lunes, 4 de junio de 2007

Kill Billy (Corgan)



Tras tres jornadas de excesos y también de música, llegó a su fin el Primavera Sound para este cronista. Me refiero a jueves, viernes y sábado, porque anteriormente y también el domingo hubo festejos varios para los poseedores del abono de este año. Balance desigual, por cierto, para lo visto y oído en el Fòrum este largo fin de semana.


Para empezar, hubo colas. Quizás algo inevitable, lo sé, pero entre las de entrar y las de los tickets, ya te cansas. Suerte que el jueves, antes de Smashing Pumpkins y The White Stripes, no había nada indispensable. Interesante, sí -Elvis Perkins o Herman Düne-, pero no hubo tiempo para ellos. Añado además que el cambio de disposición de barras, baños, stands y otras dependencias hizo que el despiste presidiera mis pasos las primeras horas.


Curiosamente, la jornada inaugural del Primavera ha dejado de ser una mera introducción y este año, de hecho, concitó más público que la del viernes. Cosas de la contratación de artistas, que dejó el segundo día algo huérfano de grandes nombres foráneos. Y otro apunte, esta vez, extramusical: este año ha hecho una rasca importante en el litoral barcelonés, y en algunos momentos, la brisa marina dejó helado a más de uno. Impagables esos guiris con bañador y sandalias corriendo al anochecer a comprar ropa de abrigo.


Al lío. A las 11 de la noche, Billy Corgan y su banda ofrecieron una hora y media de empanada hardrockera que sólo toleraron los muy fans. Servidor y sus compadres aguantaron el tirón dado que tuvieron unos acompañantes ocasionales muy aficionados al grupo de Chicago, si no, ¿de qué?.


Hasta las pocas grandes canciones que tienen -'1979', Bullet with butterfly wings'- fueron perpetradas más que interpretadas. El calvo cantante hizo además el ridículo con un atuendo digno del malo de Dune ¿o era el de Flash Gordon? Patético en cualquier caso. Quedaron rebautizados como Smashing Bambis.


Tras el suplicio, la redención. Por encima de las expectativas, The White Stripes ofrecieron unos 80 minutos contundentes, con un setlist bien construido que alternó alguna novedad con viejos temas y sus canciones más conocidas. Sí, claro, tocaron 'Seven nation army'; fue la penúltima, creo. Los dos hermanos -o no- sonaron concisos, poderosos y directos. Bien por ellos, aunque se dejaran 'Fell in love with a girl'.


Luego, ya había poco donde elegir. El final de Justice, una aleación de rock y techno que me quedé con ganas de escuchar, dio paso a Girl Talk y su ensamblaje de sonidos truculentos con canciones en teoría alejadas del chunda chunda de madrugada. Divertido sí que fue, pero no pidan detalles, que a esas horas no tomo notas.


Continuará...


Tema del día: 'Dead leaves and the dirty ground', THE WHITE STRIPES

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No tomas notas? por que no ves bien? o no llevas boli?

touching the balls dijo...

¿smashing bambis? qué gracioso

josefina dijo...

como acompañante ocasional digo, te veo suave en el texto en comparación a cómo te ví