijo...

Lo peor es la gente que es ya grandecita y escribe como si tuviera 13 años, con abreviaturas y eso. No lo soporto.

Sobrevalorado dijo...

Estoy con usted, apostador.

Sobrevalorado dijo...

Y, atención, vuelvo a intervenir para una nueva excusa:

Una amiga ebria me tiró el chisme al suelo hiriendo mortalmente al móvil, que fue apuntillado por el novio de la susodicha.

Real como la vida misma.