jueves, 2 de octubre de 2008

Maricas de terciopelo



Perdonen que pareafrasee a Ramoncín, pero no se me ha ocurrido titular mejor para encabezar un repaso a uno de los mayores bodrios cinematográficos que he visto en los últimos tiempos: la traslación a la gran pantalla de 'Sexo en Nueva York', o 'Sex and the city' para los amantes de la versión original.


Antes de que prorrumpan en risitas y pullas, ahí va mi excusa: la vi en el transcurso de un interminable vuelo transatlántico y era casi la única opción a bordo en español (bueno, en mexicano) a falta de subtítulos en las versiones en inglés. Y qué demonios, le tenía ganas aunque sólo fuera para poder escribir aquí al respecto.


Porque, sin parecerme una pésima serie, las desventuras de Carrie Bradshaw y sus amigas siempre me han puesto de los nervios. Cuatro pijas insufribles a las que unas alumnas de ESO podrían dar lecciones de madurez se dedican a lucir modelos desafortunados, comprar zapatos y beber capuchinos en la soleada Manhattan. Todo ello aderezado con unos comentarios sobre los hombres y las relaciones más propios de homosexuales emplumados que de mujeres adultas. Nada de extrañar teniendo en cuenta que el responsable del tinglado es Darren Star, creador de 'Melrose Place' y 'Sensación de vivIr' y una de las locas más locas del show business estadounidense.


Esta opinión sobre que son cuatro gays con tetas y sin rabo me ha costado en los últimos años varias discusiones con féminas que me aseguran que las charlas de la serie son "muy reales". "Yo hablo de estas cosas con mis amigas", les gusta decir a muchas, como restregándole al sexo masculino que ellas también hablan a tumba abierta de intimidades, básicamente sexuales. Posiblemente sea así, pero si el tono de las conversaciones resulta tan melifluo y ridículo como el de las neoyorquinas tendré que revisar mi opinión sobre algunas de mis contertulias.


Dicho lo cual, la peli viene a ser un interminable -¡dos horas y media!- capítulo más de la serie, con sus protagonistas ya en la cuarentena y alguna frisando los 50. Una inyección de madurez, pensarán tal vez ustedes . ¡Quiá! Amigos, la moraleja que destila este infumable bodrio es que el fin último de la mujer contemporánea es pillar un maridito que la haga feliz y no hay mayor realización que casarse de blanco. Hay una excepción, sí, pero nos dejan claro que la pobre es un putón verbenero de vocación y que su triste destino será envejecer sola.


Sí éste es el feminismo que tantas veces he oído reivindicar a las defensoras de 'Sexo en Nueva York', igual a alguien le han vendido una moto. En fin, la peli. Pues un horror, viene a ser como el chiste de las mujeres y los films X hasta el final pero sin retranca, y encima hay que soportar el arsenal de mohínes y pucheros de una de las peores actrices del panorama actual: Sarah Jessica Parker. Sus 'manolos' actúan mejor que ella, no sé si me explico.


Vídeo del día: 'My favourite dress', THE WEDDING PRESENT

7 comentarios:

Lady Byron dijo...

Después de lo dicho a ver quien es la valiente que dice que le gusta la serie...
Por cierto, que van a rodar la segunda parte de la peli (vaya preparando otro vuelo trasatlántico ;-)

Sobrevalorado dijo...

Milady, sin divergencias la vida sería taaaaaaaaaaan aburrida...

En cuanto a los vuelos transatlánticos, en el próximo elijo un clásico de Hollywood aunque sea en inglés sin subtítulos y lo haya visto seis veces.

xyz dijo...

Que horror de película. Y encima no se acaba nunca. ¿Por cierto salen Los Manolos? ¿Cantan amigos para siempre? Yo no me acuerdo de eso

ausente dijo...

Pues la peli es divertida. Pero claro, hay que tener sensibilidad y ese no es el caso del que ha escrito el post

touching the balls dijo...

¡¡¡¡¡Tomaaaaa!!!!! En toa la línea de flotaciónnnnnn. ¡Insensible!

Chamirú dijo...

Jajaja. "Sensible". Ese ramillete de frívolas descerebradas y que fungen de rol modelo de la gringada recalcitrante son todo menos sensibles. Yo diría que es el perfecto rol modelo de la frígida neoyorquina que se dedica a coleccionar gatos en la senectud.

Saludos desde México, señor. Te dejaste algo en la ventana, je.

Sobrevalorado dijo...

Si me dejé algo en la ventana y lo guarda usted, está en buenas manos. Cuídese, mi cuate