viernes, 11 de mayo de 2007

Pero qué público más triste tengo



La ventaja de tener una agitada vida social es que uno se ahorra el bochorno de ver por la tele el ridículo del Barça en Getafe. La excusa de ayer era un showcase de La Habitación Roja en el que dos de sus componentes presentaron las canciones de su nuevo trabajo, 'Cuando ya no quede nada'. El miniconcierto tuvo lugar en la Sala Castelló, un coqueto y reducido espacio que la cadena de tiendas de discos homónima ha abierto junto al mercado de Santa Caterina.


Ya lo he contado en este blog, pero se lo repito las veces que haga falta. Un showcase es una suerte de actuación, a veces -como ayer- en formato acústico ante un audiencia compuesta por amiguetes, invitados, periodistas o fans que han comprado el disco o participado en un sorteo. Me pueden incluir en la categoría que menos les moleste.


Al lío. Los 70 afortunados tuvimos que aguardar 45 minutos de retraso en la calle, lo que fue mejor que esperar dentro. El motivo es que el muy resultón espacio está provisto de un visible sistema de aire acondicionado que, sin embargo, no se puede poner en marcha porque... hace ruido. Y claro, en una actuación con guitarras acústicas -aunque amplificadas- en una sala tan pequeña se supone que iba a resultar molesto. La sudada que nos pegamos sí resultó molesta.


Ah, sí, la música. Bien, gracias. Jorge (cantante y guitarra) y Pau (guitarra y coros) desgranaron lo más destacado de su flamante álbum, con momentos brillantes -'Posidonia'- y otros menos afortunados -'La vida moderna'-, siempre constreñidos por el formato unplugged, que en ocasiones jugó en su contra. Buenas interpretaciones, inteligente uso de los pedales guitarreros y actitud relajada por parte de los ejecutantes. A destacar la anécdota sobre un concierto de Jeff Tweedy (Wilco) y los móviles en la sala rescatada a cuenta de uno de mis acompañantes.


Tras unos 35 minutos, aceptaron peticiones del respetable, que resultó ser de lo más soso y triste que uno se ha encontrado en años. Costaba creer que el grueso de los asistentes fuesen fans declarados de la banda, en edad universitaria, y que, en la era e-mule, hubieran comprado el CD para tener acceso al bolo. Si mi otro acompañante no llega a abrir fuego aún estamos allí esperando que los jovenzuelos venciesen su timidez. Sí, abuelo, en mis tiempos no pasaba.


Tema del día: 'Nunca ganaremos el Mundial', LA HABITACIÓN ROJA

2 comentarios:

Anónimo dijo...

subiste a cantar? de ti lo espero todo y más

touching the balls dijo...

El grupo tampoc es la alegría de la huerta